Finalmente Tricio se ha quedado sin carrera de burros. La tradición no se ha celebrado este año por primera desde hace cinco décadas. Los caracoleros se han quedado sin uno de los buques insignia de sus fiestas, un acto que esperaban cada año para comprobar cuál de ellos era el más veloz. Una denuncia de PACMA de septiembre del año pasado ha propiciado que la carrera se haya convertido en un paseo en el que los burros siguen siendo los protagonistas. A menor velocidad, sin fustas, pero con las mismas ganas de disfrutar.
Durante 50 años, esta carrera ha marcado la agenda informativa de toda España por su singularidad. De hecho, los inicios de la carrera siempre fueron intentar poner en valor a un animal que estaba en peligro de extinción. Siempre destacando por su carácter lúdico, hay pocos riojanos que no hayan pasado alguna vez a ver la divertida carrera.

Pero el pasado año el partido animalista presentó una denuncia en la que se alegaba “la desproporcionalidad entre el peso de algunos jinetes respecto al peso y tamaño de los burros”, e instaba a la Guardia Civil a “realizar una investigación y depurar responsabilidades para evitar sucesos similares en el futuro, aunque la única solución es la abolición de estos actos con animales”.
Esta denuncia propició una sanción económica al Ayuntamiento bajo el paraguas de la nueva ley que impide usar animales en espectáculos de entretenimiento.

Ante esta circunstancia, en Tricio han tenido la idea de sustituir la carrera por un paseo que ha tenido lugar este viernes. Objetivo: no perder la actividad evitando que se les multe por ello. Sin fustas ni a la carrera, sin carácter competitivo, dándole una vuelta al acto.

Nalda también optó por el cambio
No es la única tradición riojana que se ha visto sometida a cambios en los últimos años. Desde que se aprobase la Ley de Protección de Animales de 1995, en Nalda se vieron obligados a sustituir las aves vivas por reproducciones de plástico. Un cambio que, al principio redujo la participación de jinetes, pero que con el paso de los años ha vuelto a coger el auge de antaño.


