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Luis de la Fuente, el orgullo de una tierra que sueña con la segunda estrella

El seleccionador encarna a la perfección los valores riojanos que han llevado a España hasta la final del Mundial

Foto: Selección Española de Fútbol

Llegó el día. Llegó la gran final del Mundial. Este domingo, a partir de las 21:00 horas, la España de Luis de la Fuente se juega la segunda estrella frente a Argentina. Día importantísimo para el fútbol nacional y también para el riojano. Porque su seleccionador, natural de Haro, un municipio de apenas 12.000 habitantes, ha conseguido poner a La Rioja en el mundo. 330.000 almas seguirán a su paisano y a ‘La Roja’ en un día histórico. Las calles, los bares, las pantallas gigantes en Logroño, Haro, Calahorra o Lardero se teñirán de sentimiento, de color, de ánimos, de esperanza. Este combinado ha logrado unir a todo un país y queda un paso para la gloria.

«Debemos sentirnos muy orgullosos de llegar a una final», expresó el riojalteño en su comparecencia previa. Es su carácter, templado, serio, la voz de la experiencia. Y tiene claro su lema: del ganar, ganar y volver a ganar de Luis de la Fuente, al «trabajar, trabajar y trabajar» que él mismo ha acuñado. Hombre colectivo, vocación grupal, la colmena es más importante que la abeja. Frase que él saca de la famosa obra ‘Meditaciones’ de Marco Aurelio. Quizá también de su propia experiencia vital: su padre, bilbaíno, fue marino mercante durante cuarenta años. Son valores que le vienen de sangre.

Foto: Selección Española de Fútbol

Estoico convencido, este hombre es fruto de la maduración lenta. Cuando todo parecía difícil, encontró trabajo en la RFEF en 2013, vía anuncio de un periódico. Y desde entonces, no ha parado de crecer y ganar. En trece años, esta ya es la octava final que disputa representando a la selección española y ha ganado ya cinco. Su palmarés lo dice todo: Europeo sub-19 en 2015, Juegos Mediterráneos de 2018, Europeo sub-21 en 2019, la plata olímpica en Tokio, la Liga de las Naciones 2023, la Eurocopa 2024 y además, finalista en la Liga de las Naciones 2025 y la final de este Mundial 2026.

Cuatro partidos decisivos en los últimos cuatro años, un nivel que solo ha alcanzado la Argentina de su amigo Lionel Scaloni. La albiceleste mejora este registro, pues se impuso en las dos últimas Copas Américas (2021 y 2024), en el Mundial 2022 y ya está en la final. Nadie ha llegado a tanto. Scaloni recibió un curso táctico de Luis de la Fuente y aprendió mucho. No paró de preguntar y absorber conocimiento. Pasados los años, entre ellos, alumno y maestro, existe una admiración mutua. Son las dos selecciones más importantes del mundo y reeditan lo que iba a ser la Finalissima (campeona de Europa frente a la de Sudamérica).

Debido al conflicto bélico en Oriente Medio, ese choque entre la campeona de Europa y la Sudamérica no pudo disputarse el pasado mes de marzo. España ofreció Madrid como escenario de urgencia, pero la albiceleste se negó. Tenían pocas ganas, temían a ‘La Roja’ y se la encontrarán en la final del Mundial. Las dos mejores, frente a frente, Messi frente a Lamine o toda sarta de tópicos. Pero aquí prima lo emocional, esto va más allá de un partido de fútbol. En juego está el orgullo de un país, la sensación de un proyecto compartido, de una sensación de pertenencia, de un motivo de unión en la diversidad.

Así será en las calles riojanas y también, de los pocos afortunados aficionados que puedan estar en el MetLife Stadium. Los precios de las entradas, vuelos y estancia en Estados Unidos obligan a las personas interesadas a desembolsar varios miles de dólares. Cantidades que alejan al pueblo del deporte rey, forjado en las calles españolas, las favelas brasileñas o las cuadras argentinas. A pesar de eso, las gradas están llenas (de gente acaudalada). Intentan matar la esencia del balompié bajo toneladas de corrupción, de polémicas, de factores geopolíticos o conciertos a lo ‘Superbowl’ de media hora en el descanso se la final. Pero la gente sigue ilusionada.

Será así en Nueva York y también a casi 6.000 kilómetros de distancia, en la Comunidad Autónoma de La Rioja. Quizá nunca más en su vida los riojanos veamos a un seleccionador de su tierra llegar a una final mundialista. Somos 330.000 personas, la comunidad autónoma más pequeña de España, pero damos mucha guerra. El orgullo, la garra, la fuerza, la apertura al exterior de una sociedad que cuenta con Luis de la Fuente como su mayor embajador del momento. Y va más allá del resultado. Ojalá que llegue la segunda estrella, pero si no lo hace, el camino ya ha sido muy bonito y solo caben halagos hacia su persona.

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