Logroño tiene una manera muy suya de explicarse al que llega de fuera. Esa identidad ha centrado la conversación que han mantenido el alcalde de Logroño, Conrado Escobar, y Santiago Vivanco en el III Foro Origen de NueveCuatroUno. El escenario no ha sido casual. El Espacio Lagares conserva antiguos depósitos de vino y recuerda que en pleno casco histórico ya se elaboraba vino en el siglo XVII. Para Escobar, disponer de lugares así ha significado «proyectar la identidad logroñesa y riojana». No se trata solo de conservar edificios singulares, sino de activarlos, llenarlos de sentido y evitar que pasen desapercibidos. «Si los edificios no tienen una finalidad última, no consiguen su objetivo».
En esa misma línea ha situado el Centro de la Cultura del Rioja como uno de los grandes espacios llamados a ordenar la relación entre ciudad, vino y visitantes. Santiago Vivanco ha recogido ese hilo desde la cultura. Para él, que la Fundación Vivanco y el Museo puedan colaborar con el Ayuntamiento y exponer parte de sus fondos en Logroño ha supuesto una oportunidad natural y muy valiosa. Ha definido el CCR como un edificio emblemático y vertebrador, casi como «la gran oficina del enoturismo de La Rioja», un lugar desde el que deberían surgir otras visitas, otros recorridos y nuevas formas de acercarse al territorio. El objetivo, ha resumido, es «divulgar la cultura del vino».

FOTO: Fernando Díez
La conversación ha servido también para reivindicar el valor de las exposiciones impulsadas en los últimos años. Vivanco ha repasado muestras dedicadas al vino y la mujer, al espíritu del vino, a las vanguardias, a la fotografía, al grabado o al cubismo. Y ha dejado una reflexión interesante: ver en Logroño piezas vinculadas a Picasso, Dalí, Warhol, Juan Gris o Manolo Valdés puede parecer normal por cercanía, pero no lo es. Escobar ha reforzado esa idea al destacar que se trata de piezas inéditas a nivel mundial y que ese patrimonio ha llegado a la ciudad gracias al esfuerzo de una familia y una fundación que han colocado a Rioja en el mapa internacional de la cultura vitivinícola.

FOTO: Fernando Díez
El diálogo ha mirado después hacia el futuro. Para el alcalde, la ciudad debe entenderse dentro de un territorio más amplio, como parte de una «ciudad región». Ahí ha situado la gran oportunidad: ofrecer una experiencia completa, diversa y representativa de La Rioja. Una capital, sí, pero «con alma de pueblo».
Vivanco ha coincidido en ese horizonte, aunque ha añadido algunos retos: más oferta, mejores servicios, historias mejor contadas, tecnología, inteligencia artificial, visitas más personalizadas y sostenibilidad. Pero ha dejado una advertencia sencilla, casi de casa: «Logroño funcionará mientras sigamos siendo nosotros».


