En la pared de nuestra primera oficina de Calvo Sotelo, estábamos empezando 2015, pegamos una colección de post-its con lo que pretendíamos que fuera la estrategia de nuestro medio, que entonces no tenía ni nombre, ni cara, ni futuro. Era solo una idea que rondaba nuestras cabezas, que ocupaba conversaciones y encuentros furtivos.

La pared de las ideas. La estrategia de nuestro medio local, en nuestra primera redacción.
Aquella era la pared de las ideas. Pero esa en la que ponía MEDIO LOCAL era la que más nos gustaba. La columna ‘creación propia’ la cerraba la palabra ‘newsletter’. Un poco más abajo, dos claves temáticas: enoturismo y vino. Según aquella pared oráculo, un par de redactores, un desarrollador y un diseñador serían suficientes. Es lo que tienen los gurús.
El diseñador estaba en la oficina, siempre hemos sido de compartir nuestro espacio de trabajo, y también estaba la fotógrafa. La parte técnica, ¡ay!, podría esperar porque WordPress y la inconsciencia, todo lo pueden. En tres o cuatro cafés, Manu, Manolo y Rubén estaban reclutados para la causa. Nada podía salir mal.
Sergio Larrauri, el diseñador residente, recibió el encargo una tarde de marzo. Lo resolvió de inmediato con un logotipo con ”una base sólida, utilizando tonos de azul y tipografía Helvética que ofrecía una imagen clara y profesional.” La necesitábamos, sí.

Volvamos a la pared de las ideas. Medio local. Newsletter. En aquel momento las newsletters estaban resurgiendo como gran medio de distribución. Las creíamos viejunas, pero era todo lo contrario. Por eso apostamos por El Tempranillo para darnos a conocer y crear fidelidad. En aquella época curábamos contenido riojano que aderezábamos con alguna píldora propia bien elegida, como las Entrevistas Sin Palabras. La lista de tempranillers empezó en 500: friends, family y la Guía de la Comunicación. Hoy somos 12.000. Para que nos hagamos una idea, un medio nacional debería tener 1.750.000 personas recibiendo sus newsletters para tener nuestra penetración.
La tecnología pronto nos puso en nuestro sitio. 50 usuarios concurrentes era lo máximo que podía aguantar un servidor mal configurado, así que tuvimos que pedirle ayuda a Virgilio (Sanz, uno de los mejores en lo suyo que lleva aguantándome un cuarto de siglo). En esto no hemos cambiado, cuando se escucha ese nombre en la redacción es porque algo no va bien. Y sale al quite, independientemente de la parte del mundo en la que esté.

Así era nuestra web en 2015
Así que, ya se ve, en esta inconsciencia de proyecto había algo de estrategia. Diez años después nos hemos preguntado ¿y ahora qué?
De entrada, le pedimos a Larrauri que actualizara el logo, sin que se note. Lo ha hecho, con algo menos de prisa, con el objetivo de optimizar la legibilidad y la versatilidad de la marca. Hemos hecho una pequeña pero significativa actualización cambiando la Helvetica por la Montserrat, una fuente de Google que ofrece una mejor respuesta en pantallas de distintos tamaños y resoluciones. No tocamos nuestro color azul inicial. Sergio cuenta que “el rediseño no altera la esencia del logotipo, sino que afina sus detalles para garantizar una mejor adaptabilidad y visibilidad”.
¿Y qué más? Es imposible no adentrarse en el territorio de la inteligencia artificial. Estas cosas, así escritas, envejecen muy mal, pero nos parecería irresponsable no hacerlo.La inteligencia artificial nos va a ayudar a hacer nuestro trabajo más rápido -igual que todos los trabajos- y nos va a permitir ofrecer algunos productos que, pensamos, mejoran nuestra oferta.
Hoy nace Oria, la inteligencia artificial de NueveCuatroUno. Nuestros lectores la encontrarán en dos formatos: un chat conversacional y un asistente de lectura. El primero, se desplegará en la pantalla de los ordenadores y los móviles al pulsar sobre el sonriente icono de Oria que aparecerá en ellas y se le podrá consultar sobre los asuntos sobre los que hayamos escrito (responderá, pues, correctamente si le preguntas sobre Gonzalo Capellán o si le pides las noticias más importantes de hoy, pero no responderá si le preguntas sobre la bolsa o sobre, pongamos por caso, Zamora. El segundo, el asistente de lectura, es un widget que aparecerá al principio de las noticias de formato más largo y que ofrecerá un resumen y las claves de la noticia, para que el lector pueda elegir cómo leer esa noticia.

Hace unos días El País lanzaba Vera, su asistente conversacional. Hace unos meses O Globo incorporaba a su web en Brasil a Irineu, un asistente de lectura que seguía los pasos de Ualter, de Clarín, en Argentina. En nuestra inconsciencia los incorporamos a nuestro road map con el nombre de Oria, la única santa nacida en La Rioja y patrona de Villavelayo. Que se noten las raíces.
Habrá más novedades próximamente. A por los próximos diez.


