Es, sin duda, el anuncio más esperado para un sector de la población que ha soportado como ningún otro la crudeza de la pandemia. Y sin abrir la boca para ni siquiera quejarse. Los usuarios de las residencias de personas mayores cuentan los minutos que restan hasta el próximo lunes, un día en el que por primera vez en un año, podrán salir al exterior.
Desde el pasado marzo la incidencia del COVID se ha cebado con estos centros, en el que 299 mayores han perdido la vida por efecto del virus. El Gobierno blindó entonces las residencias y este lunes, por primera vez, sus puertas se abren para algo más que recibir visitas.
Así lo ha confirmado este jueves la directora de la residencia Santa Justa de Logroño en la sintonía de Radio Rioja Cadena SER. «Nadie ha vivido un encierro tan duro como nuestros mayores. Se les prohibió directamente salir al exterior; solamente podían estar en el perímetro de nuestras residencias y algunos de los centros no tienen jardín que les permita tomar el aire en el exterior», recalca Susana Ruiz, subrayando que «un año de vida en sus vidas es mucho tiempo».
Dos son los factores que propician el encuentro más esperado entre nuestros mayores y sus familias: la drástica reducción de la incidencia del virus y, sobre todo, el escudo biológico que genera la vacuna. Pero eso no implica que deba bajarse la guardia, más bien al contrario: «Tenemos una cierta tranquilidad porque solo quien pasa por esto puede saber lo que afecta a trabajadores, a familiares o a residentes. Ha sido la esperanza de tener un poco de normalidad, pero no podemos volvernos locos: la vacuna no es efectiva al 100 % y debemos seguir siendo cautelosos durante un tiempo». «Este año va a ser de transición hacia la normalidad, pero con muchísima cautela», valora Ruiz.

La directora de la residencia logroñesa no escatima en ilusión a la hora de valorar lo que representa la reapertura de los centros al exterior: «Nuestros mayores han reducido su vida a 15 o 20 metros cuadrados. Estamos acostumbrados a vivir en sociedad, aun dentro de una residencia, y el encierro ha sido un duro golpe emocional y físico para ellos durante el tiempo que han tenido que permanecer confinados en sus habitaciones porque había algún positivo en la residencia». Al trasladarle la buena nueva, los ancianos lo celebran con reservas: «Todos preguntan ‘¿pero va a ser durante mucho tiempo o solo durante unos días?'».
Declaración responsable
Para que los mayores puedan salir ‘de permiso’ de las residencias sus familiares «deben firmar una declaración responsable con la que se comprometen a seguir todas las medidas sanitarias de seguridad». Asimismo, los centros socio sanitarios deben completar un registro para hacer un seguimiento de las personas que acompañan a los usuarios en el exterior.

Respecto a las visitas en los propios centros, «van a seguir la misma dinámica que estábamos siguiendo hasta ahora cuando estaban permitidas. Habrá un registro de los familiares que participan en las visitas, que continúan siendo en el espacios al aire libre para contar con una ventilación adecuada», indica Susana Ruiz.
Otra de las novedades, y no es una cuestión menor, es la ampliación a hasta dos familiares para visitar a los usuarios de residencias, «siempre que sean de la misma unidad de convivencia, para que los mayores puedan ver a sus nietos». Asimismo, «nos dejan a criterio de los centros y las familias si es una visita semanal de una hora de duración o permitimos las visitas de dos miembros de las familias durante 30 minutos cada uno».


