La Rioja

El madrugón que menos duele: la tradición de esperar para ver a los Reyes

Poco más de cinco horas después de que se cerrasen las puertas de Las Gaunas donde la UD. Logroñés estuvo a punto de conseguir la gesta de echar del torneo a los ‘reyes’ de la Copa, otros Reyes, los Magos, volvían a conseguir que un buen puñado de logroñeses protagonizasen el madrugón del año que menos duele. Los primeros de las puertas han tenido que poner el despertador bien pronto y, ataviados con el kit de supervivencia, se han plantado en los accesos del estadio. A eso de las seis y cuarto de la mañana estaban los primeros. El aterrizaje de los Reyes Magos en el estadio a bordo de un helicóptero militar de transporte de tropas es un espectáculo que pocos se quieren perder en Logroño. Por ello, y casi a modo de tradición, las largas colas de familias apostadas a las puertas del recinto han vuelto a convertirse en el paisaje de cada 5 de enero en la capital riojana.

Una vez apostados toca esperar. Todos con el mismo objetivo: conseguir las primeras filas y el saludo de Melchor, Gaspar o Baltasar. Como Begoña, la primerita de una de las puertas. Desde las seis de la mañana. Casi con seguridad, una de las primeras en llegar. «Trabajo de tarde y podía hacerlo». Todo sea por la ilusión de los más pequeños, «y mía que creo que me hace casi más ilusión».

Lo importante como cuentan algunos de ellos es llevar un buen kit de supervivencia. «Un par de mantas, las sillas, café, termo y guantes». Algunos saben bien lo que se hacen porque llevan ya años haciéndolo. «Sabíamos que al ser domingo iba a ser un poco más complicado hacerse con los primeros sitios por eso hemos madrugado más». Y es que hay auténticos especialistas en este de hacer filas para ver a los Reyes Magos.

Jorge es uno de los primeros de otra de las puertas. «Yo creo que estábamos aquí de los primeros, este año hasta hemos podido elegir puerta». Lleva más de un lustro madrugando para que los chavales tengan un sitio privilegiado donde ver a sus Majestades. «Hay que venir con mucho abrigo (aunque no hace tanto frío como otros años) y con compañía para que te dé conversación y poder turnarte aunque sea para ir a tomar un café».  Otro de los ingredientes básicos es la paciencia.  «Pero ver la ilusión de los niños compensa».

Diego, además del tradicional café  y las mantas, ha traído sobaos. «El relevo luego trae el almuerzo con el jamón». Es un madrugón de los buenos pero de los que no duelen. «Si madrugamos para trabajar no lo vamos a hacer por nuestros hijos… al fin y al cabo otros lo han hecho por nosotros».  Y es que la tradición pasa de padres a hijos después de que desde hace casi ya medio siglo los Reyes Magos esparzan la ilusión en Logroño a través de las aspas del helicóptero en el que llegan.

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