Gastronomía

‘¿Dónde come… Pedro Cárcamo, del Tastavin?’

Pedro Cárcamo es el chef del Tastavin, una de las mecas del pincho en Logroño, uno de esos lugares en los que se cuida al máximo lo que sale de la cocina, lo que se pone en la barra, cómo se sirve, cómo se atiende, qué vinos se ponen… Un buen lugar para disfrutar de una buena ronda por la calle San Juan. Pero esta vez no se trata de indagar en la suculenta propuesta que llevan años presentando los responsables del Tastavin.

Esta vez, en NueveGastroUno queremos saber dónde van Pedro y Anca a disfrutar de la gastronomía riojana en cuanto tienen oportunidad. Queremos comer donde lo hacen ellos, con varias normas que han cumplido sin problema alguno: no puede recomendar su propio establecimiento y no pueden superar los 50 euros de presupuesto por persona. Aunque en este último punto quiere hacer un alto en el camino. «Cumplimos encantados el presupuesto que nos indicas, pero me gustaría recomendar a los riojanos Venta Moncalvillo. Es verdad que nos pasamos de presupuesto, pero esa casa es una maravilla, a la que hay que acudir de vez en cuando», explica Pedro Cárcamo.

Pedro hace suyas unas palabras que escuchó hace tiempo. «Las dijo Jordi Roca. Explicó que como hace postres, él es postrero»… ergo: «Como yo hago pinchos, soy pinchero». Y le gusta ir de pinchos. Le encanta eso de ocupar un pequeño espacio en una barra, charlar un instante con el camarero, el propietario o el cliente de turno… «Nos gusta dar una vuelta, nos encanta, claro, hacerlo por la calle San Juan, y también por la calle Laurel». Y ahí centra sus tres recomendaciones. En primer lugar, hace calle y se detiene en la San Juan en defensa del clasicismo, de los proyectos de toda una vida, de aquellos que se mantienen leales a una idea, cuyos estándares de calidad no entienden de modas y sí de esa buena hostelería que hace las delicias desde hace muchos años.

«El García es un sitio al que nos encanta ir», apunta. Y lo explica: «Ese clasicismo hay que conservarlo y protegerlo». Y sugiere, por ejemplo, «la banderilla de huevo, langostino y mayonesa… Ya ves, qué sencillo, y qué rico les queda». Eso a mediodía, por ejemplo, pero «a media tarde, se me ocurre uno de sus bocatitas o las ricas zapatillas que preparan al momento». El García es un lugar de referencia para los responsables del Tastavin. El lenguaje de la calidad une dos proyectos distintos, pero ciertamente muy parecidos.

«En segundo lugar», señala Pedro, «me gusta otro sitio que a pesar de haber vivido un cambio en la gerencia mantiene la apuesta y por tanto la vigencia». Va a este sitio en cuanto puede darse una vuelta por la calle Laurel, zona a la que califica «como patrimonio gastronómico de Logroño».  El Solado de Tudelilla que ahora regenta «Azucena, y lo sigue haciendo igual de bien que el anterior propietario». La ensalada de tomate en la barra o incluso «pasar al interior y comer los huevos fritos», recomienda Pedro.

Y por último, por una cuestión de afinidad, Pedro Cárcamo destaca el trabajo que se está haciendo en el Charro. En la calle San Agustín se pueden comer chuletillas al sarmiento. Y eso, de por sí, ya es algo a tener muy en cuenta. «Rubén estuvo con nosotros un tiempo y nos alegra ver el trabajo que está haciendo». Junto a su padre, «que asa pimientos allí mismo, los pela y los sirve para que lo disfrutemos todos».

Pedro y Anca son creadores de pinchos deliciosos y amantes de ir de pinchos, pura coherencia vital, como los tres locales de Logroño que han recomendado.

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