La riqueza y la pobreza en La Rioja van por barrios y en muchos casos el código postal marca una radiografía económica marcada por notables contrastes. La riqueza y la pobreza en esta región no solo conviven, sino que lo hacen a escasa distancia, especialmente en Logroño. Así lo revela el mapa de rentas per cápita elaborado a partir de los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), donde las diferencias entre barrios son tan visibles que en cuestión de metros se puede pasar de zonas acomodadas a otras donde las dificultades económicas son una constante en la vida diaria.
En Logroño, los barrios más prósperos se agrupan en torno a espacios céntricos y bien conocidos de la ciudad. El entorno de la Plaza de La Paz, la Gran Vía —sobre todo el tramo que conecta con Vara de Rey—, parte de la calle San Antón y la Avenida de Madrid concentran a los residentes con mayores ingresos.

En estas zonas, la renta per cápita media supera los 23.000 euros anuales, una cifra que no solo está por encima de la media regional, sino también de la media nacional. Se trata de áreas con mejores infraestructuras, mayor acceso a servicios y un nivel de vida más elevado que resulta evidente en el urbanismo, el comercio y la actividad social.
Sin embargo, este panorama de bonanza cambia radicalmente al recorrer apenas unos metros en dirección a otras partes de la ciudad. Las zonas del entorno de la calle Escuelas Pías, la calle San Prudencio y las calles Beatos Mena y Navarrete presentan una situación muy distinta. Allí, la renta per cápita baja de los 10.000 euros anuales de media, reflejando condiciones de vida mucho más precarias. La diferencia es tan drástica que, en muchos casos, los ingresos medios de un vecino en un barrio acomodado son más del doble que los de otro en uno de los barrios más desfavorecidos.
La desigualdad, por tanto, no es solo una cuestión de grandes distancias geográficas; se manifiesta en trayectos que pueden recorrerse a pie en pocos minutos. La distribución de la riqueza en Logroño es un ejemplo palpable de cómo las brechas sociales y económicas pueden mantenerse, e incluso acentuarse, dentro de un mismo núcleo urbano.
Fuera de Logroño, las diferencias económicas se hacen aún más evidentes en determinados municipios riojanos. El caso más extremo de pobreza en la región se localiza en el casco antiguo de Calahorra. En este sector histórico, los ingresos medios apenas alcanzan los 7.700 euros anuales per cápita. A escasos metros, en el Parque del Cidacos, sin embargo, están construidas algunas de las viviendas más lujosas de la localidad.

Una calle del caso antiguo de Calahorra
Otro punto crítico en el mapa de la pobreza riojana es el municipio de Manjarrés. Este pequeño pueblo ostenta el triste récord de ser el más pobre de toda la región, con una renta per cápita que tampoco llega a los 8.000 euros anuales. La despoblación, la falta de oportunidades laborales y la ausencia de relevo generacional son factores que explican esta situación, similar a la que padecen muchas pequeñas localidades rurales en España.


