La Rioja

“No se trata de darle una segunda vida, sino una vida más larga”

Todos hemos tenido algún aparato en casa que nos dio mucha pena el día que dejó de funcionar: esa radio que te acompañaba todas las mañanas mientras desayunabas, la cafetera que te hacía el mejor café del mundo para empezar el día como Dios manda o ese paraguas que te ha durado años y que ahora tienes que tirar por una simple varilla rota.

Y es por eso por lo que más duele, porque es muy probable que todos ellos pasaran a mejor vida por una pequeña pieza cuyo valor económico es irrisorio en comparación con el valor sentimental que tiene el artículo. Pero eso ya no es un problema, al menos para los riojanos.

Hace poco más de seis meses comenzó ‘Repara y Reconecta’ en la chimenea del Ebro en Logroño, un proyecto puesto en marcha por la Universidad Popular de Logroño (UPL) en colaboración con la Red de Economía Alternativa y Solidaria (REAS) y Moda Sostenible La Rioja, que busca “huir del usar y tirar esos artículos que los fabricantes han pensado con obsolescencia programada”, explica Jose Luis Sáez, presidente de la UPL.

Isabel San Pedro, responsable del proyecto, cuenta que el desencadenante de esta idea fue un encuentro en Barcelona con una iniciativa similar llamada ‘Restarter Party’. Aunque también existen los conocidos como ‘Café Repair’, cuya finalidad es la misma, pero son franquicias. “Nosotros podríamos haber sido el ‘Café Repair’ de Logroño, pero nos parecía mejor castellanizar las cosas”, apunta la responsable.

Tras haberse informado sobre este tipo de iniciativas, San Pedro propuso una charla en la UPL con el objetivo de convencer a la gente de que era una buena idea montar algo así en Logroño. “Hubo intervenciones de varias personas e instituciones, entre ellas REAS y Moda Sostenible, gente que siempre está atenta a este tipo de ideas. Cuando terminó la jornada, Luis Sanjuán, presidente de REAS, Elena Sáenz de Urturi, fundadora de Moda Sostenible La Rioja, y yo coincidimos en que debíamos llevarlo a cabo y, con el visto bueno de la UPL, nos pusimos a darle forma”.

En ese sentido, Isabel reconoce que, desde el primer momento, la idea era contactar con entidades afines del sector social y medioambiental, “porque lo que buscamos es colectivizar, compartir conocimientos, relacionarnos, sumar energías… Cada una podemos hacer muchas cosas, pero, si nos juntamos, tenemos más recursos, más cabezas pensando y llegamos a más gente”.

Por su parte, el presidente de la UPL asegura que no dudó en apoyar la iniciativa cuando se la plantearon: “La posibilidad de que este proyecto saliera adelante en Logroño nos pareció muy ilusionante, porque está perfectamente integrado con los valores que defendemos relativos al reciclaje, la ecología, la naturaleza y el medio ambiente”.

Es por eso que se lanzaron a organizar una primera sesión informativa el pasado 22 de abril, aunque no tenían muy claro cómo iba a salir, ya que de ahí tenía que formarse un grupo con un mínimo de voluntarios dispuestos a participar en cada uno de los sectores: electricidad, costura, etc. y no sabían siquiera cómo respondería la gente, si interesaba una iniciativa de este estilo en Logroño o si había interés por traer ciertos artículos que estuviesen estropeados. Pero al final asistieron más de sesenta personas, lo que consideran “un éxito total para cualquier primera convocatoria de una iniciativa social en Logroño”.

Actualmente, siguen siendo más de sesenta los voluntarios que forman parte de este colectivo y se dan cita, de momento, un sábado por la mañana al mes, pero Isabel reconoce que “ese tiempo lo podríamos acortar todo lo que podamos si queremos y nos vemos capaces. Ya hay voluntarios que demandan convocatorias entre semana y por las tardes, así que podría ser la primera modificación factible”.

El proyecto, a pesar de lo novedoso que es, ha tenido mucho éxito en cada una de las ediciones que se han llevado a cabo. Sáenz cuenta que cada vez hay más boca a boca y que cuando comentan el proyecto “a la gente siempre se le ocurre enseguida algo que tienen en casa y que no funciona pero que les gustaría arreglar, y al contrario, personas que, si saben cómo hacer las cosas, están encantados de venir a echar una mano”.

El funcionamiento es muy sencillo. Pilar García, voluntaria encargada de la recepción, explica que “las personas que traen un aparato a reparar deben apuntar a la entrada su nombre, el artículo que traen y qué le pasa, si es que lo saben. Luego les damos una hoja para que rellenen con sus datos personales, como el correo electrónico y el teléfono, y también los datos de la reparación con un número, como si fuese un ticket de la compra. Una vez que tienen eso, pueden pasar y deben esperar a que haya un reparador libre para que los atienda”.

Es importante dejar claro que no es necesario saber lo que le pasa al aparato: “Más o menos la mitad de la gente que viene sabe dónde está el problema, pero lo más normal es que no lo sepan”, explica García.

En cuanto a la variedad de artículos que reparan, las categorías son muy amplias: desde electrónica hasta arreglos de ropa, pasando por mecánica y tapicería.“La gente trae artículos de todo tipo. Pero sobre todo aparatos electrónicos y pequeños electrodomésticos como tostadoras. Aunque también han traído paraguas, bicicletas, radios, un tocadiscos y una silla para tapizar”, señala la voluntaria.

Sin embargo, desde la organización apuntan que “no hay ningún tipo de garantía, porque no somos profesionales”. En ese sentido, Sáez afirma que “no todo tiene arreglo, aunque hay sorpresas, porque cosas que parecían imposibles terminan funcionando”.

Si la cosa sale bien, se celebra y se deja constancia de ello: “Cuando el reparador consigue arreglar el artículo, termina de rellenar la hoja y así nosotros la guardamos y se nos queda registrado. Además, se les hace una foto con el artículo a la persona que lo ha traído y al reparador”, cuenta Pilar.

Pero es importante que para que el arreglo llegue a buen puerto ambas partes aporten su granito de arena. No vale llevar algo a que te lo arreglen y quedarte mirando sin hacer nada más. Tal y como explica Pilar: “Se trata de aprender y cooperar. No es decir: “Ah, bueno, yo lo dejo y me desentiendo”. El objetivo es ayudarnos entre nosotros a la vez que se va aprendiendo”. El presidente de la UPL insiste también en esa idea: “Lo que se intenta es que la gente venga con algo, aprenda cómo desmontarlo y, si tiene alguna cosa más, que lo intente en casa”.

Puede ser un poco pronto para hablar de los próximos pasos porque acaban de empezar a andar; de hecho, las tres primeras convocatorias las consideran como “pruebas piloto”. Pero la responsable del proyecto se muestra muy optimista con lo que pueda venir en un futuro: “Hay mucha línea para poder ampliar este proyecto, puede haber muchísimas actividades dentro de él. Ahora tenemos el intercambio de ropa con Moda Sostenible, pero nos interesa mucho también el mundo educativo para hacer mini cursos de formación”.

Si leyendo esto te ha entrado el gusanillo de hacerte voluntario, no tienes más que enviarles un correo a [email protected] o un mensaje de WhatsApp al 646 84 57 04 para recibir información sobre cómo hacerlo.

A continuación, las próximas citas de Repara y Reconecta, todas ellas en horario de 11 a 13:30 horas:

  • 16 de noviembre
  • 14 de diciembre
  • 18 de enero
  • 15 de febrero
  • 15 de marzo
  • 12 de abril
  • 17 de mayo
  • 21 de junio

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