En cada rincón del Hotel Ciudad de Calahorra se respira ese equilibrio tan difícil de lograr entre el respeto a la tradición y la voluntad de innovar con criterio. Año tras año, su restaurante se convierte en uno de los templos gastronómicos imprescindibles durante las Jornadas de la Verdura, y en esta edición no ha querido esperar: desde este Jueves Santo, quienes buscan adelantarse al calendario oficial pueden disfrutar ya de un menú donde la huerta calagurritana se expresa con finura, creatividad y profundo respeto por el producto.
Acogedor, sereno, con salones coquetos y una atmósfera cálida y cuidada, es el escenario perfecto para rendir homenaje a la materia prima más emblemática de esta tierra. Con una propuesta que aúna técnica y sabor, Hotel Ciudad de Calahorra vuelve a demostrar que su cocina es sinónimo de constancia, sensibilidad y vocación por lo bien hecho.
El equipo lleva meses trabajando con mimo en la elaboración del menú, ajustando cada receta al ritmo de la naturaleza, escuchando a los productores locales, valorando cada ingrediente como lo que es: un regalo de la tierra que en cocina se convierte en arte.
La experiencia comienza con una secuencia de tres entrantes individuales, servidos como una sinfonía de texturas, colores y contrastes. El primer bocado es una delicadeza: espárragos rellenos de tartar de salmón, acompañados por una sedosa crema de lombarda, un juego entre mar y tierra que sorprende al comensal.
A continuación, las alcachofas marinas y glaseadas con un rebozuelo de remolacha y yema crujiente de huevo elevan la receta tradicional a otra categoría. El trío de entrantes culmina con unos originales bombones de gambón, rellenos de asadillo de pimientos y acompañados de una crema de puerros que redondea un plato riojano por los cuatro costados.

Para los amantes del mar y la suavidad vegetal, están las coles rellenas de verduras y langostinos, coronadas con una exquisita crema de ajetes y chalotas, y el bacalao a baja temperatura, acompañado de tallarines de calabacín y una sabrosa crema de gambones que acaricia el paladar.
Para quienes prefieren la fuerza de los sabores de tierra adentro, destacan las carrilleras con un sorprendente toque de crema de chocolate y un risotto de ajetes frescos, o las costillas de ternera a baja temperatura, melosas, tiernas, servidas junto a verduras asadas que aportan frescura y profundidad.
El broche dulce no desmerece al conjunto: entre las opciones, un esponjado de piña con almíbar de chocolate blanco, ligero y refrescante, o una tarta cremosa de mango, suave, frutal y perfectamente elaborada.
Una oportunidad única para disfrutar de las verduras en el entorno amable y cuidado de un establecimiento que ya forma parte indispensable del mapa gastronómico de la ciudad y que además ofrece una barra de pinchos en los que los reyes van a ser los muffin rellenos de brotes de la huerta y espuma de zanahoria.
Menú
Entrantes individuales por persona:
– Espárragos rellenos de tartar de salmón y suave crema de lombarda.
– Alcachofas marinas y glaseadas con rebozuelo de remolacha y yema huevo crujiente.
– Bombones de gambón rellenos de asadillo de pimientos y crema de puerros.
Segundos a elegir:
– Coles rellenas de verduras y langostinos con crema de ajetes y chalotas.
– Bacalao a baja temperatura, tallarines de calabacín y crema de gambones.
– Carrilleras con crema de chocolate y risotto de ajetes frescos.
– Costillas de ternera a baja temperatura y verduras asadas.
Postres a elegir:
– Esponjado de piña con almíbar de chocolate blanco.
– Tarta cremosa de mango.
No incluye:
– Bebida.
Precio: 45 euros (IVA incluido)
Abierto todos los días de 13:30 a 15:30 h. y de 20:30 a 22:00 h.
Calle Maestro Falla, 1 – Tel. 941 14 74 34


