Luis Ruiz Jiménez.- Alberto Donaire (Calahorra 2005) avanza en una dificultosa recuperación, tras la grave cogida que sufrió en Valencia el pasado 6 de octubre, y trata de obtener alguna enseñanza de este proceso, en el que «superar momentos complicados me sirve para valorar las cosas de otra manera”.
Así lo ha explicado a EFE el novillero riojano desde su residencia valenciana tras varias intervenciones quirúrgicas y un mes de ingreso hospitalario.
El de Calahorra describe el momento del percance como un instante de confusión, “sabía que tenía algo fuerte ya que sentí un tremendo dolor, pero al mirar al suelo y no ver sangre mi instinto me acercó a lo que entiendo por vergüenza torera. Porque esa tarde era muy importante y no podía sembrar falsas alarmas» aunque «ya camino de la enfermería me confirmaron que era importante, que era algo muy serio”.
También repasa el motivo de la cogida y explica que «estuve disfrutando toda la tarde, y en ese segundo novillo tenía claro que iba a tirarme muy recto. Sabía que podía pasar» pero «cuando uno quiere hacer las cosas con pureza y verdad, el riesgo está más cercano» y por eso «en cierta manera me siento orgulloso porque ocurrió haciendo las cosas muy de verdad”.

FOTO: Raquel Manzanares.
El riojano discrepa de quienes han pensado que el percance tuvo que ver en parte con la falta de experiencia ocasionada por los pocos festejos a los que su grupo de novilleros está «condenado».
Son pocos festejos pero «en estas tardes hay que darlo todo y cuando uno arrastra la pierna izquierda detrás de la muleta para entrar en la suerte suprema ya no te puedes ir, son las ganas de triunfo las que te empujan”.
Ninguna duda sobre su continuidad
El camino del novillero es difícil, tanto como está siendo su recuperación, por lo que comprendería la idea de dejarlo «pero a mí no me ha pasado, no me lo he llegado a plantear” porque “desde muy pronto sentí que el toreo es mi vida y solo he pensado en volver a vestirme de luces para mostrar mi mejor versión y que puedan verla los aficionados”.
Ahora mismo la preocupación de Donaire pasa porque la herida acabe de cicatrizar y aunque tiene pendiente un nuevo paso por el quirófano, ya se ha puesto delante de la cara de un astado”.
«Tenía muchas ganas de sentir de nuevo esas sensaciones y aunque hay que afinar cosas, fue muy especial volver a ver pasar el animal tan cerquita, más si cabe después del mal trago que me ha tocado pasar”, explica.
En cualquier caso, aunque en un principio la empresa del coso de la calle Xátiva habló de que el riojano estuviera en la feria de Fallas, finalmente su actuación ha quedado postergada al mes de mayo en la novillada de la Virgen de los Desamparados, algo que él mismo juzga como «acertado».
«Tengo aún pendiente una operación que espero sea cuanto antes y que todo vaya como deseo para que cuando vuelva a los ruedos “demuestre al público lo que de torero llevo dentro, sabiendo a día de hoy que hay que vivir la realidad”, ha subrayado el novillero riojano.


