La Rioja

Un «espacio seguro» para tomar decisiones al sufrir violencia de género

La vulnerabilidad económica de algunas víctimas de violencia de género es siempre una barrera que lleva a muchas mujeres a no dar el paso de romper con su agresor. El Ayuntamiento de Logroño cuenta desde hace tiempo con una unidad que ofrece su atención inmediata (24 horas al día) y de manera integral: el acompañamiento durante el proceso de denuncia hasta su finalización y, si fuera necesario, la cobertura de necesidades básicas tales como la manutención y el alojamiento tanto de la víctima como de aquellas personas que tenga a su cargo, ya sean menores o dependientes.

Natalia Santamaría, jefa de sección de Prevención e Inclusión Social del Ayuntamiento de Logroño, recalca que “en servicios sociales trabajamos muy parecido a los servicios sanitarios; es decir, igual que tenemos un médico de cabecera, tenemos una trabajadora social de referencia. Entonces, nosotras nos encargamos de todas las atenciones de primer nivel, como los centros de salud y las especialidades que no requieren ir al San Pedro. Cuando hay un diagnóstico donde la violencia de género debe ser atendida de una manera más compleja, más prolongada en el tiempo y con una atención más especializada, se deriva al segundo nivel, que en este caso es el Gobierno de La Rioja”.

Este servicio trabaja mucho con la Policía Local y con la Policía Nacional: “Aunque no todas las víctimas que sufren violencia precisan de una atención social, sí que precisan de seguridad. Sin embargo, a veces las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado nos llaman para que podamos complementar esa atención en crisis, para que podamos explorar si la víctima necesita acompañamiento, atención psicológica o incluso un alojamiento”. Estos últimos, denominados ‘de emergencia’ y cuya ubicación es desconocida por seguridad, son totalmente gratuitos para las víctimas, porque aquellas que recurren a este servicio, además de sufrir violencia, presentan otras situaciones de vulnerabilidad.

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.

Santamaría los califica como “un espacio seguro tanto físico como emocional para la toma de decisiones en el inicio del proceso”, porque estas situaciones a veces van acompañadas de denuncia, pero otras veces no. Y es que no es imprescindible que las víctimas denuncien: “Nosotros prestamos el servicio con incondicionalidad, independientemente de si van a denunciar o no; y tampoco existe un límite de atenciones ni de alojamientos”, explica la responsable.

Todas aquellas víctimas que son alojadas de emergencia siempre terminan encontrando una solución habitacional, por lo que las estancias en estos alojamientos son siempre temporales: “En ocasiones son bastante breves, de apenas unos días o una semana, aunque pueden alargarse a quince días o un mes como máximo, pero nunca hemos tenido víctimas que hayan necesitado estar más tiempo. Al fin y al cabo, nuestros alojamientos son de emergencia, somos un paso intermedio que da pie a conseguir una alternativa mejor, ya sea por el retorno a su propio domicilio, porque familiares o amigos se ofrecen o porque, si lo requieren, pasan a alojamientos especializados del Gobierno de La Rioja”.

Pero la puerta de entrada no tiene por qué abrirla directamente la víctima, a este servicio puede llamar cualquier ciudadano, como un amigo o incluso un vecino, y también aquellos profesionales que consideren necesaria esta medida. “Porque puede ocurrir que una mujer manifieste su situación en el Centro Social y que sea la profesional quien se ponga en contacto con nosotras para solicitar un alojamiento de emergencia”, cuenta.

La responsable explica también que para obtener apoyo emocional pueden presentarse todas las víctimas, independientemente de sus situaciones. “Simplemente tienen que venir presencialmente o llamar por teléfono, que es gratuito. En ocasiones lo que necesitan de inicio es desahogarse y obtener apoyo emocional. Pero siempre, durante los siguientes días, se realiza un seguimiento, una nueva exploración de cuáles son sus necesidades, y se canaliza a la profesional de referencia en su zona”. Todo ese proceso lo lleva a cabo el Centro Asesor de la Mujer, que es quien administra los recursos especializados.

A lo largo de 2023 recibieron 1.349 llamadas relacionadas con violencia de género y en lo que llevamos de año ya han tenido alrededor de 1.200. “Por suerte, no todas implican un alojamiento, de hecho, los alojamientos que hemos realizado hasta ahora han sido 41 por violencia y 19 por emergencia”, aclara.

Sin embargo, tal y como van las cifras este año, se estima que se produzca un ligero aumento respecto al año anterior, aunque eso no tiene por qué suponer algo negativo, sino que puede ser “una toma de conciencia -explica-; a veces pensamos que porque hay más llamadas, hay más situaciones, y yo lo que voy viendo en estos años es que hay situaciones encubiertas que dejan de estarlo”.

Para Santamaría, la recomendación que hace a aquellas víctimas que están dudando en recurrir a su servicio es que “llamar no implica nada, no te compromete a nada. Las víctimas deben sentirse libres y el mensaje habitual es que siempre tienen que denunciar, y efectivamente, pero creo que condicionar todo a la denuncia genera en ocasiones un fracaso, porque creen que eso las va a implicar y las va a obligar a denunciar. Por poner un símil, salvando las distancias por supuesto, es como cuando a un fumador todo el mundo le dice que tiene que dejar de fumar, hasta que esa persona no tome conciencia de que debe hacerlo -y para eso se tienen que producir una serie de circunstancias-, no lo va a hacer por mucho que se lo digan”.

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