El presidente electo de la Federación Riojana de Fútbol, Gustavo Sáenz, se prepara para su investidura el próximo 6 de agosto sin noticias de su antecesor, Jacinto Alonso: «No me ha llamado. No me ha felicitado. Yo creo que Jacinto no se ha ido bien. Incluso, como dije en su momento, faltó al respeto a los medios de comunicación». Quien sí le mostró la mano tras la jornada electoral fue Jesús Alonso: «Fue un señor. Nada más terminar el recuento bajó las escaleras, me dio la mano, me felicitó y le di las gracias».
Sáenz admite que ha sido un proceso largo, complejo y a veces incomprensible: «Ha sido farragoso. Se ha complicado demasiado. Ha sido una montaña rusa de emociones». Tras más de diez años intentando acceder a la presidencia, asegura que ahora lo que siente es «responsabilidad»: «Si llevo diez años trabajando por esto, ahora toca trabajar para todos». ¿Pero llega con fecha de caducidad tras 17 años de Jacinto Alonso al frente de la FRF? «Tengo un modus operandi de vida muy claro. Lo primero es que quiero hacer un buen trabajo. Si te gusta y la gente está contenta, continúas. Si no, te vas. Y si no están contentos, a pesar de hacer un buen trabajo, pues me darán una patada en el culo. Así debe ser».
Y tras un proceso electoral largo, complejo y por momentos incomprensible, la duda es si saber si el nuevo presidente quiere cambiar algo para que esto no vuelva a suceder. «Queremos cambiar el proceso electoral. No se puede repetir algo tan farragoso», apunta. Y sabe por dónde podría meter la tijera: «Creo que las listas cerradas son un error grave». Así como el papel de participación de los asambleístas. «Los árbitros te dicen: ‘Mira, Gustavo, oye, si no voto, mejor’». Luego están los futbolistas, que según Sáenz, «tienen que tener presencia en la asamblea, pero es cierto que el jugador es muy ‘va y viene’, y el sentimiento de colaboración, de participación, de ayuda es más pequeño que el de un club», que bajo su punto de vista sí deberían tener más importancia en este proceso de elección. «Quienes más tienen que opinar aquí son los clubes, porque son el motor del fútbol riojano. Son los que gestionan, son los que buscan patrocinadores, los que pagan, los que prácticamente mueven todo». Sin olvidarse de los entrenadores: «Los técnicos sí que tienen mayor sentimiento de pertenencia a un colectivo que es el fútbol riojano porque lo viven». Y se marca un primer objetivo: «Mi intención es abrir más la Federación al fútbol riojano».

Pero antes se detendrá el tiempo que sea necesario para conocer la realidad económica de la Federación Riojana de Fútbol que hereda de Jacinto Alonso. Por eso anuncia una auditoría interna: «Es lo normal. Hay que ver el estado de las cuentas y empezar de cero. Borrón y cuenta nueva». Todavía no hay una empresa adjudicataria, pero asegura que será una de las primeras decisiones tras la investidura que tendrá lugar el próximo miércoles, 6 de agosto. A su lado estará su gente de confianza, que llega tras la fusión de su candidatura con la de Raúl Ruiz. Por eso, confirma que «Raúl Ruiz será el vicepresidente ejecutivo» y que «la junta estará compuesta por las personas que han formado la candidatura». Y reconoce que «esto no es una ONG, pero tampoco es la verbena de la Paloma. La gente que trabaja tiene que cobrar. Y hay que decirlo en favor de la transparencia».
La nueva sede de la FRF
No se le pasa por alto un asunto central durante todo el proceso electoral, la nueva sede de la Federación Riojana de Fútbol, un inmueble recientemente adquirido por el ente federativo que el nuevo presidente ha criticado por activa y por pasiva cuando ha sido preguntado. ¿Ahora que es presidente estaría dispuesto a venderlo?: «Es nuestro. Por tanto es patrimonio; y llevará unos costes de mantenimiento, y unos gastos que habrá que soportar. Pero la realidad es que en La Rioja y en Logroño lo que realmente hace falta son campos de fútbol». De ahí que también haya repasado qué idea tiene para la inminente remodelación del Mundial 82, el campo de Nájera, o la falta de instalaciones en Villamediana.

Sáenz irá poco a poco desvelando su hoja de ruta, pero adelanta que implantará «cambios importantes en la formación de entrenadores», en «el acceso a la información por parte de los clubes», en «la vocación social de la Federación, a través de becas, ayudas a las familias», y «más apoyo al fútbol sala y al femenino».
Sobre los árbitros, se compromete a trabajar de la mano con ellos: «No quiero imponer a nadie. Tienen que elegir a su responsable. Nosotros queremos ayudarles». Y envía este mensaje al estamento arbitral: «Un árbitro de fútbol sala, hasta que no pita cuatro partidos, no empieza a ganar dinero. Y esto no es normal. Hay que buscar soluciones».


