Deportes

Entre las gradas y los despachos: un año para reconstruir el deporte riojano

FOTO: Fernando Díaz

La Rioja cierra este 2025 deportivo -que comenzó con un lleno en Las Gaunas con motivo del partido de Copa entre la UD Logroñés y el Athletic Club- con la sensación de haber recorrido un camino repleto de obstáculos. No ha sido un año de euforias continuas ni de éxitos encadenados, pero sí un ejercicio en el que han reaparecido pulsiones que parecían dormidas y se han asentado proyectos que necesitaban tiempo, cariño y algo de fe. Entre la necesidad y la expectativa, el deporte riojano ha buscado reconocerse a sí mismo, gracias, como viene pasando desde hace mucho tiempo, a la inversión pública en unos deportes que se gestionan de manera privada.

La pelota ha simbolizado mejor que nada cualquier otro deporte en La Rioja este regreso y esta inversión pública. No solo por la proyección de Zabala, Darío, Salaverri o Loza, sino porque el frontón Adarraga ha recuperado un sonido que se echaba de menos: el del lleno. El acuerdo firmado por el Gobierno de La Rioja con las empresas profesionales Aspe y Baiko está permitiendo que la pelota profesional vuelva a sentirse como un acontecimiento social. Dos llenos consecutivos confirman que la afición riojano no se había marchado, solo esperaba un motivo para volver. Y cuando la grada responde, el juego se transforma.

Así, la pelota riojana ha sido la gran protagonista del deporte riojano en este último trimestre de 2025. Tanto, que Javier Zabala se ha unido a un club selecto. Después de Barberito I y Titín III, finalistas tres veces, el najerino ya es el tercer riojano en alcanzar la final del Cuatro y Medio, partido en el que no pudo superar a un Peio Etxeberria superior en la cita de Miribilla. Sin embargo, el hecho de haber llegado tan lejos ayudó a ir despertando de nuevo a la hinchada riojana a la pelota, que ha disfrutado de un final de 2025 muy especial, siendo el deporte protagonista de este año que cerramos.

Dicorpebal llega al balonmano

También el balonmano ha encontrado estabilidad tras años de agitación y cierto cansancio. El intento frustrado de relevo en la presidencia del club coincidió con la continuidad de Miguel Ángel Velasco –piedra angular de este proyecto– y con la llegada de Dicorpebal como nuevo patrocinador, un respaldo clave para el proyecto del Balonmano Ciudad de Logroño. Los resultados en la Liga Asobal están acompañando en esta primera mitad de esta temporada, y el Palacio de los Deportes está presentando una imagen reconocible, con asistencias medias que han rondado el millar de espectadores, siendo así el segundo equipo con más apoyo social por detrás de la UD Logroñés. El club parece haber recuperado esa punto de ambición que requiere el deporte profesional para construir un proyecto capaz de competir a medio plazo, asumiendo que el Barcelona sigue siendo, hoy por hoy, un horizonte inalcanzable. El club de la franja, como asegura su entrenador, empieza a ver la luz al final del túnel.

Son de Primera

El fútbol ha ofrecido el contraste más acusado del año. El ascenso del DUX Logroño a Primera ha llegado casi sin hacer ruido y ha sorprendido incluso a quienes seguían de cerca la categoría. La llegada de inversores estadounidenses ha abierto una etapa distinta, con una estructura más profesionalizada, la transformación en sociedad anónima deportiva, y con la adquisición de La Isla, antigua sede del Berceo, como centro de operaciones. En la élite, sin embargo, el equipo aún no ha encontrado el premio del triunfo y las gradas de Las Gaunas no han acompañado al nivel competitivo en el que se encuentra el club, pese al valor simbólico de volver a jugar en el principal estadio riojano.

Un esfuerzo único en Europa

Las Gaunas ha sido, precisamente, uno de los epicentros del debate sobre las instalaciones. Tres equipos de Logroño están compartiendo el estadio durante este año, mientras la gran inversión ligada al Mundial del 82 sigue pendiente de arrancar, con unas obras que aún no han comenzado, con la duda de saber si finalmente se aumentará la reforma para aprovechar el espacio que va a dejar el proyecto frustrado del Logroño Arena para grandes conciertos musicales. En paralelo, el Gobierno de La Rioja ha reforzado su apuesta por la mejora de instalaciones deportivas, especialmente en campos de fútbol, con la renovación de césped artificial en espacios –en colaboración con el Ayuntamiento de Logroño– como El Salvador, La Ribera, Pradoviejo o La Estrella, además de actuaciones en municipios como Autol o Rincón de Soto. El reverso de esta apuesta sigue estando en Nájera, donde la falta de soluciones y consenso ha derivado en un conflicto enquistado que ha terminado por dividir al municipio durante este 2025.

Fin de una era

El curso también ha estado marcado por un relevo institucional relevante. Tras un proceso electoral largo y complejo, tedioso y poco ejemplar, con recursos y vías judiciales abiertas, la Federación Riojana de Fútbol ha cambiado de rumbo con la elección de Gustavo Sáenz como presidente y Raúl Ruiz como vicepresidente. Un cambio llamado a cerrar una etapa de tensión interna y a abrir otra en la que el fútbol riojano busca reconstruirse desde dentro.

El nuevo presidente de la FRF, Gustavo Sáenz, y el presidente de la RFEF, Rafael Louzán. EFE/ Raquel Manzanares

En el deporte femenino, el relato ha tenido un nombre propio, además del del DUX. El Haro Rioja Vóley ha firmado un año sobresaliente, consolidándose como el otro gran referente del deporte femenino en la comunidad y sosteniendo una regularidad competitiva que ha vuelto a situar a Haro en el mapa nacional del voleibol.

Al Mundial con un riojano

Y por encima de todo ha emergido una figura que ha trascendido cualquier balance colectivo. Luis de la Fuente ha sido el rostro deportivo de este 2025 para La Rioja. Su reconocimiento como mejor seleccionador del mundo ha contrastado con la ausencia de equipos riojanos en las tres principales divisiones del fútbol español, un vacío que sigue pesando en el imaginario deportivo de la comunidad.

El año se cierra así, entre la recuperación de viejas pasiones y la constatación de carencias todavía abiertas. Un 2025 de transición, de cimientos y de miradas largas, en el que el deporte riojano ha vuelto a latir, aunque sigue esperando una gran celebración.

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