Los vinos ecológicos de Rioja están de celebración para mostrar una forma de producir que ya cubre el 8 por ciento del viñedo de la DOCa (unas 5.300 hectáreas), detrás del cual hay más de 300 operadores repartidos en 96 municipios. Si se pone el foco en el territorio riojano, esa superficie afecta a unas tres mil hectáreas, 71 bodegas inscritas y 122 viticultores. Todo ese patrimonio humano y natural es el que se busca promocionar en la cata de este miércoles organizada por el Consejo de la Producción Agraria Ecológica de La Rioja (CPAER) y la Asociación de Sumilleres de La Rioja bajo el seno del CCR.
La cita (aforo completo) contará con nueve de las cerca de 120 bodegas que elaboran bajo este sello en la DOCa para profundizar en lo que significa producir con esta certificación a día de hoy. Los vinos que se descorcharán son Moraza Las Tasugueras 2024, La Isla Viñedo Singular Blanco Pie Franco, Clemente García Garnacha, Peña el Gato Granito 2024, Plinio 2023, La Montesa, El Pacto de la Sonsierra, CVNE y Viña Pomal Reserva ecológico 2020. Nueve bodegas con sus nueve representantes para poner voz a «una forma de producir que escucha el ritmo de la vid y la acompaña».
Así lo define María Gloria Sáenz, gerente y directora técnica del CPAER: «Queremos acercar el vino ecológico al público final y para eso tenemos que hacerlo a través de los profesionales que ejercen de vínculo y nexo de unión entre elaboradores y consumidores, como son el sector de la restauración y comercial. Esto es lo necesario para impulsar la demanda de vino ecológico y activar el engranaje, creando así esa cadena de valor en todas las partes implicadas. Al final, si se demanda más vino ecológico las bodegas tendrán la necesidad de elaborar más y, por tanto, necesitarán más uva de viñedos certificados. Eso se reflejará en un aumento del precio de la materia prima».
Es por ello que esta cita reunirá a sumilleres, periodistas, responsables de enotecas y restaurantes y también comerciales que trabajan en este mundo del vino. «El objetivo es promocionar la viticultura ecológica de Rioja y los vinos que de ella derivan. Vinos que pueden contar muchas historias, empezando por la biodiversidad de esos viñedos, así como por unas añadas marcadas por la menor intervención en bodega. Se trata de catar con todos los sentidos», describe Sáenz, quien explica que la elección de estas nueve bodegas responde a que son las firmas que participan en el programa de vino ecológico que CPAER realiza con Wine Fandango.
La gerente del CPAER considera que «cada vez hay más presencia de vinos ecológicos en las cartas de bares y restaurantes», si bien estas referencias no están correctamente diferenciadas: «Es una información que no está integrada en la carta como tal, con una distinción entre vinos ecológicos y los que no lo son. Muchas veces el cliente no puede ver qué vinos son ecológicos con algún tipo de señalización o categoría, aunque haya varias referencias ofertadas, y esto puede suponer un factor de decisión de compra para él pero no se le está dando la opción. Ahora la gente ya no pregunta solo a qué sabe ese vino, también quiere saber cómo se produce, por eso hay que ir hacia ese cambio e incluir el sello ecológico como un elemento más a comunicar y que puede dar valor añadido».
En este sentido, Sáenz remarca que los prejuicios o estereotipos en torno al vino ecológico corresponden a un porcentaje mínimo del público consumidor. «No es algo significativo y, en cualquier caso, el hecho de ver el sello ecológico siempre suma en un vino».
Y si hay alguien que tenía este estereotipo, pues que lo cambie. Puede haber una percepción social de que el vino ecológico no sepa igual que el que se ha producido bajo una agricultura convencional, y es cierto que hace muchos años tal vez no existía el mismo control enológico que ahora. Ahora tenemos vinos de excelente calidad y pueden ser perfectamente una bandera de los vinos que se están produciendo en Rioja. Por eso también celebramos esta cata, para dar a conocer su potencial de este producto.


