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Barberito, Titín y, ahora, Zabala: la historia riojana en las finales del Cuatro y Medio

La rabia competitiva de Zabala, una ilusión para la final del Cuatro y Medio / Foto: ASPE Pelota

Javier Zabala se ha unido a un club selecto. Después de Barberito I y Titín III, finalistas tres veces, el najerino ya es el tercer riojano en alcanzar la final del Cuatro y Medio. Zabala luchará este domingo por el título ante Peio Etxebarria (17:00 horas, Frontón Bizkaia). 3.000 personas abarrotarán un templo pelotazale al que se desplazarán cientos de aficionados riojanos, coloreando el rebote con sus roblanveras y ánimos. Quieren reverdecer viejos laureles: hace 18 años que un pelotari de la comunidad no llegaba a la final. En 2007, Titín derrotó a Barriola por 22-15 en el Ogueta, logrando la última alegría en el acotado para la región.

Para encontrar los primeros éxitos, hay que remontarse en el tiempo. Concretamente, hasta la época de Abel San Martín, por todos conocido como Barberito I. Paisano de un Carmelo Loza que cuenta las horas para su debut profesional, el de Baños de Río Tobía fue una estrella en tiempos muy lejanos. En plena dictadura franquista, coincidiendo con los albores de la televisión (en blanco y negro, como la época), Barberito brilló. Y de qué manera. Hijo del barbero del pueblo, de ahí su apodo, ganó dos veces en la jaula. Lo hizo en 1955, ante Ogueta en Bergara (22-20) y un año después, frente a Txikuri (22-16), en el Astelena de Eibar, ‘La Catedral’ de la pelota.

Barberito I / Foto: Archivo General de Gipuzkoa / Indalecio Ojanguren.

Ya en 1957, Ogueta se cobró la revancha y avasalló al riojalteño en la final (22-3). El legado de Barberito es indudable: elevó el nivel de los pelotaris riojanos para que pudieran competir con los vascos y los navarros. No en vano, el frontón de su pueblo, el de Calahorra y el club de pelota de su localidad llevan su nombre. Él sembró los frutos para que surgieran las nuevas generaciones de pelotaris en la comunidad. Fue el caso, por ejemplo, de José Ángel Balanza ‘Gorostiza’, campeón olímpico en Barcelona 92 y natural de Huércanos. No es casualidad: el río Najerilla y sus alrededores siempre han respirado pelota por los cuatro costados.

Tras Barberito, la historia riojana en las finales del Cuatro y Medio atravesó por unos largos puntos suspensivos. De hecho, la ‘jaula’ dejó de organizarse como torneo de pelota profesional y no volvió a retomarse hasta 1989. Casi tres décadas. Más hubo que esperar para que La Rioja entrara en la pelea por la ‘txapela’. Fue obra de Titín III, figura de los frontones dentro y fuera de la comunidad. En lo respectivo a la jaula, disputó tres encuentros definitivos: fue finalista en 1997 y 2003, para coronarse finalmente en 2007 con el primer trofeo individual de su carrera. Último éxito riojano y único en el torneo.

El de Tricio inició su trilogía de finales frente a Retegi II en uno de los encuentros más espectaculares que recuerdan los aficionados (22-21). Se colocó 17-21 delante el riojano, pero ‘El mago de Erasun’ peleó y remontó un encuentro memorable. Cinco minutos de ovación les dedicó el Ogueta a los dos pelotaris en una explosión de júbilo. Ojiplático, el público no se terminó de creer lo que acababa de presenciar. Un auténtico espectáculo con toda la grada puesta en pie. No era para menos, pues un partido es un evento extraordinario. Quizá, una vez en la vida.

Titín III, tras esa final de leyenda frente a Retegi II. / Foto: Baiko Pilota

Seis años más transcurrieron hasta que, en 2003, Titín se midiera a Nagore. Cayó por 15-22 ante el navarro, también en Vitoria. El de Tricio comenzó de forma espectacular (6-2), aunque su rival ganó enteros, y empató el partido. Pero del 8-7, Nagore logró un 1-12 de parcial para llegar al cartón 22. Veintidós años han pasado, en un frontón que vivía aquellos partidos al rojo vivo. Todavía se fumaba dentro, costumbre erradicada con el paso de los años. Sin pantallas ni dispositivos electrónicos, atención plena al partido de los asistentes. ‘Aupa Titín artista’ o ‘Titín txapeldun’, pancartas frecuentes en aquellos días de oro.

Fue el tiempo donde la pelota se convirtió en una referencia deportiva en La Rioja. Muchos niños, fuera y dentro de la comunidad, querían imitar el gancho y el dos paredes de Augusto Ibáñez Sacristán. Así, surgieron nuevos talentos, como los hermanos Merino, Gorka, Cecilio y Víctor Esteban. La antesala de las nuevas generaciones. Todos ellos gozaron en 2007 cuando Titín se impuso a Barriola (15-22), de nuevo con el Ogueta como testigo, en la última final riojana (hasta ahora) del Cuatro y Medio.

Titín continúa jugando a la pelota, como hace unos días en Badarán.

Aquel día, el de Tricio cimentó su campeonato en un arranque espectacular. Inició la contienda con seis tantos de aire en la primera tacada (6-0), con su precisión quirúrjica. Barriola le recuperó al 6-3, pero marró su saque y ahí, Titín II se marchó hasta el 3-15. No rebló Abel, pues recortó hasta el 15-19, en partido hasta el final. Pero un fallo suyo dejó vía libre a Titín para que ganara el título. Lo hizo con saque. Alcanzó el 22, el cielo de la pelota vasca. Y lo celebró de forma muy especial, a lágrima viva. No era para menos, porque una semana antes había fallecido su padre. Sentimiento acompañado por un frontón entregado.

Javier Zabala, el presente

Titín triunfó el 2 de diciembre de 2007 y 6.557 días después Javier Zabala coge su testigo. Renueva la ilusión. Un chaval del 97 que creció pegado al frontis. Fuera en su instituto público de la capital riojana o en el Adarraga, siempre demostró su pasión. Creció estrellando la bola contra la piedra. Sus manos, cubiertas por esparadrapos y protecciones, se acostumbraron al duro roce del cuero. Cultivó su pasión, esa que le hizo debutar en profesionales en 2019. A partir de ahí, un camino de crecimiento. Pulió sus fallos, atenúo sus nervios y ha progresado. Hasta que, en 2025, ya está a la altura de los grandes. Puede competir por la ‘txapela’.

Lo ha demostrado en este Cuatro y Medio. Javi abrió su participación superando en un partido caótico a Darío (19-22). Recaló así en una liguilla de grupos donde cayó, tras desaprovechar un 17-21, ante Bakaikoa (22-21). Se impuso, eso sí, a Peña II en la segunda jornada (20-22) y en la tercera, se la iba a jugar ante Altuna III. Sin embargo, una lesión de Jokin clasificó directamente a Javi hasta la semifinal (Altuna ya lo estaba). Dos semanas de descanso para que el najerino se impusiera a Ezkurdia en una exhibición y se ganara esta oportunidad (6-22).

Es la hora decisiva. Solo Peio Etxebarria se interpone en el camino de Javier Zabala hacia la ‘txapela’. Primer intento para el riojano, tres finales consecutivas ya (dos frustradas) para el de Cenoz (Navarra). La cita, ineludible para cualquier aficionado. Pero gane o pierda, Zabala ya habrá hecho historia para la pelota riojana. Una ‘txapela’ subiría su estatus a leyenda.

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