La calle Duquesa volverá a ser una calle motorizada. Con el nuevo proyecto se pierden pasos elevados, zonas estanciales y seguridad para peatones y ciclistas.
Duquesa de la Victoria es una calle de 1,3 kilómetros que comunica el centro de Logroño con la zona este en las inmediaciones del Seminario. La calle presenta la característica de ser paralela y muy próxima a una de las vías principales de la ciudad, Avenida de la Paz. Antes de 2021, era una calle donde el espacio dedicado al tráfico a motor superaba el 70 por ciento. En 2021, gracias a intervenciones de urbanismo táctico dicha calle se reconfiguró para ampliar el espacio peatonal y crear una vía de doble sentido ciclista que formase parte de un eje que conectase la ciudad de este a oeste.
Durante la pasada legislatura se desarrolló el proyecto original de consolidación dentro de un conjunto de actuaciones por las que Logroño recibió 6,5 millones de euros de fondos europeos. El proyecto fue licitado y adjudicado entre enero y abril de 2023.
En mayo de ese mismo año hubo elecciones, que ganó el Partido Popular (con un 44 por ciento de los votos, recordemos). En junio de 2023 el constituido como nuevo equipo de Gobierno se pone a revisar los proyectos originales. En la calle Duquesa de la Victoria no es hasta el 22 de marzo de 2024 cuando rescinden el contrato de obra que se había adjudicado un año antes, indemnizando a la empresa con más de 28.000 euros.
De este proyecto descartado poco se ha dado a conocer, dado que el que se quiere dar a conocer, y el más importante ahora mismo a todos los efectos, es el que se está ejecutando actualmente. Nos guste o no, es el que va a definir la calle para las próximas décadas.
El proyecto actual que una tribuna publicada en este medio tituló como una calle más propia del siglo XIX que del XXI, es muy diferente al proyecto original.
Por ello, y como si fuera uno de los pasatiempos que encontramos al final de las páginas de un periódico, voy a señalar las diferencias entre el proyecto de consolidación original y el que se está ejecutando en la actualidad. A la izquierda las imágenes del proyecto original (licitado en 2023 por el equipo de Pablo Hermoso) y a la derecha las del proyecto modificado (licitado en 2024 y actualmente en ejecución).
Intentaré, en todo caso, no hacer valoraciones sobre la implicación de la modificación del proyecto en la pérdida de fondos europeos ni sobre los posibles errores de ejecución que se estén cometiendo. Confiemos en el buen hacer del equipo técnico del Ayuntamiento y de la empresa contratista.

Proyecto original del carril bici de Duquesa de la Victoria (licitado en 2023).
1. Precio
Pasamos de un precio de adjudicación de 1,162 millones de euros a uno de 1,442 millones. Si a eso le añadimos los casi 29.000 euros de indemnización, nos queda un total de 1,470 millones de euros (>300.000 euros más caro).
2. Movilidad peatonal
De un proyecto que contemplaba continuidad de aceras en los cruces, pasamos a otro que retranquea los pasos peatonales obligando a las personas que caminan a realizar más recorrido. De los once cruces elevados con 29 pasos peatonales a nivel de acera pasamos a sólo cinco cruces elevados con un total de 10 pasos elevados.

Proyecto modificado del carril bici de Duquesa de la Victoria (licitado en 2024).
3. Movilidad ciclista
Cabe recordar en este punto que la calle Duquesa de la Victoria es una parte sustancial del eje ciclista E-O por el cual se reciben fondos europeos. Dicho eje ciclista, que se concebía como la vía principal para desplazamientos ciclistas, se ve relegado a un carril segregado bidireccional desaconsejado por las guías de diseño ciclista en calles con muchas intersecciones, como es el caso. Es decir, un carril bici bidireccional no es malo per se. Funciona muy bien en paseos marítimos o en el camino de la Grajera. En Duquesa de la Victoria, no.
Si hablamos de modelos técnicos de vías ciclistas, el retroceso es de 40 años. Y si lo vemos desde el punto de vista de la seguridad, se incrementa la peligrosidad del mismo en las intersecciones, especialmente en Avda de Colón, Padre Claret y el acceso al CARPA. Hablamos principalmente de potenciales atropellos a ciclistas, aunque también a peatones. Esperemos que, durante el proceso de la obra, se incluyan mejoras al proyecto como la diferenciación cromática del carril bici en los cruces.
4. Medio ambiente, zonas verdes y vegetación
En el proyecto original se incluían superficies pavimentadas con capacidad drenante o permeable, siendo sustituidas por asfalto, un material impermeable. Hay que recordar aquí la importancia de ir ampliando la capacidad drenante del suelo de nuestra ciudad para mitigar las consecuencias de fenómenos meteorológicos que podamos sufrir en años venideros. Por otra parte, de las más de veinte isletas con vegetación propuestas en calzada quedan una decena de ellas integradas en la acera. La zona estancial propuesta a la altura del pasaje de Avenida de la Paz desaparece.
5. Entorno escolar CEIP Duquesa
En este punto está una de las diferencias más sutiles. La plataforma elevada planteada en todo el frente del colegio se mantiene en el proyecto modificado. Ahora bien, el ensanchamiento del carril motorizado y la eliminación de los aparcabicis central podrán convertir a este espacio en un nuevo lugar de acumulación de coches a las entradas y salidas del colegio, con los consiguientes riesgos para el alumnado del centro.

Proyecto original (izquierda) y modificado (derecha) del carril bici de Duquesa de la Victoria (licitado en 2024).
6. Zonas de carga y descarga
Se reducen ligeramente respecto al proyecto inicial, pero sigue manteniéndose un número elevado.
7. Movilidad en coche
Todos los recortes en superficies que hemos visto en otros aspectos de la intervención tienen un claro beneficiario. En este aspecto es el que el proyecto impulsado por el equipo de Conrado Escobar sale ganando. Se aumenta la anchura de calzada para permitir la doble fila (o “carril rebasable”). Se evitan pasos elevados y trazados sinuosos para que el coche vuelva a recuperar la prioridad y la velocidad en la calle. La excesiva ocupación de espacio público, la contaminación ambiental y acústica, el aumento del riesgo de atropellos, la desincentivación de desplazamientos saludables se eluden del argumentario del equipo de gobierno, pero es el legado que nos queda.
A modo de conclusión, cabe preguntarse cuál es el modelo de ciudad que queremos. Si apostamos por un modelo de ciudad europeo, donde prevalezca la ciudadanía que camina, que se mueve en bici o patinete, las calles con menos ruido y contaminación, o preferimos seguir construyendo rotondas y calles para la doble fila.
¿Seguirá el actual alcalde hablando de la ciudad para el peatón y ejecutando las obras para el coche?


