
En pleno casco antiguo de Logroño ha surgido La Mula, un restaurante que desde su apertura en febrero de este año ha revolucionado la escena gastronómica local. Detrás de este ambicioso proyecto se encuentra Alexandru Catalin, un chef cuya trayectoria personal y profesional está profundamente arraigada en La Rioja, una región que lo ha acogido y formado en cada etapa de su vida hasta alcanzar el sueño, como él mismo afirma, «de haber emprendido lo que para mí es un proyecto de vida. Va más allá de un simple trabajo».
Alexandru llegó a España con 18 años, atraído por las fiestas de San Mateo de Logroño. «Un amigo me dijo que había una fiesta enorme aquí, y vine a vivirlo. Me encantó lo que vi y decidí quedarme, sin saber lo que el destino me tenía preparado», recuerda. Lo que comenzó como una visita se convirtió en una nueva vida en La Rioja, donde Alexandru ha encontrado su verdadera vocación en la cocina. «Empecé a cocinar en casa, casi por aburrimiento, mientras esperaba a mi compañero de piso», dice. Pronto, esa afición se transformó en una pasión que le llevó a buscar formación profesional.
«Supe que tenía que formarme adecuadamente. Homologué mis estudios y me apunté a la Escuela de Hostelería de Santo Domingo porque entendí que sin una base sólida no podría avanzar», explica Alexandru. Durante su formación, comenzó a trabajar con el reconocido chef Ramón Piñeiro, una experiencia que le permitió conocer de primera mano la intensidad y la exigencia del mundo de la cocina profesional.

La Rioja: epicentro de una carrera gastronómica
Después de un periplo por Inglaterra, donde trabajó en restaurantes italianos y libaneses, «para conocer otros tipos de cocinas», Alexandru regresó a España con la convicción de que La Rioja era el lugar donde quería establecerse. «La experiencia que tuve trabajando en el extranjero me hizo darme cuenta de lo avanzada que está la gastronomía en España, y especialmente en La Rioja. Aquí me sentí adoptado por la gente y vi que encajaba muy bien en este espacio», comenta.
Este sentimiento de pertenencia y la riqueza gastronómica de la región fueron determinantes para que Alexandru decidiera montar su propio restaurante en Logroño. La Mula, según él mismo describe, «no es solo un negocio, es un proyecto de vida. Es una forma de vivir que no se basa simplemente en ganar dinero, sino en ofrecer algo que realmente marque la diferencia».
El concepto de La Mula es arriesgado y ambicioso: combinar la cocina tradicional riojana con técnicas de alta cocina. «La Mula intenta mezclar cocina tradicional con alta cocina. Es un trabajo arriesgado y hay que ser muy sutil en cómo adaptas los platos al cliente», explica Alexandru. Este enfoque se refleja en platos como el pisto de verduras con carabinero, que lleva un toque innovador sin perder la esencia de la tradición.
Uno de los pilares fundamentales del restaurante es la calidad del producto. Alexandru insiste en que todo lo que se sirve en La Mula es fresco y de la mejor calidad posible. «Aquí no hacemos concesiones en la calidad del producto. No tenemos ni congelador en el restaurante porque el concepto es que todo sea fresco, siempre de la mejor calidad», asegura. Esta filosofía ha calado entre los clientes, muchos de ellos ya habituales, quienes valoran la autenticidad y el compromiso del chef con cada plato.

El éxito de La Mula no sería posible sin el entorno de La Rioja, que ha sido tanto un lugar de formación como una fuente de inspiración para Alexandru. «La Rioja me ha dado muchísimo. Desde que llegué aquí sentí que era el lugar adecuado para crecer como cocinero y como persona. La gente me adoptó y me apoyó, lo que me hizo querer quedarme y formar mi vida aquí», afirma con gratitud.
La región ha respondido de manera positiva a su proyecto, atrayendo a un público que aprecia la buena comida y reconoce el esfuerzo que hay detrás de cada plato. «El éxito de La Mula se debe en gran parte al apoyo de la gente de La Rioja. Aquí la gente valora la buena comida y el trabajo duro que hay detrás de ella, y eso ha sido fundamental para que el restaurante funcione tan bien», comenta Alexandru.
Apenas seis meses después de su apertura, La Mula se ha consolidado como un referente en la gastronomía local, pero Alexandru no se detiene aquí. «Para mí, La Mula es la culminación de años de trabajo, aprendizaje y sacrificio. No es un negocio para hacerme rico, sino para hacer algo en lo que creo profundamente», concluye.
Con una mezcla de humildad y ambición, Alexandru Catalin ha logrado no solo construir un restaurante, sino también una comunidad que comparte su pasión por la gastronomía. Y en el proceso, ha demostrado que La Rioja no es solo un lugar donde formarse, sino también el mejor escenario para materializar un sueño.
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