Gastronomía

La Guía Michelin lo constata: el fértil abrazo de Logroño con las mejores cocinas del mundo

Logroño es una ciudad entregada a sus bares, una de las capitales españolas del tapeo, una localidad abonada a la cultura gastronómica en la calle, a través de barras casi infinitas en conversaciones cruzadas e informales junto a un buen pincho y un gran vino. Logroño es un ejemplo de aquello que ahora está tan de moda pero que aquí es una tradición anclada en la esencia misma del logroñesismo, porque salir a comer es un gesto que hacen las familias desde hace muchas décadas, antes de que esta forma de ocio fuera un reclamo turístico internacional.

Logroño es una localidad de bares y pinchos, pero también una ciudad de excelentes guisos hechos a fuego lento y asados preparados desde el punto de la mañana. Aquí, la gastronomía es un lenguaje universal, un lazo que une generaciones alrededor de una mesa. Pero si algo ha demostrado esta ciudad en los últimos años es que su cocina no se ancla en el pasado: la tradición convive con la innovación, y el mejor ejemplo de ello son sus tres restaurantes con estrella Michelin. Íkaro, Ajonegro y Kiro Sushi han convertido a la capital riojana en un referente culinario de proyección internacional, atrayendo comensales de todas partes con una propuesta tan global como arraigada en su identidad local.

Íkaro: Ecuador y La Rioja, un viaje de ida y vuelta

Hace unos años, pocos habrían imaginado que la cocina ecuatoriana y la riojana podían compartir el mismo espacio con tanta naturalidad. Pero Carolina Sánchez e Iñaki Murua han demostrado que las fronteras gastronómicas solo existen en la mente. Íkaro es la prueba de que la fusión bien ejecutada puede emocionar y sorprender. Cada bocado en Íkaro es un cruce de caminos: ceviches reinterpretados con matices riojanos, tamales que conviven con la trufa y el pato, ingredientes que viajan de un continente a otro para encontrarse en un equilibrio perfecto. Su estrella Michelin no solo certifica su excelencia, sino que confirma que Logroño es hoy más internacional que nunca.

Carolina Sánchez e Iñaki Murua, en la sala de Ikaro (1 estrella Michelin).

Ajonegro: la revolución del mestizaje gastronómico

Si Íkaro construye puentes entre Ecuador y La Rioja, Ajonegro lo hace entre México y España. Mariana Sánchez y Gonzalo Baquedano han convertido su restaurante en un santuario de mestizaje culinario, donde los ingredientes riojanos y las técnicas mexicanas se entrelazan con naturalidad. Su menú es un juego de contrastes que no deja indiferente: tacos de cordero al pastor con sabor riojano, menestra bañada en mole negro, piparras en tempura con mayonesa de chipotle. Ajonegro no es un restaurante de fusión más; es una conversación entre dos tradiciones, un diálogo constante entre el producto y la creatividad. No hay artificios, solo cocina con alma.

Kiro Sushi: Japón en el corazón de Logroño

En una ciudad donde el vino y los guisos dominan la escena gastronómica, pocos habrían apostado por una taberna de sushi que bien pudiera encontrarse en una esquina preferente de Tokio. Pero Félix Jiménez tenía claro que la perfección del sushi tradicional japonés podía encontrar su lugar en Logroño. Y lo ha conseguido.

Kiro Sushi no es un restaurante, es un ritual. Seis comensales por servicio, un menú en el que el chef decide qué se sirve y una devoción absoluta por la técnica japonesa. Nigiris de atún toro, gamba roja, anguila caramelizada, cada pieza es una obra de arte efímera, un equilibrio de texturas y sabores que transporta directamente a Tokio. En Kiro, cada detalle cuenta, y por eso su estrella Michelin brilla con luz propia.

Logroño: tradición y vanguardia

Que una ciudad como Logroño, con su arraigada tradición gastronómica, haya conseguido proyectarse al mundo con propuestas tan innovadoras como Íkaro, Ajonegro y Kiro Sushi, es la mejor prueba de que la alta cocina no entiende de límites.

Los chefs de Ajonegro. FOTO: Fernando Díaz/ Riojapress.

Estos tres templos gastronómicos han conseguido lo que pocos: atraer a viajeros, foodies y amantes de la buena mesa que llegan a La Rioja no solo por sus vinos, sino también por su gastronomía de vanguardia. Y lo han hecho sin traicionar su esencia. La identidad riojana sigue intacta en sus platos, solo que ahora se expresa en nuevos idiomas.

Tres estrellas Michelin, tres historias de talento y pasión, tres formas de entender la cocina. Logroño ha dejado de ser solo una ciudad de tapeo y vinos: ahora es un destino gastronómico de primer nivel. Y lo mejor de todo es que esto no ha hecho más que empezar.

¿Quieres recibir a primera hora del día toda la información de La Rioja en tu e-mail?

* campo obligatorio
To Top