A lo largo del año, La Rioja despliega un calendario de fiestas para recordar de dónde venimos, para honrar nuestro legado y, por supuesto, para celebrar la vida. Porque en La Rioja se para el tiempo cuando suena una jota, se descorcha una botella o se alzan los pañuelos al viento. En cada pueblo, en cada bodega, en cada rincón de esta tierra, siempre hay alguien dispuesto a compartir un vino, una historia y una sonrisa y, por su puesto, a celebrar.
Muchas de nuestras fiestas han sido declaradas de Interés Turístico Nacional por su antigüedad, continuidad en el tiempo, arraigo y participación ciudadana, sin olvidarnos de la originalidad de sus actos. ¿Te apetece celebrar?
MARZO-ABRIL
– Semana Santa de Logroño: con dieciséis procesiones, veinte pasos, once cofradías y más de cuatro mil cofrades, la de la capital de la Rioja es una de las Semanas Santas más impresionantes del país. Cada cofradía tiene su estilo, sus modos de carga y acompañamientos musicales diferentes: tambores y bombos, algunos de estilo aragonés, cornetas y trompetas… Procesiones que cuentan entre sus pasos e imágenes con un patrimonio histórico y artístico muy importante que le ha valido la declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional.

EFE/Raquel Manzanares
– Semana Santa de Calahorra: declarada también Fiesta de Interés Turístico Nacional, destaca por sus procesiones solemnes y la implicación de las cofradías. Una fecha en la que se funden la esencia romana de la antigua Calagurris con la tradición cristiana de una de las ciudades más antiguas de España.

Foto: EFE/ Fernando Díaz
Además de la escenificación en vivo de la Pasión de Cristo, la Cofradía de la Vera Cruz y la asociación Paso Viviente transforman la ciudad en la antigua Calagurris Nassica Iulia, donde los visitantes pueden sumergirse en la antigua Roma mediante la recreación de los ambientes, la reproducción de los edificios públicos y privados romanos y la caracterización de todos los participantes.
– Jornadas Gastronómicas de la Verdura (Calahorra): con el objetivo de poner en valor el producto de la huerta calagurritana, así como su proceso de conservación y elaboración, las Jornadas ofrecen un completo y variado programa para todo tipo de público donde la Verdura es el centro de todos sus actos.

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.
Charlas, coloquios, exhibiciones de cocina en directo, catas, desfiles, degustaciones… Actos que se complementan con una ruta de pinchos ofrecida por los bares de la ciudad junto con los menús elaborados para la ocasión en cada restaurante de Calahorra.
– Los Picaos (San Vicente de la Sonsierra): no cabe duda de que esta procesión es problablemente una de las más impactantes del país. Y es que se trata de la última y única manifestación de rito penitencial que queda en España.

EFE/ Raquel Manzanares
Los disciplinantes de la Cofradía de la Santa Veracruz, vestidos con un hábito que oculta su identidad, caminan flajelándose para expiar sus pecados en cada uno de los mil golpes que se infligen con una madeja de lana. A su lado, un ‘práctico’ pincha poco a poco los hematomas y ampollas que se van produciendo en la espalda para que la sangre mane. En 2005 fue declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional.
– Quema de Judas (Alfaro): se trata de una tradición que se remonta a la Edad Media donde cada Domingo de Resurrección se cuelga un muñeco (representando a personajes del mundo de la farándula nacional, regional y local) elaborado de forma artesanal para después prenderle fuego. Este acto hace referencia a la traición del apóstol Judas a Jesucristo y representa la victoria del bien sobre el mal, la justicia del fuego, la quema del traidor que además abre el paso a la alegría de la primavera.
MAYO
– Fiestas del Santo (Santo Domingo de la Calzada): con la llegada de mayo, Santo Domingo se vuelca en el recuerdo de su fundador y vecino más ilustre. La Cofradía del Santo -fundada en 1106, la más antigua de España- organiza los actos, que destacan por su singularidad y belleza.
Entre ellos destaca la Procesión de las Doncellas, en la que las mozas del municipio, vestidas de blanco y con un tul sobre su rostro, llevan al santo el pan en un castillo que portan sobre sus cabezas. Un cortejo en el que tres caballerías enjaezadas, danzadores y gaitas acompañan a las doncellas.
– Procesión de Las Doncellas (Sorzano): numerosas jóvenes ataviadas con vestidos blancos y portando ramos de acebo adornados con flores de papel acompañan a la Virgen de la Hermedaña hasta la ermita de la Virgen del Roble. La procesión está encabezada por una cruz procesional y pendones carmesíes y culmina con una misa al aire libre y danzas tradicionales.

FOTO: Ayuntamiento de Sorzano.
JUNIO
– Fiestas de San Bernabé (Logroño): la ciudad rememora la victoria que tuvo lugar en 1521 ante las tropas del ejército francés, y lo hace con mercados renacentistas, representaciones históricas y el tradicional reparto de pan, pez y vino.

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– Batalla del Vino (Haro): otra fiesta de Interés Turístico Nacional que se celebra durante las fiestas en honor a San Juan, San Felices y San Pedro. Miles de personas vestidas de blanco y pañuelo rojo se empapan (literalmente) de vino tinto en una batalla en los Riscos de Bilibio en una de las celebraciones más singulares del país.

FOTO: EFE/ Fernando Díaz.
JULIO
– Batalla del Clarete (San Asensio): una incruenta batalla en la que los asistentes se lanzan unos a otros alrededor de 40.000 litros de vino rosado utilizando pistolas de agua, sulfatadoras, calderos y otros utensilios.

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– Crónicas Najerenses (Nájera): declarada en 2019 fiesta de Interés Turístico Nacional, evoca la historia medieval de la ciudad. Los propios vecinos de la localidad dan vida a reyes, reinas, príncipes, obispos, abades, nobles, caballeros, soldados, campesinos… Personajes, algunos de ellos reales y otros legendarios, que junto a la música y la luz crean un ambiente único del que emergen historias que consiguen sumergir al espectador en la Nájera medieval, esa que llegó a ser capital del Reino.

AGOSTO
– Fiesta del Pan y Queso (Quel): cada mes de agosto cae sobre los vecinos de este municipio una lluvia muy curiosa. Considerada una de las tradiciones más antiguas de La Rioja, tras la procesión desde la iglesia a la ermita de la Santa Cruz acompañando a Virgen de la Antigua, llega el lanzamiento desde la balconada de la ermita de 2.500 bollos de pan y 50 kilos de queso.

EFE/ Raquel Manzanares
SEPTIEMBRE
– San Mateo (Logroño): es la fiesta de la vendimia riojana por antonomasia. También de Interés Turístico Nacional, tiene su origen en la celebración que se hacía en honor a la villa de Logroño en el siglo XII. La ciudad celebraba una feria anual que la llevó a ser un punto importante para el comercio, provocando que la feria se celebrara con más frecuencia. Y así, con mucha más fiesta, hasta hoy.

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.
En uno de los actos más destacados, se ofrece el mosto del primer pisado en ofrenda a la patrona de La Rioja, la Virgen de Valvanera, siendo el punto de partida de la vendimia. A partir de ahí, degustaciones, pasacalles, casas regionales, conciertos, fuegos artificiales, mercados artesanos y más completan el programa de una semana que los logroñeses esperan con especial ilusión.
– Fiestas de San Cosme y San Damián (Arnedo): una rivalidad histórica entre los vecinos de Arnedo (La Rioja) y Andosilla (Navarra) dio lugar a esta fiesta de Interés Turístico Nacional cuya tradición más singulares es el Robo de los Santos y el Rosario de la Aurora.

Viajando al medievo
Además de estas fiestas, los mercados medievales se han convertido en La Rioja en una forma de conectar con las raíces, de sacar a las calles los oficios, leyendas y costumbres de siglos atrás, y de invitar al visitante a un viaje extraordinario por la Edad Media. Entre espadas, escudos, danzas y aromas de pan recién horneado, la región se transforma en un escenario vibrante donde la historia se celebra con orgullo y emoción.
– Jornadas Medievales de Briones: declaradas de Interés Turístico Nacional, no se trata de un mercado al uso. Es una inmersión total en el siglo XIV donde cerca de ochocientos vecinos participan recreando oficios antiguos como herreros, alfareros y carpinteros, y representando escenas históricas como la firma de la Paz de Briones de 1379. Las calles se llenan de estandartes, campamentos militares, justas de caballeros y espectáculos de cetrería, ofreciendo una experiencia única que transporta a los visitantes a tiempos pasados.

– Ferias de la Concepción de Santo Domingo de la Calzada: la magia de la Edad Media inunda en el puente de diciembre las calles de un casco antiguo que se ambienta para hacer al visitante retroceder al medievo, cuando los pobladores del burgo recibían a los mercaderes y artesanos para estas ferias, a las que acudían gentes de todos los lugares. Malabaristas, bufones, zancudos, músicos, gaiteros, reos, demonios, hadas, elfos y otros personajes itinerantes se pueden cruzar en tu camino.
– Mercado medieval de Agoncillo: en su visita durante el mes de mayo, el público puede recorrer un mercado repleto de puestos de artesanía y alimentación, disfrutar de talleres participativos de cerámica, repostería, azulejos, danza o serrería, y dejarse sorprender por espectáculos llenos de energía como las justas medievales, combates de caballeros, teatro callejero, títeres y una exposición de armas medievales.

– Jornadas de Artesanía Medieval de Cornago: durante el mes de octubre, el pueblo se transforma en una villa medieval repleta de vida, historia y entretenimiento. Puestos de productos artesanales, un sinfín de personajes de la época: señores feudales, damas, trovadores, soldados y hasta brujas y mendigos llenan las calles con coloridos y animados pasacalles. También hay exhibiciones de oficios antiguos, talleres interactivos y recreaciones históricas, y, por supuesto, gastronomía, con puestos de comida y bebida que ofrecen platos medievales, como callos, morcillas y chorizo.


