Décadas de silencio empiezan a resquebrajarse en La Rioja. Los casos de abusos sexuales vinculados a la Iglesia católica en la comunidad no han dejado de aflorar en los últimos años, dibujando un mapa cada vez más amplio de denuncias, testimonios e investigaciones que siguen sin cerrarse.
A los episodios ya documentados en informes periodísticos y fuentes institucionales se suman ahora nuevos casos que amplían el alcance de estos delitos en la región. Lejos de tratarse de hechos aislados, el conjunto de situaciones conocidas revela una realidad sostenida en el tiempo, con especial incidencia en entornos educativos religiosos y espacios vinculados a la actividad pastoral.
– 1960, Logroño (colegio San José – Maristas)
Uno de los casos más antiguos documentados en La Rioja se sitúa en torno a 1960 en el colegio San José-Hermanos Maristas de Logroño. Según el testimonio recogido en dosier de El País, un religioso habría cometido abusos sexuales a un menor y de otros alumnos en su despacho, dentro del propio centro educativo.
El caso no salió a la luz hasta más de seis décadas después, cuando una de las víctimas decidió relatar lo ocurrido. Como en muchos episodios de esta época, no existieron denuncias en su momento, lo que ha impedido cualquier recorrido judicial.
– 1971–1975, Logroño (Salesianos)
Entre 1971 y 1975 se sitúa otro de los casos documentados en un colegio salesiano de Logroño. Según la información disponible, un religioso habría cometido abusos sobre un menor en dependencias del centro, concretamente en concretamente en la sala de proyecciones.
El caso fue conocido décadas después a través de testimonios recogidos en investigaciones periodísticas. No consta que haya sido objeto de procedimiento judicial, en parte por el tiempo transcurrido.
– 1972–1974, Logroño (Salvatorianos)
En el colegio de los Salvatorianos, un clérigo de origen belga que ejercía como director habría abusado de al menos dos menores durante este periodo. Las informaciones apuntan no solo a los hechos, sino también a un posible encubrimiento dentro de la institución.
El caso fue incorporado a los recuentos recientes, aunque los hechos habrían prescrito, lo que limita cualquier acción judicial.
– 1975, Logroño (Rey Pastor – Capuchinos)
En 1975 se sitúa otro episodio en el colegio Rey Pastor, vinculado a los capuchinos. Según las fuentes, un religioso conocido como ‘Padre S.’ habría cometido abusos sexuales a un menor en el entorno escolar.
La información sobre este caso es limitada, algo habitual en episodios que han salido a la luz décadas después y sin documentación judicial asociada.
– 1976–1977, ejercicios espirituales (Compañía de María)
Durante unos ejercicios espirituales organizados en La Rioja, un sacerdote jesuita habría abusado de una mujer en el contexto de estas convivencias religiosas.
Este caso resulta especialmente significativo por producirse fuera del entorno escolar, en un espacio de retiro espiritual que implicaba una relación de confianza y vulnerabilidad. El caso se hizo público en 2024 a través del quinto dosier de El País a partir de la denuncia de la víctima.
– 1978, Logroño y Codés (Carmelitas)
Dos víctimas acusaron a un párroco de abusos sexuales cometidos tanto en una parroquia de Logroño como en un campamento organizado en Codés.
Según la información disponible, el sacerdote fue posteriormente trasladado a otra localidad (Pamplona), una práctica que aparece de forma recurrente en varios de los casos documentados.
– 1970–1994, El Rasillo de Cameros (caso ‘El Vitori’)
Uno de los casos más prolongados en el tiempo es el del sacerdote Victoriano Labiano, conocido como ‘El Vitori’. Según la información remitida a la Fiscalía, está vinculado a dos posibles casos de abusos en distintos periodos, uno de ellos cuando la víctima era menor.
Según los testimonios, el sacerdote utilizaba su casa de El Rasillo para abusar de los menores a los que invitaba a pasar unas horas o unos días. El hombre se dejaba caer por salas de juegos muy de moda en aquellos años y bares cercanos a colegios de bachillerato en Logroño frecuentados por estudiantes adolescentes.
Les animaba a acudir prometiéndoles que allí gozarían de libertad absoluta y se divertirían sin freno, que podrían fumar y beber a placer. Una vez en la localidad serrana, el cura extremaba su amabilidad y sus halagos. Luego al parecer llegaba todo lo demás. Sexo oral, sexo con chicas ante la mirada del sacerdote. «Lo más gracioso era verle decir misa en la iglesia del pueblo, tan serio y tan formal, tan circunspecto, cuando apenas unas horas antes había comulgado con mi semen y con el de mis amigos».
El caso ha tenido también repercusión en el ámbito local. En El Rasillo de Cameros, el sacerdote da nombre a un museo, cuyo contenido fue donado por él mismo, y a una plaza del municipio. Tras conocerse su inclusión en los informes remitidos a la Fiscalía, el Ayuntamiento ha abierto un proceso de reflexión para decidir si mantiene o modifica estas denominaciones, en una situación que ha generado debate entre vecinos e instituciones.
– 1980, caso remitido por la diócesis (fraile)
La diócesis remitió a la Fiscalía un caso ocurrido en 1980 en el que un fraile habría abusado de un menor. La víctima, ya adulta, optó por no presentar denuncia formal, aunque sí quiso dejar constancia de los hechos.
– Décadas de 1980–1990, Logroño (caso ‘Chema’, Jesuitas)
El sacerdote jesuita José María Sánchez Nieto, conocido como ‘Chema’, ejerció como cura y profesor en Logroño entre 1984 y 1997 tras haber sido denunciado previamente en Salamanca por abusos sexuales cometidos durante años sobre un menor.
Según la información publicada por El País y confirmada por la Compañía de Jesús, la orden tuvo conocimiento de los hechos tras la denuncia presentada en 1988, cuando el caso aún no había prescrito. Sin embargo, no lo puso en conocimiento de las autoridades y el sacerdote continuó durante años en contacto con menores en Logroño.
Más tarde fue trasladado a una parroquia en Valladolid y se sometió a terapia. Por su parte, la víctima recibió una indemnización de 72.000 euros en el año 2002. Tras estar en Valladolid, Sánchez Nieto fue enviado de misiones a Honduras, Guatemala y El Salvador en el año 2000. Dejó la orden y el sacerdocio en 2005. Falleció en 2017.
– Caso judicial, condenado en 2021 (vinculado a entorno jesuita)
En 2021, la Audiencia Provincial de Oviedo condenó a más de siete años de prisión a un exprofesor vinculado a un centro de los jesuitas que había ejercido en Logroño, por abusos sexuales a una menor cometidos en Gijón.
La sentencia consideró probado que el padre J. E. M mantuvo relaciones con una menor de 13 años, en un caso que llegó a los tribunales y terminó con condena firme.
– 2021, Logroño (Escolapias)
Una alumna denunció abusos por parte de un trabajador del centro, lo que activó los protocolos internos y la intervención de las autoridades.
El caso fue puesto en conocimiento de la justicia, aunque el presunto autor se quitó la vida tras conocer la denuncia.
Más testimonios
A estos casos documentados, procedentes de investigaciones periodísticas, informes institucionales y actuaciones judiciales, se suman otros que nunca llegaron a denunciarse o que permanecieron ocultos durante décadas. Historias que no figuran en registros oficiales, pero que aportan nuevas piezas que evidencian que el alcance del problema podría ser mayor del conocido hasta ahora.
– Chelo Álvarez-Stehle
La documentalista riojana Chelo Álvarez-Stehle relataba a NueveCuatroUno haber sido víctima de abusos durante su adolescencia en Logroño por parte de un sacerdote vinculado al entorno del colegio del Sagrado Corazón (Jesuitas), al que acudían sus hermanos. Según su testimonio, los hechos se produjeron cuando tenía 15 años, en un contexto de cercanía y confianza que el religioso aprovechó para sobrepasar los límites.
Tocamientos, besos robados. «Yo tenía 15 años y el primer beso en la boca fue suyo, esa experiencia me la robó». Durante años no identificó lo ocurrido como una agresión, algo que no comprendió plenamente hasta su etapa adulta, en parte gracias a su trabajo con víctimas de explotación sexual. A partir de ese proceso, decidió hacer pública su experiencia para contribuir a visibilizar estos casos.
– Javier (nombre ficticio)
Este joven contaba con valentía a este periódico que recién hecha la Comunión en Logroño, tomó por costumbre ir cada domingo a misa. En el confesionario, el cura se levantaba la sotana, abría las piernas y «empujaba mi cabeza contra sus partes y me acariciaba. Me decía que era su favorito y que tenía que ser bueno con él. Aún tengo impregnado el olor de sus partes».
De pequeño «no me creó ningún trauma, pero cuando cumplí los 15 años y fui consciente, la cosa cambió y empezaron los problemas». Gracias a su madre pudo salir de ese infierno. Tiempo después, el sacerdote desapareció de la parroquia. «Dijeron que se había ido a trabajar al Vaticano» y años más tarde regresó a La Rioja.
– David, antiguo alumno de Jesuitas (Logroño)
Después de tres décadas, a David ya no le importa contarlo. Su pretensión no es otra que esos niños como él, que sufrieron abusos por parte de los que se suponía tenían que acompañarlos en su crecimiento, no piensen que han sido los únicos.
El padre J.M.A. le iba a ayudar a sacar sus exámenes adelante. Esa era la excusa. Sólo tenía que acudir después de clase a su despacho alguna tarde, él le enseñaría cómo estudiar. No tardó mucho hasta que el profesor y sacerdote comenzó a tocarle. «Primero por encima del pantalón e incluso algunas veces por debajo. También me daba ‘besitos’. No llegó nunca a consumar una violación, pero yo empecé a entender que eso no era normal».
Sus padres denunciaron la situación. La familia tuvo constancia hace poco de que el sacerdote falleció en 2022 y fue despedido casi con honores por su congregación en otra comunidad autónoma.
– Juan (nombre ficticio), antiguo alumno de un céntrico instituto de Logroño
Juan tenía 13 años y cursaba primero de BUP cuando su profesor de Religión le invitó a su casa para merendar y escuchar discos. Esta víctima asegura a NueveCuatroUno que como él había más compañeros.
Pero tras la música y la conversación distendida se escondía una pesadilla. «Al final siempre terminaba sacando el tema del sexo. Sacaba revistas y hablaba de cosas fuertes que a esa edad me descolocaban, pero también me generaban curiosidad». Un día le pidió que se quitara ropa, otro ya empezó a tocar, «y vas entrando en una dinámica de la que no sabes salir».
No fue hasta ya pasados los 40 años cuando Juan empezó a compartirlo en círculos de confianza consciente de que su historia no era única. Su testimonio no busca señalar nombres ni reabrir viejas heridas de forma innecesaria, sino contribuir a algo más amplio: romper el silencio. «En mi caso hace bastante tiempo que es un tema superado y he podido hablar de ello, pero a buen seguro que hay todavía muchas víctimas avergonzadas que tendrían que reconocer sin pudor: ‘Sí, ese cabrón también abusó de mí».
Si conoce algún caso de abusos sexuales que no haya visto la luz, puede escribir con su denuncia a [email protected] o WhatsApp (602262881).
Otras direcciones y contactos: 941 27 47 97 (teléfono de protección de menores en la Diócesis de La Calzada, Calahorra y Logroño), [email protected], y [email protected].


