Eduardo Palacios.- Darío Gómez (Ezcaray, La Rioja, 1996) ya ha hecho historia en la pelota riojana al romper una racha de más de 70 años sin que ningún jugador de esta región juegue una final mano a mano, pero está a pocos días de dar un paso más y tratar de llevarse el título.
El jugador riojano ha iniciado la recta final de la preparación del partido más importante de su carrera, «pero no estoy nervioso», ha asegurado a EFE, y «espero que no lleguen los nervios aunque sé que en los días anteriores al domingo pueden ir a más».

«De momento, me centro en el día a día y en pensar en qué tengo que hacer en ese partido», ha explicado, en alusión a la final en la que se medirá al guipuzcoano Iñaki Artola, quien también busca su primer título como profesional de primera categoría en este partido.
Darío Gómez cree que se debe centrar en su propio juego, pero ha estudiado cada detalle de su rival y sabe que debe «moverle por el frontón con rapidez» y «dejar que no golpee la pelota con altura». Además «estoy pensando en cómo es su saque y dónde voy a tratar de poner la pelota en el resto», ha subrayado este pelotari, para quien el aspecto mental será fundamental.
Por eso, cree que debe ser fuerte y «ser consciente de que, en mano a mano, muchas veces se va por tacadas» y «si me veo por atrás no hay que darle vueltas, solo pensar en el siguiente peloteo».

FOTO: Fernando Díaz
«Tampoco tengo presión por ganar el título, creo que la final ya es un premio para mí», aunque «está claro que quiero ganar», pero, «a medida que pasan los días después de la semifinal, cada vez me sabe mejor lo que ocurrió, el que me saliera un partido redondo con toda mi gente en el frontón», ha incidido.
Sin pensar en su contrato
El jugador de Ezcaray no se ha parado a pensar la responsabilidad que conlleva ser el sucesor del gran Barberito I como el siguiente riojano en jugar una final del Mamomanista, algo que pasó en 1954, cuando perdió el título que había ganado un año antes.
«Es una pena que desde entonces ningún riojano haya llegado a un partido como este, pero no me pesa, sino que aumenta mi ilusión», ha asegura el jugador, quien forma parte de una generación de jugadores riojanos, junto a Zabala o Salaberri II, en la que cree que pueden llegar a más partidos de este tipo.

FOTO: Fernando Díaz/ Riojapress.
Y tampoco quiere verse presionado por la curiosa situación contractual en la que se encuentra, ya que, si nada cambia en los próximos días, la final de Pamplona será el último partido con su actual contrato, firmado hasta el final de mayo de 2026.
El riojano y la empresa Aspe tienen avanzadas las conversaciones para firmar una nueva vinculación, pero todavía no se ha hecho oficial el acuerdo. «Quiero disfrutar el momento, pienso en la final y punto, en lograr la ‘txapela’, y lo que venga vendrá después», ha recalcado.


