Gastronomía

Otro adiós en La Laurel: Adolfo Sáenz deja El Muro «en buenas manos»

Otro de los de toda la vida que dice adiós. No es la primera despedida para Adolfo Sáenz. Hace seis años traspasaba el Asador El Muro después de 20 años al frente del restaurante, sin embargo continuaba haciendo historia en La Laurel con el bar El Muro. Hasta hoy. Ahora, después de 31 años detrás de la barra, se retira «dejando en buenas manos el negocio».

Con una sensación agridulce, Adolfo anuncia su despedida «después de 36 años en calle Laurel, pero me voy contento porque el bar mantendrá el nombre, los cojonudos, los embuchados, los Ferrero y el trabajo de casi toda una vida».

Sin embargo, no puede negar que la tristeza también está presente: «Dejo toda una vida en esta calle; dejo grandes amigos y grandes experiencias». Pero se marcha orgulloso, sabiendo que «la Asociación de Hosteleros de la zona del Laurel tiene relevo. Solo deseo que el futuro de la calle sea próspero, muy próspero».

Ya en su primera retirada, la del Asador, Adolfo confesaba que el cuerpo le pedía ir bajando el ritmo, dedicarse más a la familia y disfrutar de la vida. Ahora lo podrá hacer al cien por cien. Pero antes de su marcha le ha transmitido un mensaje a sus compañeros: «Os deseo que sigáis siendo una piña, que no decaiga el ánimo y que luchéis por mantener una buena calidad y un buen servicio».

Con el nudo en el estómago todavía por esta decisión, confiesa que «todavía no me he ido y ya os echo de menos», pero advierte: «Hasta pronto y nos vemos en los bares».

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