Pues va a ser que esta vez tampoco. La primavera nos ha salido juguetona este año y ha decidido hacer como si llegaba, dar un par de días de tregua y, justo cuando nos empezábamos a ilusionar con el solecito y las mangas cortas, ¡zas!, otra vez el frío, las lluvias y las tormentas. Una auténtica montaña rusa térmica. La que nos va a llevar de máximas de hasta 27 grados este martes en La Rioja a un miércoles de no más de 15 grados y un aviso amarillo por tormentas en la Ibérica que se activa a las 14.00 horas. Existe entre un 40 y 70 por ciento de posibilidades de que caigan tormentas fuertes.
Este martes La Rioja se ha levantado con el día más calurosos de lo que llevamos de año. Temperaturas agradables, casi incluso de principios de verano, con el entorno de Logroño superando los 26 grados que han llegado a los 27 en la estación meteorológica del aeropuerto de Agoncillo. En pocas localidades riojanas las máximas han bajado de los veinte grados más allá de las zonas de montaña con Valdezcaray con una máxima de 16,1 grados, Urbaña con 18 y Moncalvillo con 18,2 grados. El resto por encima y muchos superando los 26 grados como Agoncillo, Cenicero, Haro, Casalarreina, San Vicente de la Sonsierra o Logroño.
Un día perfecto para quitarnos de una vez el abrigo y pensar que, ahora sí, el buen tiempo se instalaba. Pero no, porque este miércoles nos golpeará con una vuelta a la realidad y una caída de más de diez grados en las máximas de algunas localidades de la región. La previsiones auguran temperaturas que no sobrepasarán los 15 grados en la mayoría de los municipios. Así que adiós a las terracitas que hemos disfrutado durante dos días, a las gafas de sol y a los primeros coqueteos con el bikini para empezar a entonar el color.

Foto: Riojapress / Fernando Díaz
Y claro, la bajada de temperaturas no viene sola. La previsión es de que, al menos hasta el viernes, sean protagonistas las tormentas. Chubascos que este miércoles podrán ser localmente fuertes y con tormentas intensas por la tarde. A ver quién se atreve a salir sin paraguas con este panorama. Porque si algo nos está enseñando esta primavera perezosa es que no se puede confiar en ella: el sol radiante de un día puede convertirse en una vuelta al abrigo y al chubasquero en pocas horas.
En fin, paciencia. Que el astro haga sus travesuras, con falsas esperanzas y cambios bruscos, hasta que llegue por fin la verdadera primavera. Mientras tanto, no queda otra que seguir teniendo en el armario el abrigo, el paraguas y las ganas de que llegue el buen tiempo.


