Especial Enoturismo

Un viajero, un prescriptor del Rioja y del territorio

El enoturismo «empieza a ser relevante» en las bodegas de Rioja. Y esto es así no sólo por la llegada más visitantes cada año (900.000 en 2023), sino también porque “cada día se invierte más en el sector». Una inversión que «nos da la oportunidad de hacer cosas más singulares”, explica Elena Pilo (Bodegas Franco Españolas), quien ha aclarado que es imprescindible “buscar cada vez más rentabilidad» para tener “un modelo de negocio más sólido”.

El sector está en auge en La Rioja y para seguir creciendo es imprescindible escuchar a aquellos que llevan años trabajando en un sector que promete grandes noticias para La Rioja en el futuro. El primer Foro Origen, organizado por NueveCuatroUno en el Centro de la Cultura del Rioja (CCR), ha contado con una mesa con el territorio como «origen y destino» en la que también han participado Iván Pérez (Artevino Family Wineries) y Ricardo Madorrán (Azcona Comunicación). Un conocimiento a través del que pueden valorar el presente y mirar con decisión al futuro de un sector que atrae a miles de viajeros cada año.

Desde Bodegas Franco Españolas son conscientes de que cada vez son más las personas que llegan a Rioja en busca de una mayor conexión con lo auténtico, con lo local. «Vienen a disfrutar de las bodegas pero también de otro tipo de experiencias que hay que tener disponibles”.

El objetivo fundamental no es otro que “intentar enamorar a la persona que recibimos en nuestra casa, acompañarla en un viaje del que salga con ganas de repetir», ha indicado Pilo, destacando que repetir no significa solo volver a la región sino hacerlo «tomándose un vino en Madrid, en Bilbao o en Canadá”.

Por eso hay que ganar en “experiencias cada vez más innovadoras para que nos escojan una y otra vez», y para ello «está bien unir vino y gastronomía pero hay que acompañarla con ‘fuegos artificiales’”, ha comentado haciendo referencia a todos esas experiencias complementarias que pueden ofrecerse al viajero.

No faltan retos que superar. Pilo lo tiene claro: “Tenemos que reclamar más herramientas porque el enoturismo ya no es el hermano pequeño de la industria del vino; ya nos hemos hecho mayores y esas herramientas nos van a permitir seguir creciendo”.

«El viajero busca experiencias únicas»

También conoce a fondo el mundo del enoturismo Iván Pérez, de Artevino Family Wineries, que tiene claras las claves del presente y el futuro del sector en Rioja. “Lo importante para estar bien posicionados es ser el primero, ser el mejor o ser diferente”. Él lo tiene claro: «En Rioja cumplimos si no las tres, las dos primeras». Por eso hay que «seguir trabajando en buscar la diferenciación para conseguir una situación preferente a la hora de hacer enoturismo”.

Pérez ha dado importancia a que las áreas destinadas al enoturismo deben ser cada vez más importantes. «Al menos se nos tiene que tener en cuenta igual que a cualquier otro departamento de la compañía» ha asegurado recalcando que el del enoturismo es un sector muy profesionalizado donde «ya la mayoría de las personas que lo forman son titulados superiores”.

En un momento en el que priorizamos el vivir sobre el tener, para Pérez “viajar significa experimentar y la gente ya no se conforma sólo con visitar una bodega, busca experiencias premium, que les hagan sentirse únicos”, y eso se consigue en Rioja a través de «trasmitir los valores que tiene cada una de las bodegas y así conseguir fidelización”.

Para él, la mejor manera de hacerlo es “conocer muy bien lo que quiere el viajero que llega a nuestra casa, lo que implica adaptarse al cliente desde que solicita la reserva sin necesidad de perder esas historias que les queremos contar”. Un reto que supone que, con el vino como hilo conductor, se puedan ofrecer otras experiencias relacionadas con el deporte, los paisajes o la gastronomía.

Madorrán sabe muy bien todo lo que está sucediendo en los últimos años con el enoturismo en Rioja.  «Más allá de la propia venta de vino, se están creando prescriptores en cada uno de los viajeros que nos visitan». Así asegura que cada persona que llega a conocer Rioja luego «cuenta en persona, pero también en sus redes, las experiencias que ha tenido con nosotros”.

Y es que, a su juicio, “la capacidad de atracción que tiene el vino no la tiene ningún otro sector: nadie visita una fábrica de detergente para ver cómo se elabora y aquí tenemos a miles de personas al año durante hora y media explicándoles qué hacemos y cómo lo hacemos”.

Por supuesto que quedan pasos en los que seguir trabajando. «Hay que conseguir convertir al viajero en consumidor final de nuestro producto”. Para ello la comunicación del sector del enoturismo es imprescindible y fascinante. «Tienes miles de matices porque mostrando el mismo producto y la misma forma de hacerlo tienes alrededor miles historias que son totalmente distintas de una bodega a otra”.

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