Isaac Catalán, gerente de la Almazara Ecológica de La Rioja, gestiona algo más de 50 hectáreas de olivos en Alfaro, de las cuales unas diez están en superintensivo (a una distancia de 1,5 metros entre árboles y de cuatro metros entre filas) y el resto en intensivo (en un marco de seis por seis metros). Las primeras plantaciones se hicieron entre 1996 y 1997 y desde entonces el cultivo ha sufrido toda una evolución en la que la mecanización ha sido un factor clave en el desarrollo del cultivo.
Recuerda que el cambio de plantaciones en intensivo a superintensivo se hizo allá por 2012 con pequeñas pruebas en parcelas para ver los cambios. «No se veía diferencia alguna en la calidad de los aceites y sí conseguíamos mayores producciones. Pero las fincas que tenemos en intensivo no se van a modificar a superintensivo», remarca. El gerente de la Almazara Ecológica tiene claro que cada cosecha es diferente y esta en especial ha venido más mermada que la anterior en su caso. Por eso incide en que hay que estar siempre pegado al campo para sacar lo mejor de él: «Para llevar bien un cultivo lo que hay que hacer es estar encima de él para actuar en el momento que realmente es clave actuar, y así también se ahorra dinero».
– ¿Cómo ha evolucionado la profesionalización del sector en estos más de 20 años que llevas en el cultivo?
– A principios de siglo había dos almazaras en La Rioja que prácticamente eran cooperativas, pero recuerdo que cuando nos instalamos nosotros impulsamos de nuevo la apuesta por este cultivo, que ha ido creciendo en superficie al cabo de los años. Ahora somos más de diez almazaras privadas y el sector se ha modernizado mucho, tanto en el cultivo como en la elaboración del aceite, por lo que el trabajo también se ha reducido.
– ¿Qué retos sobrevienen al olivo en cuanto al manejo del árbol ante el cambio climático?
– El olivo en sí es un cultivo que no necesita agua pero si se dispone de ese riego el árbol lo va a agradecer trayendo más producción. Aún así, si no llueve lo que tiene que llover o no se riega lo que se tiene que regar el cultivo va a seguir trayendo cosecha. Es lo que ha ocurrido en Andalucía, que al no haber riego y al haber llovido muy poco las producciones son bajas. Nosotros tenemos regadío en todos los olivos, pero sabemos de otras zonas en La Rioja que están en secano y disponen solo del agua de lluvia que a veces no es suficiente. Lo que está claro es que los efectos del cambio climático van a mostrarse de una manera distinta en cada parcela de olivos.

– ¿Cómo de determinantes son los recursos hídricos en el olivar?
– Influye tanto a la hora de que el olivo se desarrolle mejor como que la oliva que se obtiene salga perfecta. Pero no porque llueva mucho vamos a tener una buena oliva, sino que es bueno que llueva cuando de verdad tiene que llover. De esta forma, un riego al principio del verano y otro al final siempre vienen bien. Pero en nuestro caso, en Alfaro, desde septiembre hasta ahora habrán caído unos 250 litros, un agua que ayuda poco porque lo que provoca mayormente es que la oliva engorde y los rendimientos sean más bajos. Y en estos casos, una vez más, depende de la parcela. Si existe un acolchado vegetal eso va a ayudar a que retenga mejor el agua, pero si no ese agua se va a desperdiciar. De hecho, las lluvias torrenciales lo que pueden hacer es dañar la oliva por el peso e incluso tirarlas al suelo si las tormentas vienen acompañadas de viento. También es cierto que hay momentos en los que esa cubierta vegetal se puede descontrolar y va a ser mejor labrarla para aportar al cultivo esos nutrientes del suelo.
– ¿Es la gestión en ecológico una apuesta que debería asentarse en el olivar riojano?
– Creo que estamos en una zona perfecta para una gestión en ecológico y además el olivo en ecológico es un cultivo más sencillo de llevar en cuanto al control de plagas en comparación con otros cultivos, donde la diferencia de trabajo y costes es mucho mayor. Es más, el problema más grave quizá sea la contaminación ambiental de posibles cultivos aledaños en convencional, aunque nosotros no hemos tenido problemas al respecto. Sin embargo, creo que eso no es lo que va a provocar que más agricultores se pasen a lo ecológico, sino que se basa en una cuestión de filosofía.

– Pese a que es Andalucía la que marca las tendencias de mercado en los precios del AOVE, ¿cree que La Rioja es cada vez más competente en el sector?
– Está claro que en volumen no se puede competir con los productores del sur porque cualquier almazara de Andalucía por pequeña que sea va a molturar más cantidad de oliva que toda La Rioja junta. Por eso luchamos por la competitividad en cuanto a la calidad y ahora mismo somos muy competitivos porque sacamos aquí unos aceites de una calidad extrema y a un precio que está muy bien. Sí que hablan de que en Andalucía hay mejor cosecha que el año pasado, pero yo no lo veo tan claro. Igual sí que es mejor que hace un año pero también es cierto que el año pasado allí hubo muy mala cosecha.
– ¿Cree que los precios volverán a los niveles que estaban hace cuatro años?
– Yo creo que no. Tal vez baje un poco, pero llegar a los precios de antes lo veo imposible ahora mismo. Y que vaya a subir también lo veo muy poco posible en estos momentos. es decir, o se mantiene como está ahora o baja ligeramente. Ahora estamos con precios competitivos y justos para la alta calidad que hay porque si vas al mercado y coges un aceite de oliva de menor calidad está prácticamente al mismo precio o un poco más barato que el aove que se puede vender en cualquier almazara de La Rioja. Así que estamos en el mejor momento de competitividad para el Aceite de La Rioja. En el caso de que venga una muy buena cosecha en Andalucía sí que es posible que se vuelva a esos precios de antes pero en los aceites de allí, cosa que no creo que ocurra aquí. Al final, si haciendo aceites de máxima calidad consigues un mercado que quiera estos aceites porque valora ese sabor aunque le pueda costar algo más (que en algunos casos cuesta lo mismo). Es a ese mercado al que debemos dirigirnos, al de la gente que le gusta disfrutar comiendo al mismo tiempo que se cuida.


