La acusada de participar en el asesinato de un hombre envió a su hermana un mensaje telefónico con la noticia de la aparición del cadáver en una sima de Viniegra de Arriba, tras lo que reconoció que estaba con su pareja, también procesado, y que no podía marcharse.
La Audiencia Provincial de La Rioja ha acogido este martes la cuarta jornada del juicio con tribunal popular por la muerte violenta de un hombre el 9 de agosto de 2022, por la que un hombre (Jordi A. G. A.) y una mujer (Josune S. A.) afrontan una petición de 25 años y medio de cárcel como presuntos autores de los delitos de asesinato y tenencia ilícita de armas y el tercer acusado (Israel Z. A., alias ‘El Pateras’) 26 años, por los mismos delitos más otro contra la seguridad vial.
La acusación particular, ejercida por el hijo de la víctima, se ha sumado a las penas de las Fiscalía; mientras que los abogados de los tres acusados han pedido la libre absolución de sus defendidos, ya que el letrado de la mujer sostiene que ella no participó en los hechos.

En el juicio de este martes también han testificado la hermana y el hermano de la acusada, quienes han asegurado que esta había discutido con su pareja, quien le echó de su casa de Alberite el 8 de agosto de 2022 (víspera del crimen), por lo que ella se quedó esa noche con ellos en Murillo y al día siguiente se mudó a un piso en Logroño.
Según recoge el volcado de los móviles de ambas, el 12 de agosto, la procesada le envió a su hermana un enlace con la noticia de la aparición del cadáver en la sima y esta le preguntó: «¿Qué es esto?» y Josune respondió: «Lo que ves…», por lo que su hermana le pidió que se fuera de allí, pero ella contestó: «ya no salgo de ningún sitio…estoy con él».
«Mala relación de pareja»
La hermana, que ha dicho de la pareja que «tenían muy mala relación y cuando a él le apetecía le echaba de casa», ha indicado que el 9 de agosto, al ir a Alberite a recoger las cosas en la vivienda compartida, el acusado le amenazó a su novia: «Me las vas a pagar».
El hermano de la encausada ha asegurado que ella no es capaz de implicarse en un asesinato, porque es «madre, trabajadora, una persona normal que no va matando a nadie por ahí».
En el juicio también han declarado los guardias civiles encargados de la inspección técnica ocular de los objetos con sangre aparecidos en dos contenedores de Montenegro de Cameros (Soria), entre ellos, dos lonas, zapatillas, un destornillador, una bolsa de plástico con una piedra y una toalla, un guante y cinta americana.
Han detallado que había un plástico muy grande, de 4 metros por 1,68, que se había cortado como para ajustarlo al interior de una furgoneta; y detectaron varios coágulos y «mucha cantidad de sangre», que llegó a calar el reverso de algunos objetos.
Otro guardia que realizó la inspección en el paraje ‘La Torca’, antes del rescate del cadáver de una sima con una profundidad de entre 45 y 60 metros, encontró huellas de rodada de neumático «en un paraje muy alejado de las pistas forestales», en una zona «compleja de acceder y peligrosa».
Allí apareció una colilla de un cigarrillo, un pantalón y un calcetín, estas dos prendas que se demostró después que pertenecían a la víctima; y en los vehículos de los dos hombres acusados también aparecieron restos de sangre.
Los agentes del laboratorio detectaron los perfiles genéticos de uno de los acusados en los objetos manchados de sangre de la víctima, del otro procesado en la colilla y en una alfombrilla de coche con sangre y de la mujer solo sus propios restos orgánicos en un coche.
Respecto al informe de balística, el guardia civil encargado ha dicho que la bala que apareció en la nuca del cadáver correspondía a un calibre 32, que es un proyectil de una pistola pequeña, «pero con potencia suficiente para causar la muerte».


