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‘Un gigante viene a vernos’

Y se produjo la remontada. ‘In extremis’, en la última jugada del partido, en el último segundo del encuentro: UDL (1), UDL (2), UDL (3), UDL (4), UDL (5), UDL (6), UDL (7), UDL (8), empate… y el noveno es un golazo: UDL. Pablo Hermoso de Mendoza, 8 – ‘estehumilderedactor’, 9. Remontada espectacular a las ocho veces que el alcalde de Logroño usó UDL para referirse a la Unión Deportiva Logroñés, a la U.D. Logroñés, a la ‘Udeele’, o al Logroñés, sí, el nuevo, ése que juega en Segunda División. Ocho ‘udeeles’ en una entrevista que concedió el pasado jueves a Radio Rioja Cadena SER. 8 veces, UDL. 4 veces dijo Logroñés.

UDL, pues UDL. En la intimidad, ‘Udeele’ o incluso el equipo que juega en Las Gaunas. Perfecto. No pasa nada. También podríamos haber dicho o escrito con más asiduidad ‘CDL’ durante todos aquellos años en Primera o en Segunda. Por suerte hubo más criterio que en la actualidad. También podemos decir ‘EDF’, aunque el ‘EDF’ pidió a la prensa en un comunicado que se le llamara ‘EDF Logroño’ y algunos tratamos de cumplir con esta solicitud. También ‘SDL’, también ‘CDC’ (por el Calahorra), también ‘CDP’ (por el Promete), también podemos llamar ‘CDV’ al Villegas, lo que pasa que se confundiría con el ‘CDV’ que también puede ser el Varea. Ojo, al Balonmano Ciudad de Logroño le podemos llamar ‘BMCdLog’. Queda chulo y apaña los titulares. Así, ‘RM’ para denominar al Real Madrid, como a ‘CR7’. ‘FCB’ para el Barcelona, ‘ATM’ para el Atlético de Madrid. Ya me imagino los titulares en el AS: ‘El ‘Erreme’ gana al ‘Efecebe’ en el Bernabéu’. Precioso. Cosa fina.

Este juego de siglas lo podemos llevar hasta donde haga falta. No hay problema ninguno, solo que aquí en La Rioja es un juego surgido del miedo a si me dicen algo. Mejor UDL que molestar un recuerdo. Y es un juego que nos puede salir muy caro a todos los riojanos si finalmente trasladamos esta disciplina de las siglas deportivas más allá de nuestras singulares fronteras regionales, donde los complejillos de provincias todavía nos lastran y pasan factura.

Llegados a este punto, precisamente a un punto tan cómodo y sencillo como el que está viviendo ahora mismo el fútbol riojano, de vuelta a la élite veinte años después, no estaría mal que fuéramos todos un poco más valientes o menos pasotas, porque realmente nos jugamos mucho.

El juego de las siglas ha estado bien mientras nos hemos movido por el barro de las categorías no profesionales del fútbol español. Por la Segunda B y por la Tercera. Ha estado bien. Pero resulta que un equipo ha llegado al fútbol profesional. Esto es así. Y es mucha la gente que ahora mismo está mirando de nuevo hacia La Rioja para ver qué está pasando tras tanto tiempo. Por tanto, corremos el grave riesgo de caer en el grave error de perder el valor de la marca ‘Logroñés’. Sería un error imperdonable que a este nuevo Logroñés se le conociera fuera de La Rioja como ‘UDL’, que no sé qué pensarían en la Universidad de Lleida. Habría que pedirles euros por semejante publicidad.

Lo digo porque me resulta contradictorio que el alcalde llame al Logroñés ‘UDL’ cuando le va a meter 381.000 euros por la promoción que hace de nuestra ciudad este club fuera de Logroño. Me llama la atención que Rubén Antoñanzas, que también ha firmado este dinero, le llame ‘UDL’ y al mismo tiempo defienda el poder del fútbol en la promoción de Logroño. Es contradictorio pagar un pastón por el nombre y luego tener miedo a usarlo por si algún nostálgico le dice aquello tan famoso de: «El Logroñés ya no compite». Aquel viejo Logroñés ya no compite. Creo que lo saben.

Me llama también la atención que haya periódicos de esta región que aún titulan sus editoriales en defensa de la importancia que tiene el fútbol profesional para la promoción de la región y usen ‘UDL’, en lugar de defender el nombre de Logroñés. ‘UDL’, insisto, es el nombre de la Universidad de Lleida. Me llama la atención que haya riojanos que trabajan en medios nacionales que aún siguen afectados por la equidistancia del miedo a que le puedan decir que el Logroñés desapareció. Sí, desapareció. Se asume y, una vez llegados a Segunda, toca seguir adelante para no perder una oportunidad importante porque seguimos con complejitos de pueblo.

Los riojanos nos jugamos demasiado como para seguir jugando a este peligroso juego de las siglas. El fútbol es competencia. Y la Unión Deportiva Logroñés, la ‘U.D. Logroñés’, la ‘UDL’, este Logroñés ha ganado, de momento. Ha ganado la carrera de estar en lo más alto, bajo los focos de LaLiga. En el deporte priman los méritos deportivos, y la ‘UDL’ ha llegado primero a Segunda. Lo ha hecho con la gestión adecuada de sus recursos, con la inversión de un riojano, la dirección técnica de un logroñés y la presencia de riojanos en la plantilla para darle, si cabe, aún más identidad regional y local. Lo ha hecho siendo, además, el club con más seguidores de La Rioja. Así ha sido. Por eso, la mayoría lo celebra. Existe un interés general de todos los riojanos, a los que nos gusta el fútbol y a los que no les gusta el fútbol, en tener presencia en LaLiga. Y estaría bien que nuestros políticos se adaptaran cuanto antes a la nueva realidad del fútbol de la región.

Ya van con retraso. No son capaces de observar que ahora van a favor de obra, que lo tienen más fácil que nunca para quedar bien en la foto. Pero viven cómodos en la foto fija. No deberíamos caer en el error, precisamente en el mejor momento en veinte años para el fútbol riojano, de dejarnos llevar por el miedo a un recuerdo ya pasado y a una memoria que ahí queda pero que ya pasó. No debería ser tan extraño poder contar con políticos que trabajan en el presente para proyectar un futuro. Lo anterior ya pasó, tanto como la peseta, las mayorías absoluta, o aquellas nevadas históricas.

La Unión Deportiva Logroñés nació llamándose así. No engañó a nadie. No se transformó del día a la noche, como hizo el Recreación. La ‘UDL’ nació con ese nombre, como también lo hizo la Sociedad Deportiva Logroñés, la ‘SDL’. Llevan en su apellido al Logroñés y los dos decidieron competir por el mismo espacio, con modelos antagónicos. Y de momento, la Unión Deportiva Logroñés ha ganado con holgura la carrera. Está en el fútbol profesional y deberíamos evitar confusiones, errores, pérdidas en el valor de una marca que vale mucho dinero. Cuesta muchos miles de euros llegar hasta donde ha llegado el Logroñés como para que el alcalde, el concejal de Deportes, el comentarista riojano de turno… cometan el error que nos puede afectar tan gravemente a todos los riojanos en términos de valor y reconocimiento exterior a lo que podemos hacer los riojanos cuando nos ponemos a ello.

Que cada ciudadano llame a cada club como le venga en gana. Faltaría más. Pero sí deberíamos esperar de nuestros políticos y representantes públicos coherencia para tener máximo compromiso y respeto con el dinero de los contribuyentes. Le van a meter, en tiempos de crisis, 381.000 euros al Logroñés. Dicen que eso es lo que vale su presencia en las grandes ligas. Me parece una exageración en estos momentos, pero así lo ha valorado un comité de expertos llamado Logroño Deporte. Es una pasta pública que apoya a un club al que le están reconociendo cómo lleva el nombre de Logroño por el espacio más importante del deporte español, por La Liga de Fútbol Profesional, que está a años luz de distancia del resto de categorías del fútbol y del resto de deportes, al menos en este país. Creo que no se ha hablado tanto de Logroño como tras su vuelta a Segunda. No se ha hablado tanto de Logroño como se está haciendo en la actualidad tras cinco victorias seguidas. El Logroñés es el único que ha conseguido esta temporada semejante racha de victorias. Y la gente siente curiosidad por ese equipo modesto y nuevo que está que la rompe con el segundo presupuesto más bajo de la categoría. Regar cuando baja agua.

Así que solo por pura coherencia económica y de gestión del dinero público, por sacarle rentabilidad, tras estos 381.000 euros, deberíamos exigirles a nuestros políticos un mínimo de coherencia, al menos de cara al exterior. No vaya a ser que nos estemos pegando de nuevo un tiro en el pie al pagar por Logroñés y llamarle ‘UDL’, por presiones cada día menos intensas. Sabemos en esta ciudad cómo pegarnos tiros en el pie. Igual, por una vez, podríamos aprendernos la lección de viejos errores.

Un gigante viene a vernos casi cada cuatro días y convendría abrirle las puertas como están haciendo muchos riojanos, emocionados, en sus casas, ante televisor y en plena pandemia, por lo que está haciendo su equipo de fútbol. Un equipo de fútbol que viste de blanco y rojo y al que llaman Logroñés.

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