La Semana Santa de Logroño comienza a latir con fuerza cada Viernes de Dolores, y lo hace de la mano de una de sus estampas más reconocibles: la procesión de Nuestra Señora de los Dolores, organizada por la Cofradía de Jesús Nazareno.
La imagen ha vuelto a recorrer este año las calles del entorno de la parroquia de Santiago, en un itinerario que sirve de antesala emocional y espiritual a los días grandes de la Pasión logroñesa. Vecinos y cofrades han acompañado a la dolorosa en una cita que, más allá de su tradición, mantiene intacta su capacidad de convocar recogimiento.

Como principal novedad, el paso ha incorporado por primera vez velas de cera rizada, un detalle que ha aportado mayor riqueza visual al conjunto y que se suma a un cuidado exorno floral de aire primaveral, compuesto por claveles en tonos rosa pálido, solidago morado y hojas de laurel.

La salida de Nuestra Señora de los Dolores vuelve así a erigirse como el prólogo imprescindible de la Semana Santa en la capital riojana, marcando el inicio de unos días en los que la ciudad se transforma al compás de sus cofradías.


