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Javier Ruffini: «La idea es mejorar y ampliar La Isla»

El DUX Logroño se encuentra inmerso en un profundo cambio que va a modificar sus estructuras, de arriba hacia abajo y de izquierda a derecha, para asentar las bases de un proyecto ganador en el fútbol femenino español. Después de aquel inesperado ascenso a Primera División, de haber jugado también una histórica final de Copa de la Reina, el DUX Logroño va poniendo fin a la etapa liderada por Iván Antoñanzas al frente del club, e inicia un nuevo periodo, con una importante capacidad de inversión gracias a la llegada de un grupo inversor desde el otro lado del Atlántico. El objetivo es volver cuanto antes a Primera División y situar de nuevo al fútbol femenino riojano en la élite con ánimo de perdurabilidad, para que no sea solo una experiencia efímera como ocurrió durante aquella histórica primera vez.

Y como en todo, es cuestión, en primer lugar, de dinero, de poder invertir para establecer unas bases sólidas que permitan crecer y mejorar el DUX Logroño. Y desde el pasado noviembre, el DUX Logroño trabaja de forma intensa para modificar sus estructuras para que se produzca al cambio de propiedad. Camino que se ha completado con éxito, y Carlos Javier Ruffini (próximo presidente y accionista mayoritario) y Anthony Portigliatti (futuro vicepresidente) ya dirigen un club que en poco tiempo ha seguido invirtiendo en el primer equipo, que pelea por el ascenso, ha comprado La Isla, y comienza a desarrollar un proyecto de cantera de futuro. «Nos atrajo mucho tanto el club como la ciudad», apunta Javier Ruffini, que atiende a este medio desde Argentina.

-¿Cómo surge la oportunidad de llegar a Logroño y qué les llevó a apostar por este proyecto?

-La oportunidad surge por una invitación que se nos hace. Yo soy empresario, tengo negocios en Argentina y en Estados Unidos en diferentes sectores, pero también participo en una empresa de gestión deportiva enfocada en el fútbol femenino. Llevamos unos 7 u 8 años trabajando en este ámbito.

Y el año pasado, en marzo o abril, nos llegó una llamada desde Logroño. Uno de los directores deportivos del club, que hoy sigue con nosotros, nos planteó la posibilidad de vender el club. Nos hicieron el ofrecimiento y empezamos a analizar qué había, cómo estaba la parte económica, la parte deportiva, las categorías inferiores, las instalaciones… Nos tomamos nuestro tiempo en evaluarlo. Fue un proceso largo, de unos ocho meses, desde marzo hasta octubre, cuando firmamos el primer acuerdo de compra.

Durante este tiempo, aunque aún no teníamos cerrada la compra, decidimos reforzar el equipo femenino. Incorporamos jugadoras argentinas, uruguayas y de otros países. Enviamos tres o cuatro futbolistas y el equipo empezó a estabilizarse, manteniéndose entre los primeros puestos de la tabla. Finalmente, en octubre firmamos el contrato de compra y en noviembre viajamos a Logroño para empezar a trabajar.

-Antes de llegar, ¿hicieron algún tipo de análisis del club, de la ciudad, del entorno. ¿Qué fue lo que les empujó finalmente a decantarse por el DUX?

-Durante cuatro o cinco meses, antes de viajar hasta allá, me dedicaba dos horas al día a leer todo sobre Logroño. No solo temas deportivos, sino también economía, turismo, historia… Quería conocer bien el lugar antes de invertir. Nos atrajo mucho tanto el club como la ciudad. El fútbol femenino en España está creciendo rápidamente. Tuve la suerte de estar en el Mundial de Nueva Zelanda, donde España se consagró campeona, y vi de primera mano el impulso que está teniendo el fútbol femenino a nivel mundial. España se está posicionando a un nivel importante y todo ese contexto nos llevó a tomar la decisión de apostar por este proyecto.

-No sé hasta qué punto les ayudó a tomar esta decisión que el DUX Logroño hubiera logrado hitos importantes con pocos medios, como un ascenso a Primera o jugar una final de Co9pa. ¿Fue un factor clave para decidirse por este proyecto?

-Sin duda. Evaluamos toda la trayectoria del DUX en los últimos años. El ascenso, la final de Copa de la Reina, la permanencia en categorías competitivas con pocos recursos… Cuando llegamos, el equipo estaba en zona de descenso. Ahí fue cuando enviamos tres o cuatro jugadoras y empezamos a ganar partidos. El equipo pasó de pelear por evitar el descenso a quedarse a pocos puntos de los playoffs de ascenso. Esto nos demostró que con los refuerzos adecuados, el DUX Logroño podía aspirar a mucho más. Además, teníamos claro que era fundamental contar con un lugar propio para entrenar, algo que finalmente hemos conseguimos más rápido de lo esperado.

-Han adquirido La Isla, un lugar histórico en Logroño. ¿Cómo surge esta oportunidad y cuáles son sus planes de futuro?

-Fue una situación bastante sorprendente. En nuestra primera semana en Logroño descubrimos La Isla y nos encantó. Mi socio Anthony Portigliatti, que tiene mucha experiencia en desarrollo inmobiliario, lo vio claro desde el principio. Desde el tercer día decía: «Esto tiene que ser nuestro».

Tuvimos dos o tres reuniones con el Berceo, y llegamos a un acuerdo rápidamente. Se formalizó la compra justo antes de que yo regresara a Argentina en noviembre. Nos reunimos con sus directores, quienes fueron muy transparentes y abiertos a colaborar.

Ahora estamos trabajando con un arquitecto y en comunicación constante con el Ayuntamiento para definir qué podemos hacer allí. Nuestra idea es mejorar y ampliar los campos de fútbol, construir vestuarios nuevos o reformar los existentes y, posiblemente, añadir una escuela de idiomas para las jugadoras. También podríamos construir instalaciones complementarias como un restaurante o una zona de aparcamiento. Pero siempre con la base de que sea un club de fútbol.

-Le pregunto por el nombre. DUX Logroño. Suele pasar, también en el fútbol, que cuando llegan nuevos inversores y adquieren el 100% de una entidad deportiva se puede producir el hecho de cambiarle su denominación. ¿Consideraron esta posibilidad?

-No, en absoluto. Nos lo han preguntado varias veces, pero nunca nos planteamos cambiar ni el nombre ni la ciudad. El DUX Logroño es y seguirá siendo DUX Logroño. Y ahora trabajamos en las bases y en mejorar la visibilidad internacional del club, participando en torneos y aumentando su presencia fuera de Logroño, pero la base del club no cambiará.

-Deportivamente, ¿ve posible el ascenso a Primera División este mismo año?

-Es un deseo, claro que sí. Pero no queremos que las jugadoras sientan presión. Ascender sería fantástico, pero si no se consigue este año, seguiremos trabajando con la misma visión a largo plazo. Hemos reforzado el equipo recientemente con dos nuevas jugadoras, una internacional sudafricana-irlandesa y otra dominicana criada en Estados Unidos. Creemos que pueden aportar mucho en esta última etapa del campeonato.

-¿Cuál es la visión para la cantera y el trabajo con las niñas riojanas?

-Estamos analizando la cantera. Tenemos cuatro categorías femeninas y varias masculinas. Queremos potenciar esa base, mejorar la estructura y darles más oportunidades. Es un punto clave en el que vamos a trabajar mucho, porque el crecimiento del fútbol femenino en España nos ofrece una plataforma perfecta para desarrollar talento a futuro.

-¿Cómo ha sido la acogida en La Rioja?

-Espectacular. Nos han recibido con los brazos abiertos. Nos han invitado a comer, a hablar de fútbol, nos han presentado a patrocinadores, a gente de la Federación… Nos hemos sentido muy bienvenidos. Estamos muy agradecidos por el recibimiento. También por parte de los sponsors, que han estado con nosotros apoyándonos, y otros que nos están llamando porque quieren ser parte de esto. Hay muchísima gente que quiere subirse al proyecto y realmente estamos muy agradecidos por confiar en nosotros y creer que este proyecto va a ser un éxito.

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