«Elegiría de nuevo ser cocinero y riojano». Es la frase del año en la gastronomía de La Rioja. Como lo fue en el 2023 esto que dijo Ignacio Echapresto cuando recogía, junto a su hermano, la segunda estrella Michelin para Venta Moncalvillo: «Somos dos chavales de pueblo que no sabían dónde iban a llegar porque somos dos intrusos, elegantes, pero dos intrusos. Así que esto es la hostia para nosotros». El que elegiría ser cocinero y por supuesto riojano es Lorenzo Cañas, hombre del año 2024 en la gastronomía riojana.
Sobraban los motivos para que el chef de La Merced, que sigue trabajando a sus 77 años, fuera el hombre del año, pero finalmente ha sido en este 2024 porque entre unos y otros, el maestro de la cocina riojana ha vuelto al lugar que le corresponde. Ha recibido todo el cariño y reconocimiento que se merece un riojano y un cocinero sin igual, precursor de lo que luego Francis Paniego, los hermanos Echapresto… y muchos otros han logrado afianzar para que La Rioja sea un destino que se saborea desde Haro a Alfaro, desde Ezcaray a Cervera, desde la sierra al valle.
De buen nacidos es ser agradecidos, y la gastronomía riojana se ha unido de nuevo para reconoce a Lorenzo Cañas tanta perfección en la cocina y durante tantos años. Fue el primero, junto a Marisa y otras grandes mujeres de la gastronomía local, pero Cañas siempre tuvo esa brillantez de quien de haber nacido un poco más tarde a buen seguro estaría en el olimpo de la culinaria española.

EFE/ Raquel Manzanares
Y es lo mejor que ha podido hacer este año 2024 la gastronomía riojana. Juntarse para abrazar de nuevo a Lorenzo Cañas, que llevaba unos años en silencio, trabajando, pero alejado de los focos. Y era una circunstancia que no se podía permitir una tierra de talento que jamás puede olvidar a los mejores. Por eso, ver a Lorenzo Cañas cocinando el mejor menú de la historia de esta región, destinado a recaudar fondos para los afectados por la dana, fue el colofón perfecto.
Rodeado de los tótems y de muchos jóvenes con mucho futuro por delante, con su chaquetilla, gorro de chef y galones, Lorenzo Cañas despidió al frente de la cocina un buen año para el maestro, coronado el pasado mes de octubre con un nuevo Premio Nacional de Hostelería, esta vez por su calidad empresarial.
Un homenaje más que merecido, verbalizado en esta ocasión por la Academia Riojana de Gastronomía, que ha tenido en este 2024 el acierto de situar de nuevo los focos sobre Lorenzo Cañas, autor de un libro de estilo de la cocina riojana que ahora chefs más jóvenes van completando, rellenando y actualizando, pero sin desviarse del camino marcado por Lorenzo. Todo parte desde la calidad del producto, del trabajo del chef, de la sala… La Merced y la cocina de precisión de Lorenzo Cañas.
Dijo el chef, a principios de 2024, que «la búsqueda de estrellas Michelin no debería comprometer la esencia de la cocina». Y en eso andan los chefs riojanos de más prestigio. Aquellos que han situado a La Rioja en el firmamento de la gastronomía nacional. Porque La Rioja sigue siendo la región con más estrellas per cápita. Escribía Ignacio Echapresto en este 2024 que «renovar las dos estrellas Michelin es volver a ganar dos estrellas Michelin». Afirmación que conviene grabarse a fuego.

Foto: James Sturcke | sturcke.org
Porque La Rioja no ha sumado ninguna nueva estrella, pero ha mantenido todas las conquistadas hasta el momento. Lo que viene a radiografiar el buen estado de salud de las ideas de los principales chefs de la región. Ocho estrellas. Dos para El Portal de Francis Paniego, dos para Venta Moncalvillo de los hermanos Echapresto, y una para Kiro Sushi, Ajonegro, Ikaro y Nublo. En La Rioja se han hecho las cosas bien durante este último año.
No se trata de alcanzar el premio para luego dejarse ir. La Guía Michelin se fija mucho en esto. Haber logrado renovar todas las estrellas es un premio sensacional. La Rioja contará con dos restaurantes doblemente reconocidos, algo que ni mucho menos se puede pasar por alto. El salto de una a dos es en la mayoría de ocasiones inalcanzable, solo al alcance de los elegidos. Francis Paniego fue el primero en conseguir una estrella, tiene dos para su Portal del Echaurren. Así viene siendo desde hace años. Y se mantiene como punta lanza. Sin olvidar que mantiene, como chef ejecutivo, la estrella del restaurante andorrano Ibaya, más allá de las fronteras regionales. Un territorio, el riojano, pequeño, pero con una cocina enorme. De ahí que tenga otro dos estrellas Michelin. En Daroca de Rioja, el pueblo más pequeño del mundo con más estrellas gastronómicas. Dos, además de la verde por su apuesta por la sostenibilidad.

Punta del iceberg
La Guía Michelin es solo eso. Un referencia. Un sello que confirma la calidad de un espacio, un acuerdo entre todos de que esta firma se respeta. Ochos estrellas que son la punta del iceberg. Tan solo lo más visible de nuestra gastronomía. Por debajo hay mucho más, que merece mucho la pena, porque permite a todos los bolsillos venir a La Rioja para darse un festín. De pinchos por La Laurel, San Juan o la Herradura. De vermut por Ezcaray o Arnedo; parar en un restaurante de Casalarreina, Calahorra, Alfaro o Fuenmayor. Aquí reside la magia gastronómica de este territorio.
Por eso, en La Rioja hay tres restaurante Bib Gourmand. Estos son espacios en donde se hace muy buena gastronomía, se sirven platos realmente ricos pero a precios muy controlados. Lo que hace la guía de viajes, con los Bib Gourmand, es recomendar buenos restaurantes con precios contenidos, es decir, cocina de buena calidad a un precio moderado. En total, la Guía Michelin ha dado 213 Bib Gourmand, con solo quince nuevas recomendaciones, ninguna riojana, aunque sí aparecen estos tres locales que ha renovado el éxito del año pasado, lo que viene a constatar el buen trabajo que han hecho también durante este 2024. Casa Toni, en San Vicente, La Cocina de Ramón, en Logroño, y Morro Tango, en Alfaro.

Fotografía: Lorena Carnero
Y existe también la categoría de Restaurantes Recomendados. Es un paso previo a la posibilidad real de sumar una estrella, aunque no siempre es el objetivo del propietario de un buen restaurante o bar. Y en La Rioja contamos con once grandes espacios a los que acudir para disfrutar de la cocina local bien hecha. En la capital riojana, la Guía Michelin indica cuatro espacios: Sabores (Plaza del Mercado), Juan Carlos Ferrando (María Teresa Gil de Gárate), Tastavin y UMM No Solo Tapas (ambos en la calle San Juan). En Fuenmayor, Alameda. En Haro, Los Caños, el restaurante familiar de Miguel Caño (Nublo), mismo caso que Echaurren Tradición, origen del Portal del Echaurren, restaurante gastronómico de Francis Paniego. En Santo Domingo, Los Caballeros. En Briones, Allegar. Y en Casalarreina, La Vieja Bodega y Lumbre.
Los Soles Repsol
Mapa gastronómico impecable para una región que está en boca de todos. La Guía Michelin sigue confiando en La Rioja. Y la Guía Repsol confirma la buena salud de la culinaria regional, donde ha elevado en este 2024 hasta los dos soles a Nublo, un espacio vanguardista que dirige el chef Miguel Caño. Lidera la lista, el Portal del Echaurren de Ezcaray, que se mantiene con tres soles, y por tanto, con la máxima calificación a la que puede aspirar un espacio gastronómico. Los otros dos Soles riojanos, además de Nublo, son el Alameda, de Fuenmayor, el Íkaro, de Logroño, el Kiro Sushi, también de la capital, y Venta Moncalvillo, de Daroca de Rioja.

Fotografía: Lorena Carnero
Con un sol, y por tanto en el tercer peldaño, la Guía Repsol coloca este año al restaurante Aitor Esnal, y a los dos locales de Casalarreina, Lumbre y La Vieja Bodega. Tres nuevos éxitos de la cocina riojana que sumar a los ya ‘soleados’ Casa Masip y Echaurren Tradición, de Ezcaray, a la Posada del Laurel, de Préjano, y a los otros tres restaurantes reconocidos por esta guía ubicados en Logroño además del Aitor Esnal: Juan Carlos Ferrando, la Cocina de Ramón y La Galería.


