Gastronomía

Ignacio y Zaida, de Fuenmayor, en busca de la mejor torrija de España

Ignacio Murillo y Zaida Garrido, de Fuenmayor, buscan en Valladolid el premio a la mejor torrija de España

En la panadería Garrido Ríos, en Fuenmayor, las torrijas no son solo un dulce de temporada: son casi una forma de vida. Cada año salen de su obrador entre 25.000 y 30.000 piezas elaboradas de manera completamente artesanal. Y, quién sabe, a lo mejor sus clientes se están echando a la boca las mejores torrijas de España. Algo que este lunes puede quedar acreditado, pues Ignacio Murillo y Zaida Garrido participan como finalistas en el concurso nacional ‘La mejor torrija de España’, que se celebra en Valladolid.

El matrimonio representa la tercera generación de una saga de panaderos que se remonta a 1970, cuando el abuelo de Zaida abrió el primer negocio. «Todo queda en casa», resume Ignacio. En el obrador trabajan él, su mujer, su suegra y una ayudante «que ya es como de la familia». Entre todos mantienen vivo un modelo de producción que cada vez es menos habitual: pan propio, elaboración manual y tiradas limitadas. Y ese es, precisamente, el secreto de la excelencia en las torrijas que salen de su obrador.

No es la primera vez que Garrido Ríos se mide con los mejores establecimientos reposteros del país. Ya participaron en la anterior cita del certamen, que se celebró hace tres años en Astorga, y rozaron el triunfo. Aquella experiencia ha servido de aprendizaje: «Este año vamos con más ganas y también con más experiencia», asegura Murillo.

Zaida, a punto de ‘remojar’ las torrijas.

La candidatura riojana compite en la categoría de torrija tradicional, fiel a la receta que llevan elaborando durante décadas. El secreto, explica el panadero, empieza mucho antes de la sartén: «Sobre todo está en el pan, que lo hacemos nosotros. Luego está el saber remojarla bien, la fritura… y ponerle empeño y cariño», afirma. En su obrador todo el proceso se hace a mano, desde la elaboración del pan hasta el corte de cada rebanada. Y eso se nota en el paladar.

Ese carácter artesanal es precisamente uno de los valores que reivindican con énfasis. «Cada vez quedan menos obradores de este tipo. Mucha gente se jubila y nadie continúa el negocio», lamenta Murillo, que, sin embargo, se muestra optimista: «Nosotros estamos contentos y con ganas de seguir toda la vida. Nos gusta lo que hacemos».

En La Rioja, además, la torrija tiene una particularidad: no es un dulce exclusivamente de Cuaresma o Semana Santa, como ocurre en muchas zonas de España. En Garrido Ríos se elabora durante todo el año, aunque es ahora cuando la demanda se dispara. Aun así, el obrador no descansa ni siquiera en verano: «Hay años en los que en agosto estamos a 40 grados friendo torrijas porque tenemos pedidos grandes», cuenta entre risas.

La fritura, fase clave en la elaboración, se realiza de forma totalmente artesanal.

Desde su local de la calle Santo Cristo de Fuenmayor no solo sirven a la clientela que acude al mostrador, sino que  también distribuyen a varios establecimientos de Logroño, Tricio y otros puntos de la comunidad, además de realizar repartos a domicilio.

Con esa mezcla de tradición familiar, paciencia artesanal y pasión por el oficio, Ignacio Murillo y Zaida Garrido han viajado a Valladolid con la ilusión de regresar con alguno de los tres premios del certamen. «Vamos con muchas esperanzas de poder llevarnos alguno», reconoce el panadero.

Sea cual sea el resultado, en su obrador de Fuenmayor seguirá oliendo a pan recién hecho y a torrija dorada en sartén: el sabor de una tradición que de momento resiste y que en esta localidad riojana alcanza la excelencia

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