Gastronomía

El edén de la alta cocina: La Rioja sigue liderando la ratio de estrellas Michelin por habitante

La Rioja sigue liderando la ratio de estrellas Michelin: una por cada 35.702 habitantes

'Colección' de estrellas Michelin en Venta Moncalvillo. FOTO: Fernando Díaz/ Riojapress.

El nuevo reparto de estrellas de la Guía Michelin ha pasado por alto La Rioja. Este 2025 ha sido un año de contención por parte de la ‘Biblia roja’ de la gastronomía, que no ha reclutado a nuevos restaurantes para la cúspide de su pirámide (los dieciséis distinguidos con tres estrellas las conservan de cara al próximo ejercicio) y solo 25 establecimientos se incorporan a un listado en el que la cocina riojana sigue condensando la mayor cantidad de reconocimientos en relación con el tamaño de su población.

Así viene siendo desde hace ya siete años, cuando en 2018 Ikaro accedió por derecho propio al firmamento Michelin. Desde entonces, y de forma ininterrumpida, ninguna otra comunidad se ha hecho sombra a La Rioja en cuanto a número de estrellas por habitante: las ocho que posee (más la distinción verde conquistada por Venta Moncalvillo en 2022) establecen que hay un astro de la guía gastronómica más prestigiosa del mundo por cada 35.702 riojanos.

De hecho, el nuevo reparto de estrellas ensancha la ventaja riojana respecto a sus perseguidores, pues las otras comunidades mejor iluminadas por sus fogones son País Vasco (55.691), Asturias (71.750) y Baleares (81.244). Un ritmo orbital que nadie es capaz de igualar y que mantiene a La Rioja como el paraíso de los paladares más exigentes, gracias a la excelencia de sus chefs.

Una constelación en plena expansión

Todo arrancó en 2004, cuando Francis Paniego trajo a Ezcaray la primera estrella para el territorio al timón de El Portal del Echaurren. Nueve años después llegó la segunda, consolidando al chef como uno de los nombres imprescindibles de la cocina española. Su brillo no solo iluminó el Valle del Oja: encendió la mecha de una generación que seguiría tallando el mapa riojano en el firmamento culinario.

Francis Paniego. FOTO: EFE/Raquel Manzanares

El testigo en esa exploración astronómica de la alta cocina la tomó el otro restaurante biestrellado de la comunidad. Venta Moncalvillo conquistó en 2010 el tercer astro riojano y situó a Daroca de Rioja (66 habitantes) como el municipio más pequeño del mundo con una estrella Michelin, gracias a la buena mano de Ignacio y Carlos Echapresto.

Ignacio y Carlos Echapresto, en Venta Moncalvillo.

El sexenio glorioso

Los inspectores de Michelin se tomaron un pequeño respiro después de que Venta Moncalvillo acompañase al Echaurren en el Olimpo gastronómico. Pero como si de la apertura de un bote de salsa se tratase, las estrellas comenzaron a salpimentar La Rioja con una generosidad inusitada.

Francis Paniego celebra con Félix Jiménez la primera estrella de Kiro Sushi.

En 2017, Félix Jiménez volvió a abrir la espita con su estrella para Kiro Sushi (en Logroño), proyecto con el que materializaba en Logroño los vastos conocimientos adquiridos de los grandes maestros de la cocina japonesa. Solo un año más tarde, Ikaro (Logroño) ascendió al cielo culinario de la mano de Carolina Sánchez, Iñaki Murua y su fusión de las cocinas riojana y ecuatoriana.

FOTO: Fernando Díaz/ Riojapress.

En 2021 la alta gastronomía española asistió a una de las irrupciones más potentes de la mano de Miguel Caño. Apenas medio año llevaba abierto Nublo, su personalísima propuesta en la que el fuego es la principal materia prima (no hay gas ni placas de inducción) desde un palacio del siglo XVI en Haro, y ya lucía una estrella Michelin junto a su puerta.

Miguel Caño y Caio Barcellos, en el comedor de Nublo. FOTO: Fernando Díaz/ Riojapress.

Y, por si fuera poco, la gala de entrega de premios de 2022 volvió a mirar a La Rioja, esta vez de la mano de Gonzalo Baquedano y Mariana Sánchez, con su exquisita iniciativa de Ajonegro en pleno centro de Logroño.

Mariana Sánchez y Gonzalo Baquedano, en Ajonegro. FOTO: Fernando Díaz/ Riojapress.

La guinda a este sexenio glorioso la puso Venta Moncalvillo, que repitió al año siguiente en la ceremonia de entrega de distinciones: esta vez no era para recoger una estrella verde, sino su segundo astro Michelin que le permitía acceder al selecto grupo de 37 restaurantes biestrellados en el país.

Ignacio y Carlos Echapresto celebran su segunda estrella. FOTO: EFE/ Enric Fontcuberta.

¿Y ahora qué?

Si algo ha permitido a la cocina riojana elevarse al firmamento que más alumbra, es sin duda el seguimiento incondicional de una receta que cuenta con dos únicos ingredientes: el tesón y la ambición de sus cocineros.

En un territorio donde la gastronomía es religión, el futuro está por escribirse y cada vez son más amplias las quinielas que tratan de atinar con los nuevos estrellados. Restaurantes como Arsa (en Logroño) o Lumbre (en Casalarreina) cobran fuerza en los mentideros culinarios como posibles integrantes del Olimpo Michelin.

Sala de máquinas del restaurante Arsa. FOTO: Academia Riojana de Gastronomía

Todo, sin perder de vista a los restaurantes que ya figuran en la ‘Biblia roja’: Kiro Sushi, Ikaro, Nublo y Ajonegro ansían una estrella que acompañe a la que ya poseen y los dos biestrellados fantasean con alcanzar la cota más alta de la gastronomía nacional, esto es, acompañar a los únicos 16 establecimientos con tres astros en su puerta.

Jorge Blanco y Hernando, ante la fachada de Lumbre. FOTO: Sergio Moreno.

Además, por el camino hay heridas que aún deben cicatrizar y el principal exponente de la alta cocina riojana, Francis Paniego, no esconde su obsesión por recuperar cuanto antes la estrella que perdió Marqués de Riscal (Elciego) en la pasada edición de la Guía.

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