El comercio internacional es un componente esencial de las relaciones entre países y un motor clave para el crecimiento económico global. Y es, como dice Jesús Ángel Teso, «algo que ha existido siempre y que hoy, más que nunca, requiere formación sólida, capacidad de adaptación y una mirada global». En el IES Celso Díaz de Arnedo, el Grado Superior en Comercio Internacional se ha consolidado como una opción educativa con futuro y una conexión firme con el pulso económico de La Rioja Baja.
«Lo que enseñamos aquí, en una palabra, es a exportar e importar”, resume Teso, profesor del ciclo. «Desde la negociación con clientes, la gestión documental y aduanera, los medios de pago internacionales, hasta los contratos y la estrategia comercial. Es una formación muy completa que permite colocar un producto en el extranjero… o traerlo de fuera».
El ciclo, de dos años, culmina con un trabajo práctico en el que los alumnos aplican todo lo aprendido: análisis DAFO, estudio de mercado, búsqueda de clientes, evaluación de riesgos geopolíticos, análisis de divisas, y diseño de una operación de comercio real para una empresa. Pero incluso antes de acabar, muchos estudiantes ya están en contacto directo con el mundo laboral: «Este año, por primera vez, los de primero ya han hecho 140 horas de prácticas en empresas», destaca Teso.
Ese vínculo con el tejido empresarial de la zona no es casual. Arnedo, con más de setenta fábricas de calzado, y las vecinas Quel y Autol, especializadas en conservas, mueven más volumen de exportaciones que el propio vino de Rioja, como recuerda el Teso: «Decimos Rioja y pensamos en vino, pero lo que exportamos en calzado y conservas es tanto o más. Y necesitamos gente preparada para gestionar todo eso».
Porque La Rioja es una región que cuenta con un gran número de pymes y, precisamente en la necesidad de internacionalización de estas pequeñas y medianas empresas radica el éxito de este ciclo formativo. Así lo argumenta Marta Ruiz, jefa del departamento de Comercio y Marketing del IES Comercio, donde también se imparte esta formación: «Las pymes no saben por dónde empezar: transporte, documentación, rámites aduaneros, investigación de mercados… Para ellas, contar con alguien joven que ha aprendido las bases del comercio internacional supone una gran ayuda».
Ruiz recalca el alto nivel de inserción laboral que tiene este ciclo. «Recibo ofertas de trabajo casi todas las semanas y muchas veces no tengo exalumnos disponibles porque ya están todos colocados. Es una formación con mucha salida laboral real».
Y eso que Ruiz muchos alumnos llegan «un poco perdidos» a este ciclo, atraídos sobre todo por la palabra ‘internacional’ y la idea de viajar o conocer culturas, pero sin saber la complejidad del sector. «El comercio internacional implica normativa europea, acuerdos comerciales, procedimientos logísticos, documentación aduanera, certificaciones… No es algo sencillo, pero les gusta mucho cuando lo descubren».
Además, Marta subraya el valor de la FP como vía directa al empleo y como base para seguir creciendo profesionalmente. «Tenemos alumnos que siguen estudiando, otros que encuentran trabajo nada más acabar. Lo importante es que este grado les da opciones. Y en un mundo globalizado, esas opciones no hacen más que crecer».
El comercio «engancha»
Y si no que se lo digan a Lina Abdouh o a David Barrio, ambos estudiantes de este ciclo. Recién graduada en el IES Comercio, Lina comenzó su trayectoria desde la FP Básica y se fue enganchando al mundo del comercio. «Al empezar el grado pensaba que iba a ser todo negociaciones internacionales, pero he descubierto muchos más ámbitos: aduanas, marketing, financiación, gestión empresarial…». Su entusiasmo ha sido tal que ha decidido seguir estudiando la carrera universitaria de Comercio Internacional.

Lina ha hecho sus prácticas en una empresa que ha decidido contratarla. «Ya les he dicho que quiero ir a la Universidad, pero, de momento, aquí estoy preparando ofertas para clientes, gestionando datos en el CRM y realizando pequeñas labores comerciales.
Como muchos de sus compañeros, comenzó el grado sin saber exactamente todo lo que implicaba. Pero en su caso, el aprendizaje ha sido tan significativo como motivador. «Creo que ninguno se esperaba lo que realmente era el grado, pero en nuestra clase la mayoría hemos terminado contentos. A muchos nos ha despertado la curiosidad por seguir aprendiendo». El de Lina es uno de esos casos en los que la FP no solo inserta laboralmente, sino que impulsa vocación.
Uno de esos futuros profesionales es David Barrio, alumno de primero. Con 22 años y natural de Arnedo, David llegó al ciclo tras haber cursado Marketing y Publicidad en Zaragoza. Trabajó un tiempo en el sector, pero no le convenció: «Me gusta la rama, pero sentía que podía formarme más. Vi que este grado estaba muy relacionado y que, además, tenía muchas salidas».

Tantas salida que, recién terminado primero, David ya ha sido contratado por una empresa de Arnedo. «Tendré que cursar segundo de forma online porque empiezo a trabajar ya». Entre sus tareas están la atención al cliente internacional y la elaboración de contratos y documentación para aduanas. «Cuando una empresa manda o recibe mercancía, hay que encargarse de que todo esté en regla. Un contrato mal redactado puede suponer muchos problemas», explica.
David tiene muy claro que el comercio internacional no es una moda, sino una necesidad en una comarca donde el calzado y las conservas mueven millones de euros cada año. «Aquí en Arnedo se está llevando mucho trabajo fuera. El comercio internacional es fundamental. Viendo el auge que tiene, supe que era una buena elección».
Y es que con una inserción laboral altísima, conexión directa con las empresas del entorno y un alumnado cada vez más motivado, este grado no solo forma técnicos cualificados, sino también personas con visión global, preparadas para asumir los retos del comercio del siglo XXI.


