Gastronomía

Pedro Alda, Miguel Morales y la eterna juventud de la gastronomía riojana

A uno le seduce el mundo de la repostería, el otro se define como «más salado». Los dos se han juntado para «sacarse un sueldo durante los fines de semana». Pedro Alda es el repostero. Miguel Morales, el chef. Los dos estudian en la Escuela de Hostelería de Santo Domingo. Ahí se han conocido. Alda y Morales saben que «este es solo el primer paso». La cocina les llevará, seguro, a lugares por descubrir. Y eso les motiva.

Pedro Alda es un joven talento de la repostería riojana. Este mundo le llamó la atención cuando tenía 16 años, es decir, hace tan solo cuatro años. «Comencé con el grado medio de cocina en Santo Domingo». Aquí observó que «me gustaba más la pastelería», y ya está en el grado superior y con una empresa que durante los fines de semana le permite tener un sueldo para seguir soñando en alto.

El pastelero Pedro Alda.

En Santo Domingo conoció a Miguel Morales, otro logroñés que ama el mundo de la cocina. «En mi caso, esto de la cocina ya me motivaba cuando tan solo tenía trece años», explica. «Me encantaba cocinar los fines de semana para mi gente». Ahora, junto a Alda, cocina para sus primeros clientes y se saca un primer sueldo que le permite ir haciendo su camino. «Mi hobby era quedarme en casa probando, probando y probando hasta dar con el punto exacto de una receta. Y ves que te gusta, y te vas planteando qué hacer y ver que ésta puede ser una salida fantástica», apunta.

La curiosidad de la juventud, necesaria para hallar un camino por el que desarrollarse. «Esto va de querer saber cada día un poco más. Pero lo primero es conocer la tradición, tener las bases bien fijadas para a partir de ahí poder crecer». Lo dice un chico de 20 años como Pedro Alda, que sueña, como le toca por edad, en grande: «Me gustaría montar una pastelería». «Moderna», claro. «Incluso algo bastante sofisticado, pero todavía tengo que ganar bastante más experiencia», remarca con absoluta convicción.

El chef Miguel Morales.

No piensa tan en el futuro su socio y amigo. Miguel Morales reconoce «no saber aún qué haré en un futuro. Tengo una mentalidad de que vivo muy al día, y sinceramente no sé qué va a pasar mañana», pero sí sabe qué debe hacer en el presente: «Los siguientes desafíos que vayan saliendo los iremos viendo y afrontando para seguir dando guerra en Logroño».

La cocina riojana sigue creciendo desde la más tierna ‘infancia’, y así el futuro parece asegurado. Alda y Morales son dos jóvenes entusiastas de la gastronomía, con el empuje de quien desea emprender por su cuenta. Tienen años por delante para encontrar su espacio, pero con la base que van adquiriendo el proceso parece del todo natural. «Ahora estamos viendo todo el potencial que tiene el producto riojano, y la potencia que tiene la gastronomía riojana», de la que ya forman parte pese a su juventud.

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