Gastronomía

Seis nuevos proyectos a la vista en la hostelería logroñesa

El mapa hostelero de Logroño está en constante movimiento. Bares que abren, otros que cambian de manos y nuevas tendencias que se cuelan en las barras dibujan un paisaje diferente en la capital riojana. La hostelería logroñesa sigue reinventándose mientras nuevas propuestas se suman al pulso gastronómico de la ciudad.

Al Toque

A las ya existentes ubicaciones de Al Toque se sumará próximamente una nueva en El Espolón. El sexto local de la marca, ubicado en una de las zonas  de terrazas más cotizadas de la capital, se unirá a los ya presentes: Cuatro, Delicias y La Rosaleda. Este nuevo bar tendrá alma riojana, con la tortilla de patatas como especialidad.

El proyecto, promovido por Barquín y Elizalde Restaurantes, recoge la adaptación integral del espacio para convertirlo en un bar-restaurante moderno con más de 320 metros cuadrados entre planta baja y sótano.

Según la memoria técnica, publicada recientemente en el portal de exposición pública del Ayuntamiento y cuyo presupuesto de obra asciende a 200.000 euros, el local dispondrá de zonas diferenciadas de barra y comedor, además de aseos adaptados y climatización con ventilación forzada para garantizar el confort de los clientes.

Delicious Waffle

Para los más golosos, esta semana se ha inaugurado una nueva parada también en pleno centro de la capital. Ubicado en la calle Sagasta, Delicious Waffle, es un negocio donde el indiscutible protagonista es el dulce.

Los crepes, los gofres y los ‘milkshakes’ convierten a este recién llegado en una parada obligatoria para los paladares más golosos. Además, Delicious Waffle también cuenta con un local en Calahorra, ubicado en la Avenida Pilar.

Las gildas de La Laurel

El pincho del momento ya tiene su templo en la entrada de la calle más icónica de Logroño. Las Gildas de La Laurel ha abierto sus puertas hace apenas unas semanas y, como no podía ser de otra forma con ese nombre, es más que evidente quienes son las protagonistas.

Desde la más clásica hasta las más modernas, pasando por la anti-gilda o el sushi de cecina, en este pequeño local ubicado en la calle Capitán Gallarza número 3, ofrecen hasta 24 tipos de gildas.

Neira

Las buenas noticias también llegan hasta Las Chiribitas. Próximamente recuperarán uno de los grandes clásicos de la zona: el bar Neira.

El nuevo bar reabrirá sus puertas y lo hará con la esencia que le ha caracterizado siempre: el de un buen bar de barrio, cercano y reconocible, que forma parte del día a día del vecindario.

Gula

Los chicos de Melt están preparando una nueva apertura que promete revolucionar la hostelería riojana de nuevo. Gula se ubicará en la calle Siervas de Jesús y serán ellos mismos los que en los próximos días irán desvelando, poco a poco, más detalles de su nuevo proyecto.

El sótano del Odeón

«La mancha de aceite se extiende: abrimos nuevo local en la Plaza del Mercado». Así anunciaban la apertura de un nuevo local en pleno cogollo de la vida nocturna y el terraceo de Logroño.

La Plaza del Mercado cuenta ya con un nuevo inquilino desde este fin de semana: el sótano del Odeón ya ha empezado a tirar pintas.

Bares que van y vienen

Recientemente también hemos recibido la noticia de varios cierres. Todos ellos en la calle más emblemática de la hostelería riojana y sus inmediaciones.

La Taberna de Correos, situada en la esquina de la calle San Agustín frente a la Travesía de Laurel, bajó la verja de forma definitiva a comienzos del mes de marzo. Este clásico rompía con el molde establecido en la zona de bares especializados en un pincho concreto, y abogó por el sistema ‘multipincho’: una extensa carta en la que el cliente podía optar por elaboraciones como el tataki de atún rojo, el cigüeño de lomo con queso y bacon, las hamburguesitas, las rabas, el pulpo a la brasa, la morcilla con patatas paja o el cachopo, entre otras muchas especialidades.

Otro clásico que abandona la calle Laurel es el bar Gargonich, que anunció recientemente el cierre por jubilación tras más de dos décadas de trayectoria. Entre sus especialidades más conocidas se encuentran los tigres y las patatas bravas, propuestas que han formado parte de la oferta del local prácticamente desde sus inicios. Esa apuesta por una carta breve y muy identificable ha sido una de las claves de su continuidad en una calle que ha experimentado importantes cambios en las dos últimas décadas.

Otro cierre inesperado ha sido el del bar Noche y Día de la calle Once de Junio. La puerta del local aparece ya cerrada y con carteles de alquiler en los cristales, señal de que el negocio ha cesado su actividad recientemente. El bar cuenta con terraza y era uno de esos establecimientos de funcionamiento diario que daban servicio tanto a vecinos como a trabajadores de la zona.

Así, entre nuevas barras que se preparan para servir las primeras rondas y otras que se despiden tras años de historia, el mapa hostelero de Logroño continúa cambiando. Un movimiento constante que mantiene viva la esencia de la ciudad.

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