Toros

Exitoso y emotivo festival taurino en Calahorra

La tarde de este día de la Hispanidad ya descansa en los anales de la historia de Calahorra. El festival taurino que este sábado ha acogido su centenaria plaza de toros ha resultado un éxito a nivel artístico, solidario y social. Dos horas de marcada emotividad que han servido para rendir homenaje al doctor Antonio Domínguez, recaudar fondos para la lucha contra el cáncer y mostrar la admiración que Calahorra aún profesa a todos sus toreros. Faltó a la cita el novillero Alberto Donaire, que se recupera del grave percance sufrido el pasado domingo en Valencia.

El cenit torero de la emotiva tarde se alcanzó en la lidia del sexto novillo, con el sol ya caído por completo. Fue ahí cuando el. trasteo de ‘El Víctor’ rebosó torería, empaque, naturalidad, temple, verticalidad, gusto y quietud. Supo ‘El Víctor’ sostener en sus yemas el contado poder y la escasa fuerza de un novillo de Vellosino que tuvo por cualidades la prontitud y el abrirse al final de cada lance. Dio ‘El Víctor’ con las distancias, los tiempos y las alturas. Todo a favor del novillo y todo desprendiendo ese halo de torería añeja, macerada en una carrera tan extensa como brillante, honrada y cabal. Un molinete acá, un pase de las flores por allá y, entre tanto, no menos de quince naturales de toques inadvertidos, exacto temple, soberbio trazo, puntual reunión y repletos de sabor. Encajada la figura, hundidos los talones y las muñecas tal que rotas. Todo tan torero; todo tan en torero. Paseó ‘El Víctor’ los máximos trofeos a la vez que recogía la admiración de la afición.

El saludo de capa a pies juntos de Pedro Carra rebosó delicadeza, suavidad y temple. Meció Carra con soltura, gracia y ganando siempre terreno aquellas primeras embestidas, que, a la postre, se convertirían en las mejores de un novillo que, como el resto, pecaría de falta de fuerza. Un quite por navarras al alimón con Pérez Vitoria, preludió un trasteo cimentado en delicadezas, medias alturas y telas retrasadas para obligar lo menos posible a un novillo que apenas podía con sus cuartos traseros. Carra estuvo todo lo bien que un torero puede estar ante aquella falta de fondo y poder. Paseó dos orejas y recibió el enorme cariño que le profesa Calahorra.

Más parado de salida fue el lidiado en tercer lugar, impidiendo cualquier lucimiento con la capa por parte de Pérez Vitoria. Como sus compañeros, Pérez Vitoria tuvo que afanarse por mantener en pie aquellas trémulas embestidas del astado de Vellosino. La obra de Pérez Vitoria aunó temple y gusto. Los vuelos de la muleta y aquel temple pulseado consiguieron mantener y hasta avivar aquellas insolentes embestidas para alcanzar momentos importantes por el pitón derecho. Unas manoletinas finales sirvieron para decantar los primeros máximos trofeos del lado del torero. Pérez Vitoria celebró su triunfo fundiéndose a Carra y a ’Él Víctor’ en un emotivo abrazo.

Domingo y Sergio Domínguez también pasearon los máximos trofeos tras una extensa faena marcada, ahora sí, por el gran juego ofrecido por un novillo de El Capea de gran fijeza, muchos pies e infinita duración. No menos de catorce palos dejarían los Domínguez en una faena en la que brilló el dominio de la doma por parte de los dos rejoneadores. Sergio destacó en dos quiebros muy ajustados y Domingo se lució clavando banderillas en la montura.
Abrió plaza el rejoneador Pedro Javier Ciordia, que supo transformar en naturalidad su falta de actividad en los ruedos desde hace alrededor de dos décadas. Alcanzó Ciordia cotas de elevado temple en el segundo tercio, dejándose también llegar mucho a su montura al astado de El Capea, y destacó dejando una banderilla por los adentros de gran exposición. Pinchó con el rejón de muerte y paseó un trofeo.

Cuando todo parecía terminado, aún hicieron su presencia en el ruedo Curro Lamana, antiguo profesor de la Escuela Taurina de Calahorra y, por ende, maestro de los tres toreros actuantes, y Miguel Arcéiz, anterior presidente del Club Taurino de la ciudad bimilenaria y excelente cronista taurino. Es decir, que a este festival no le faltó nada y, por eso mismo, a esta crónica sólo le falta felicitar a Miguel García, actual presidente del Club Taurino de Calahorra, por cómo ha gestado este acontecimiento y por su enorme labor al frente de la entidad que preside. Olé.

La ficha

Plaza de toros de Calahorra. Tres cuartos de plaza. Festival taurino en homenaje al médico Antonio Domínguez y a beneficio de la Asociación Contra el Cáncer de Calahorra. Se guardó un minuto de silencio en memoria del doctor Antonio Domínguez y, roto el paseíllo, sonaron los acordes del himno nacional. Todos los participantes en el festival recibieron un recuerdo antes del inicio del mismo. Dos novillos de El Capea para rejones y 4 para la lidia a pie de Vellosino, el sexto fue lidiado como sobrero, cuya lidia correspondió a ’El Víctor’, excesivamente flojos en líneas generales. El lidiado en quinto lugar, de la ganadería de El Capea, bravo, con mucho motor y de infinita durabilidad, fue premiado con la vuelta al ruedo.

Pedro Javier Ciordia: oreja

Pedro Carra: dos orejas

José Antonio Pérez Vitoria: dos orejas y rabo

‘El Víctor’: saludos y dos orejas y rabo

Domingo y Sergio Domínguez: dos orejas y rabo

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