El Trujal de Galilea repite por cuarto año como elaborador del Mejor Aceite de La Rioja en la categoría de Cooperativas. Helena Soto ha subido al estrado para recoger el galardón durante la celebración este viernes de los IX Premios a la calidad organizados por la Denominación de Origen Protegida Aceite de La Rioja.
– ¿Qué os diferencia como trujal cooperativo?
– Llevamos ya casi 30 años y es un honor poder certificar nuestro producto con el sello de una Denominación de Origen. En nuestro caso, ha sido muy importante la repercusión del boca a boca, el tener unos clientes fidelizados que ni en el peor de los escenarios, cuando el aceite ha estado más caro, nos han dejado. Y eso es de agradecer.
– ¿Cuál es el objetivo principal?
– Intentamos crecer sin perder de vista el detalle más importante que es la calidad. Se trata de mejorar en este aspecto, procurar que la materia prima que entre sea de la mejor calidad posible porque luego eso se nota en el producto final.
– ¿Qué mensaje le darías al consumidor?
– Pues lo más importante es que cuando vayan a comprar busquen ese sello de la DOP porque ese es el reconocimiento máximo de garantía para un aceite de oliva virgen extra que ya de por sí tiene calidad.


