Gastronomía

La Guía Michelin reconoce la buena salud de la gastronomía riojana

Escribía Ignacio Echapresto esta misma semana que «renovar las dos estrellas Michelin es volver a ganar dos estrellas Michelin». Y tiene más razón que un chef en cocina. Lo que ha logrado la Guía Michelin, año tras año, es que la gastronomía española se presente a un examen anual que todos siguen con máxima atención. Se pudo ver en la edición pasada, cuando estos expertos tan solo concedieron una nueva estrella para situar en el mapa español a un nuevo dos estrellas Michelin, en este caso, Venta Moncalvillo. El resto no estuvo a la altura para semejante salto.

Así que la atención es máxima. Todos quieren aparecer, sumar, estar… pero sobre todo nadie quiere perder. Es estar a la altura de la máxima exigencia. Y eso es precisamente lo que ha logrado para la edición de 2025 la gastronomía riojana. Ha mantenido su prestigio, constatando que continúa instalada en la excelencia. En La Rioja se hacen las cosas bien. No se trata de alcanzar el premio para luego dejarse ir. La Guía Michelin lo sabrá y bajará el nivel de quien decida no seguir en el camino de la excelencia. Así que la culinaria riojana se puede dar por satisfecha, porque sigue perfectamente instalada en el firmamento de la gastronomía española, una de las más creativas, desarrolladas, intensas y excelentes del planeta.

Los hermanos Paniego: Chefe, Marisa y Francis.

Haber logrado renovar todas las estrellas es un premio sensacional. La Rioja contará con dos restaurantes doblemente reconocidos. Francis Paniego fue el primero en conseguir una estrella, tiene dos para su Portal del Echaurren. Así viene siendo desde hace años. Y se mantiene como punta lanza. Sin olvidar que mantiene, como chef ejecutivo, la estrella del restaurante andorrano Ibaya, más allá de las fronteras regionales. Un territorio, el riojano, pequeño, pero con una cocina enorme. De ahí que tenga otro dos estrellas Michelin. En Daroca de Rioja, el pueblo más pequeño del mundo con más estrellas gastronómicas. Dos, además de la verde por su apuesta por la sostenibilidad.

Ha sido un año de aprendizaje para los hermanos Echapresto. La distancia entre una y dos estrellas es gigante. Se pasa a formar parte de un club mucho más exigente si cabe. El haber logrado mantener la segunda estrella pone de manifiesto lo meritoria que fue la recibida en la edición del año pasado. Es un dos estrellas en mayúsculas. En esa casa se cocina con criterios excelentes, y como en el Portal, un dos estrellas, según la guía, exige salirse de la ruta para ir sí o sí a conocerlos. Ezcaray y Daroca se conocen en el mundo por contar con dos espacios gastronómicos excelentes, creativos, de raíz, con identidad y que marcan la identidad gastronómica de La Rioja.

FOTO: Fernando Díaz/ Riojapress.

Ya son cuatro, además de la verde. Las otras cuatro, en cuatro restaurantes riojanos, sitúan a la región como el territorio de España con más estrellas Michelin per cápita. Es un dato que manifiesta que aquí la gastronomía es un hecho cultural que dota a los riojanos de un sentimiento de pertenencia que no existe en otras regiones. Se presume de la suerte que tenemos por comer tan bien, por tener unos productos tan ricos, por lo sabroso que se cocina en la mayoría de casas. Porque aquí se celebra alrededor de una mesa, con un puchero, unos sarmientos y un par de botellas de vino. Con amigos y en familia.

Los restaurante son el reflejo de esta dimensión social de la cocina. Salimos a comer para celebrar la vida. Gastamos dinero en los restaurantes que pueden cocinar sin límites para alcanzar el estrellato. Por eso, en Haro se come genial, y en Casalarreina, y en Santo Domingo, en Logroño, en Calahorra, en Fuenmayor, en Alfaro… Cuatro restaurantes con al menos una estrella Michelin. Está el trabajo innovador que está haciendo Miguel Caño en Nublo, en una casa familiar que ha convertido a Haro en un punto de visita obligada no solo para beber buen vino, sino también para comer en un estrella Michelin.

Y por supuesto Logroño. La capital. Con tres restaurantes con una estrella. Es la otra cocina riojana. Logroño reúne a la mitad de la población de La Rioja. Y hay una mezcla que se refleja en sus restaurantes. Ikaro es cocina riojana, vasca y ecuatoriana. Un punto de encuentro de sabores y aromas que la Guía Michelin supo reconoce hace ya unas cuantas ediciones. Está Ajonegro. Que es cocina riojana, pero con una raíz mexicana que hace las delicias de quien decide visitar Logroño y descubrir estos restaurantes excelentes. Y Kiro Sushi, la mejor taberna de sushi de España, a la que no le ha pasado factura el profundo cambio que ha vivido en los últimos meses. Pese a la mudanza, a la reducción del número de comensales, a que no sirve alcohol o a que se ha ido del centro para asentarse en un barrio como El Campillo, Félix Jiménez mantiene esa búsqueda constante de la perfección -tan japonesa-, ese hacer preciso que convierte su restaurante en toda una inmersión en otra cultura muy lejana, y que marca el carácter internacional de Logroño.

Ochos estrellas Michelin bien renovadas, que indican la buena salud de la cocina riojana. Una edad de oro que continúa teniendo vigencia. Una pirámide, en cuya cúspide alumbran ochos estrellas y bajo ellas muchos esfuerzo, talento y buena cocina. Por, en La Rioja hay tres restaurante Bib Gourmand. Estos son espacios en donde se hace muy buena gastronomía, se sirven platos realmente ricos pero a precios muy controlados. Lo que hace la guía de viajes, con los Bib Gourmand, es recomendar buenos restaurantes con precios contenidos, es decir, cocina de buena calidad a un precio moderado. En total, la Guía Michelin ha dado 213 Bib Gourmand, con solo quince nuevas recomendaciones, ninguna riojana, aunque sí aparecen estos tres locales que ha renovado el éxito del año pasado, lo que viene a constatar el buen trabajo que han hecho también durante este 2024.

Son tres fantásticos locales de restauración ubicados en nuestra región, que cuentan con la confianza de los riojanos. Casa Toni, en San Vicente, La Cocina de Ramón, en Logroño, y Morro Tango, en Alfaro. Han renovado su Bib Gourmand. Ganar un reconocimiento de la Guía Michelin es complicado, mantenerlo tiene mucho mérito.

Paso previo a una posible estrella

La Guía Michelin es un manual para moverse por el mundo comiendo de maravilla. Y existe la categoría de Restaurantes Recomendados, que para nada es menor. Todo lo contrario. Estar ahí sitúa al local en un lugar destacado, paso previo a la posibilidad real de sumar una estrella, aunque no siempre es el objetivo del propietario de un buen restaurante o bar. Y en La Rioja contamos con once grandes espacios a los que acudir para disfrutar de la cocina local bien hecha. Completar este once titular garantiza un viaje extraordinario por lo mejor de nuestra región. Nos llevaría de Haro a Logroño, de Fuenmayor a Ezcaray… conoceríamos grandes restaurantes.

En la capital riojana, la Guía Michelin indica cuatro espacios: Sabores (Plaza del Mercado), Juan Carlos Ferrando (María Teresa Gil de Gárate), Tastavin y UMM No Solo Tapas (ambos en la calle San Juan). En Fuenmayor, Alameda. En Haro, Los Caños, el restaurante familiar de Miguel Caño (Nublo), mismo caso que Echaurren Tradición, origen del Portal del Echaurren, restaurante gastronómico de Francis Paniego. En Santo Domingo, Los Caballeros. En Briones, Allegar. Y en Casalarreina, La Vieja Bodega y Lumbre.

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