El alcalde de Logroño, Conrado Escobar, ha abogado por el sentido común y la convivencia en la gestión de la inmigración y la llegada de menores inmigrantes no acompañados a la capital riojana.
El alcalde ha cerrado así el debate a una de las dos mociones que se han debatido en el pleno del Ayuntamiento de Logroño sobre estas cuestiones.
El Grupo popular ha presentado una de ellas, que ha sido aprobada solo con sus votos, en la que abogaba por una política migratoria justa, coordinada y equilibrada entre las comunidades.
Una petición que el alcalde ha justificado en que su partido «está en el centro político, en la moderación, la convivencia, el sentido común y cree que debe haber un pacto social sobre inmigración» frente a lo cual solo ve «una posición próxima a que echemos a todos», en alusión a Vox «y en el otro lado no son mucho mejores, porque se han plegado al nacionalismo excluyente».
Porque el PSOE «y sus confluencias» son, para él, «cómplices del planteamiento más retrógrado y excluyente, el que se le exija a un inmigrante hablar catalán».
La popular Patricia Lázaro ha defendido esta moción en la que ha explicado que la posibilidad de que lleguen a La Rioja 157 menores migrantes no acompañados es algo «injusto» y, en todo caso «es necesaria planificación y recursos» y «no tomar las decisiones como si los menores fueran solo números».
Desde la oposición han acusado al PP de «esconder su verdadera posición detrás del buenismo», ha dicho Amaya Castro, de Podemos, que ha recordado que los populares «rechazaron un centro de menores migrantes no acompañados en Logroño»; a esta ciudad han llegado 600 ucranianos y no les molesta y aunque nuestro himno dice que aquí nadie se siente extranjero parece que es así salvo que venga en patera.
María Jiménez, de Vox, se ha opuesto «a cualquier reparto» y ha reclamado la repatriación de esos menores «para que estén con sus familias».
Desde el PSOE, Iván Reinares ha reclamado «un mínimo de humanidad» y ha preguntado «cómo se puede garantizar un reparto equitativo si no se quiere ningún reparto»; «la dignidad de un país también se mide en cómo se trata a quienes llegan con las manos vacías».
Rubén Antoñanzas, del Partido Riojano, ha propuesto que se retire la placa que acredita a Logroño como Ciudad Amiga de la Infancia «si no somos capaces de ayudar a quien lo necesita».
Todos los grupos frente a Vox
Antes de ese debate se había producido otro, por una moción de Vox en la que se pedía rechazar el «acogimiento masivo de menores no acompañados», que ha sido rechazada por todos los grupos municipales salvo el proponente.
«No queremos ni uno ni cincuenta, porque el interés del menor es estar con su familia, no secuestrado por la administración y que suponga una carga para las comunidades de unos cuatro a seis mil euros al mes por menor», ha afirmado María Jiménez de Vox.
Ha pedido que se de prioridad a la repatriación de menores «porque no se controla su inclusión y la mayoría acaba en la marginalidad y en la delincuencia».
Desde el equipo de Gobierno, la concejal de Familia, Celia Sanz, ha incidido que desde Vox «parecen no saber que muchos niños migran porque si no lo hacen no van a sobrevivir» y «no se puede permitir que se diga que por la llegada de menores hay recortes y la delincuencia está ligada a ellos».
El socialista Iván Reinares ha lamentado «escuchar que estos chavales vienen a España porque quieren» cuando lo hacen «huyendo del hambre, del abandono y la guerra» y «vienen solos porque no tiene otra posibilidad» y «ante eso lo realmente grave es construir un discurso de odio y llamarles delincuentes».
Amaya Castro, de Unidas Podemos, ha calificado de «indignos» los argumentos de Vox y Rubén Antoñanzas, del Partido Riojano, ha considerado que «lo único que hacen es ponerse en contra de los derechos de los menores».


