La periodista riojana María Relaño acaba de cumplir uno de los sueños de su vida. En los micrófonos de TVE, la logroñesa ha vivido la segunda estrella de la selección española durante 47 días: «Estoy todavía en una nube, ha ido todo tan rápido que no me ha dado tiempo a asimilar todo lo que ha pasado. Salimos de España un 4 de junio y claro, yo sabía que iba a ser una experiencia laboral increíble. Pero, además, el equipo llega a una final y la gana, es increíble». Por eso, ella todavía no se considera «consciente de lo que ha vivido», además con el mejor desenlace posible.
Ha sido su primer mundial, porque ella cuenta ya con 13 años de experiencia en la sección de política. Hace cuatro años, cuando comenzó la Copa del Mundo de Catar 2022, se incorporó a la sección de deportes. «Cubrí los Juegos Olímpicos de París 2024», afirma la propia protagonista. Dos años después, recibió una de las mejores noticias para una periodista deportiva, estar en el mayor evento del mundo. La oportunidad surgió dada la dimensión del evento: «Roi es el que cubre habitualmente a España y yo he ido con él, porque las peticiones desde Madrid para informativos, programas, eran inabarcables para una sola persona».

Foto: Cedida
Relaño ha desempeñado el papel de reportera incansable y en momentos especiales, algunas entrevistas, como las que realizó a Pedri o al seleccionador Luis de la Fuente. El resto de su trabajo lo ha desempeñado en la calle, sin pisar el Centro Internacional de Prensa: «He cubierto la parte de afición, me he encontrado a un montón de riojanos, incluso a gente que conocía. He cubierto actualidad, conexiones en directo, he hecho reportajes a españoles que vivían allí o he entrevistado al Mago Pop». Y además de todo eso, la traca final: presentó el acto de homenaje a los campeones en Moncloa, junto al ‘streamer’ Ibai Llanos, el pasado lunes.
María también ha pasado momentos malos. Uno de ellos, el jet-lag constante (9 horas menos en Los Ángeles, 7 en Dallas, 6 en Chattanooga) y además, lejos de su familia. «Llevo 47 días sin estar con mi hija de cuatro años, tengo muchas ganas de verla».
Chattanooga, «un campamento a la riojana»
Un camino largo que comenzó en una Chattanooga, una tranquila ciudad de Estados Unidos convertido en cuartel general de la selección española. «La mayoría de gente no la ubicaba en el mapa. Me pareció muy parecida a Logroño en cercanía en la calle, te encontrabas a jugadores o gente cuerpo técnico (Borja Iglesias, Karanka…). Yo le decía de broma a Luis que había elegido Chattanooga por parecerse a nuestra tierra», explica Relaño. Ciudad tranquila, de 200.000 habitantes en Tennessee, que pasó al primer plano gracias a la selección: «El hotel era el atractivo turístico y algunos españoles se sorprendieron de ver a la selección casi un mes ahí (4-30 de junio).
«La gente estaba volcada», recuerda María Relaño, en una ciudad donde los futbolistas podían relajarse. «Ellos podían pasear, podían ir a cenar, dentro de los horarios establecidos. La elección de este lugar no fue casualidad, pues Atlanta, donde la selección jugó dos partidos, estaba a dos horas. Además, España se alojó en la Baylor School, un complejo deportivo de primer nivel. «Tenía unas instalaciones impresionantes, con campos de golf y lagos para pasear. Eso da calidad de vida y todo el grupo era muy cercano. Coincidíamos todos por la calle, era una sensación de campamento». Hasta tal punto llegó esa devoción de la Chattanooga por ‘La Roja’, que su alcalde le entregó las llaves a Luis de la Fuente.
Su relación humana con Luis de la Fuente
El jarrero, convertido en riojano universal con estrella, ha sorprendido a todos. Y María, como periodista, lo corrobora: «Él es una persona muy cercana y se preocupa mucho por que la gente esté bien. Había días donde llegaban de partidos duros, veía a las cuatro de la mañana a la prensa esperando y se acercaba a saludar». Destaca igualmente su calidad humana, «que conquista a todo el mundo» y además, su claridad de ideas, una sucesión de aciertos hacia el campeonato. «Tiene una tranquilidad y una confianza que se refleja en los resultados», subraya.

Entrevista de María Relaño con Luis de la Fuente / Foto: Cedida
María pudo realizarle al jarrero una entrevista personal y según reconoce, «le marcó» su personalidad. «No fue una entrevista al uso, tocamos el lado humano. Pese a que él es celoso de su intimidad, tuve la suerte de que se abriera», cuenta María. De hecho, durante esa conversación, habló de su hermano y de sus padres. «La calidad humana sale adelante», resume. Por eso, el triunfo de su paisano es uno de los momentos con los que se queda: «Siento una gran alegría de ver a Luis de la Fuente, una persona tan buena, humana, humilde y que cuida a todo el mundo, levantar el título».
Gradas, ‘show’ y pasión
Aparte de Chattanooga, María Relaño estuvo en siete partidos de España. Es decir, todos, menos el de la primera fase ante Uruguay en Guadalajara (México), al que no pudo acudir por motivos laborales. Aun así, sí pudo estar con aficionados mejicanos, de los que destaca su apoyo a la selección española. El resto del tiempo estuvo en Estados Unidos, donde todo le parece más comercial: «Viven el fútbol como un ‘show’, con música al descanso de la final como si fuera la Superbowl. En Dallas, por ejemplo, participaron las ‘cheerleaders’ de Dallas Cowboys. Hicieron una mezcla de fútbol y espectáculo».

Foto: Cedida
¿Ha sido un Mundial más difícil para la afición? Ella, a pie del cañón, no lo percibe así: «Yo he estado con las peñas, Marea Roja y Furia Española, que no son algo elitista. Son gente que ahorra durante cuatro años y va prácticamente a casi todos los partidos». Dada su condición de peñistas, pueden adquirir localidades a precio más reducido: «Me encontré gente que habían pagado 2.000-3.000 euros por entrada, gente normal para la que esto es un sueño».
La final y la resaca en Madrid
Así, tras tanto trabajo, el 19 de julio de 2026 llegó la final. Día histórico, al que acudió Donald Trump y generó colas kilométricas. María Relaño la vivió en primera persona: «Ya estábamos en el estadio 9 horas antes del partido. Al ir Trump, los servicios secretos de Nueva York controlaban la seguridad. Hicimos una hora de cola, el partido era a las tres de la tarde y estábamos en el campo a las siete de la mañana».
Afortunadamente, todo acabó con la mayor de la felicidad: «Me quedo con el campeonato. Imagínate vivir ese momento tras 47 días con los jugadores y el cuerpo técnico, de forma cercana. Ha sido mucho trabajo, muchas horas y al final, las lágrimas y la ilusión de ver que un proyecto del que todos hemos formado parte es indescriptible. Se vive de forma muy intensa».

Foto: Cedida
Y además, su experiencia se completó el día después: «Nunca me hubiera imaginado que iba a presentar el homenaje a los jugadores con Ibai Llanos. Además, me enteré justo antes. Acabó el partido, cogí las maletas, me fui directamente al aeropuerto, pasé por mi casa para cambiarme en 15 minutos y al aterrizar, me dijeron que presentaba. Para mí, esa ha sido mi anécdota», termina.


