«Se ha llegado muy tarde». Con esas palabras, la directora del IES Valle del Cidacos de Calahorra, Adela Fernández, evidenciaba este lunes que algo no ha funcionado bien en el caso del profesor denunciado por varios alumnos a la Consejería de Educación por presunto trato vejatorio, con agresiones verbales e incluso físicas y comentarios machistas y xenófobos a lo largo de todo el curso.
La directora del centro educativo de Calahorra repetía en la sintonía de Radio Rioja así que «es una lástima que estemos a 20 de mayo y estemos con esta situación desde el 20 de octubre» y recalcaba que, «desde el centro hemos hecho todo lo que estaba en nuestras manos con las herramientas que teníamos para terminar con el sufrimiento de los alumnos, que sabemos que ha sido muy grande».
Todo se remonta al inicio de curso. Por entonces los alumnos ya se quejaron al centro del trato vejatorio que recibían por parte de uno de los profesores en el Grado de Laboratorio Clínico. Insultos, comentarios machistas y xenófobos, no solo con los alumnos, sino también con parte del profesorado e incluso los padres de los chavales. Una situación que ha ido incrementándose con el paso de los meses.
«Desde el principio fuimos conscientes de que sus comportamiento hacia los alumnos no era tolerable y lo intentamos atajar pero no ha habido forma de llegar a ningún acuerdo», comenta Fernández que, al igual que los alumnos, no ve en la codocencia la solución al problema.
De momento, además de abrir un proceso de posible cese del profesor, ésta es la única solución encontrada por la consejería de Educación para atajar el problema. Es un profesor el que acompaña a éste a dar sus clases. Unas clases que a día de hoy siguen estando dirigidas por el profesor al que se le ha abierto una investigación que incluso tuvieron el viernes pasado un examen con él.
«La mayoría de los profesores son maravillosos y es verdad que todos los años tenemos algún incidente que se soluciona de manera interna en el centro y no va más allá, pero esta vez ha sido imposible», explica asegurando que «desde el principio creímos en los alumnos porque en su mayoría además son mayores de edad y lo que nos estaban trasladando era muy claro y evidente», dice recalcando que «estos comportamientos son intolerables».


