Lorenzo Cañas ha vendido La Merced, su emblemático espacio gastronómico y de eventos en Logroño, y pone así fin a una trayectoria de 68 años en la cocina, en una decisión que marca el término de una etapa clave en la historia culinaria de La Rioja.
El chef logroñés ha cerrado la operación con el Grupo Abdón (Hostal Niza e Imperial Montesol), que asumirá la gestión del complejo ubicado en La Grajera, uno de los principales referentes de la restauración y la celebración de eventos en la comunidad. La transacción garantiza la continuidad de la actividad y del equipo humano, incluidas las hijas del propio cocinero, mientras que la gestión pasará progresivamente a manos del nuevo grupo a partir de 2027.

Foto: RIOJAPRESS
La Merced ha sido durante décadas mucho más que un restaurante. Con más de 3.000 metros cuadrados de instalaciones entre cocina, salones, comedor y terraza, además de una amplia zona de aparcamiento, el espacio ha representado un modelo pionero que combinaba gastronomía y grandes eventos. Una visión empresarial que Cañas impulsó y consolidó hasta convertir el recinto en una referencia en La Rioja.
Más allá de la operación empresarial, la retirada de Cañas supone el adiós de una de las figuras fundamentales de la gastronomía regional. Nacido en Logroño en 1947, comenzó a trabajar con apenas once años y ha desarrollado una trayectoria que ha sido determinante para entender la evolución de la cocina riojana contemporánea.
Considerado el padre de la nueva cocina riojana, Cañas ha liderado una transformación basada en la revisión del recetario tradicional. Su propuesta apostó por aligerar los platos, reducir grasas y suavizar sabores sin perder la esencia de una cocina profundamente ligada al producto y a la tradición.

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Desde su restaurante, impulsó además una concepción más global de la experiencia gastronómica, en la que el vino, el servicio de sala y el cuidado del comensal adquirieron un protagonismo central. Su labor como formador y referente también ha sido clave para varias generaciones de cocineros que han consolidado el actual prestigio gastronómico de la región.
A lo largo de más de seis décadas, Cañas ha ejercido igualmente como embajador de la cocina riojana dentro y fuera de España, en una etapa en la que la proyección internacional de la gastronomía regional era todavía incipiente. Su trabajo contribuyó a situar a La Rioja en el mapa culinario y a sentar las bases del modelo actual.
Reconocido con el Premio Nacional de Gastronomía en 2019 y con numerosos galardones a lo largo de su carrera, siempre ha defendido una cocina con identidad, en la que la innovación no debía comprometer la esencia de los platos.
Cañas se despide, pero su legado perdurará en la cocina riojana, que continúa evolucionando sobre los cimientos que él ayudó a construir.


