Tras nueve largos meses de obras, la calle Sagasta ya empieza a mostrar todos y cada uno de los elementos que conforman el proyecto de reurbanización de una de las vías más transitadas de la capital. Semanas atrás recogíamos en estas páginas la sorpresa generada por el ‘alumbramiento’ de los versos del Himno a Logroño entre sus adoquines y ahora, en el tramo final de los trabajos, se asoma al paisaje urbano otra de las principales novedades del proyecto: los radares ‘pedagógicos’.
Poco antes de las intersecciones con Hermanos Moroy -en sentido norte- y con Barriocepo -en sentido sur-, dos paneles se erigen para ‘informar’ a aquellos vehículos que se adentran en la calle a más velocidad que la permitida (de 20 kilómetros por hora). En ese caso, el radar no ‘dispara’ en forma de multa, sino que muestra una carita enfadada para convencer al conductor de que levante el pie del acelerador y pise el freno.

Es, digámoslo así, el último aviso para aquellos vehículos que no hayan comprendido el mensaje que trasladan las puertas de entrada construidas a ambos extremos de la calle -esto es, la transición desde la calzada a la plataforma única en la intersección con Muro de la Mata y al final del Puente de Hierro- para inducir a los conductores a aminorar la velocidad.
Las otras novedades de la calle
Quienes transiten estos días por la calle Sagasta podrán comprobar cómo se ha transformado la vía respecto a su anterior configuración gracias a detalles como la sustitución de las luminarias o la instalación de pequeños pivotes metálicos a ambos extremos del carril central, que disuaden a los conductores de la tentación de estacionar en doble fila.
Para incidir en que los vehículos a motor extremen las precauciones, dos pequeños semáforos parpadean con luz ámbar en la zona más próxima a la intersección con la calle Portales, el área más transitada por peatones.

Dada la alta densidad de viandantes en ese entorno, la renovación de la solería se complementa con la señalética vertical, que indica a los peatones que bajan desde El Espolón hacia el Puente de Hierro la orientación de puntos de interés turístico como las murallas del Revellín, la Oficina de Turismo o el ayuntamiento. Además, estas señales recuerdan a los vehículos a motor la prohibición de circular por la calle Portales en sentido descendente.

Plataforma única
Si nos centramos en el suelo que pisamos, en el extremo superior de la calle el asfalto aparece impreso con forma de adoquinado para facilitar la evacuación de aguas y dar cierta continuidad al firme de adoquines que se extiende a través del tramo comprendido entre Hermanos Moroy y Barriocepo, con plataforma única y dos canales de evacuación de aguas que delimitan el espacio entre la calzada y las aceras.
Otra de las novedades que se asoman al ‘nuevo’ trazado urbano es la gran concha de vieira que marca el paso del Camino de Santiago en la intersección con la calle Barriocepo, en la que además se restringe el paso de vehículos a motor, salvo los autorizados para acceder a garajes.

Por último, en los accesos a la calle Mayor las señales recuerdan la prohibición de acceder con vehículos a motor, salvo los autorizados para carga y descarga, que pueden transitar únicamente entre las siete de la mañana y las doce del mediodía.

Y en este mismo enclave, para aquellos conductores que se hagan los despistados, también se ha instalado un lector de matrículas que ‘retratará’ a los coches que se salten la restricción.


