La Guía Michelin de este próximo 2025 no incluirá en su nueva edición ningún restaurante riojano nuevo. Por tanto, La Rioja no suma ninguna estrella al firmamento gastronómico mundial después de que hace justo un año Venta Moncalvillo lograra la octava para la cocina riojana. Sonaban espacios como Arsa, en Logroño, El Alameda, en Fuenmayor, entre otros, pero finalmente los catadores de la guía francesa en su edición para España y Andorra no han entendido que La Rioja mereciera este año al menos una estrella más.
Venta Moncalvillo, en Daroca de Rioja, el Portal del Echaurren, de Francis Paniego en Ezcaray, suman dos estrellas Michelin respectivamente, sin pasar por alto la estrella Verde de los hermanos Echapresto. Carolina Sánchez e Iñaki Murua en Íkaro, en Logroño; Félix Jiménez en Kiro Sushi, en la capital riojana; Nublo, en Haro, bajo la dirección de Miguel Caño; y Mariana Sánchez y Gonzalo Baquedano, de Ajonegro (Logroño), suman a este histórico palmarés sus respectivas estrellas, así La Rioja se sitúa en los ocho reconocimientos, lo que le ha permitido ser durante todo este año la región española con más estrellas Michelin por habitante. La peor noticia es que Marqués de Riscal, en Elciego, pierde su estrella, lograda también por Francis Paniego, como chef ejecutivo, que acumula en total tres estrellas en dos restaurantes diferentes: las dos de El Portal y la que mantiene en Ibaya (en Andorra).

FOTO: EFE/ Enric Fontcuberta.
Fue Francis Paniego quien comenzó esta carrera en 2004 con esa primera estrella para el Portal del Echaurren, situando así a La Rioja en el planetario Michelin. Tuvieron que pasar nueve años para que el chef de Ezcaray se colocase otra segunda estrella al cuello -ahora luce cuatro por su asesoramiento en otros dos restaurantes-, consagrándose como una referencia a nivel nacional y haciendo de su casa el único establecimiento de la comunidad con doble distinción.

EFE/Raquel Manzanares
El siguiente en subirse al podio fue Ignacio Echapresto desde Daroca de Rioja, el municipio más pequeño del mundo con una estrella Michelin. Lo hizo en 2010 y gracias a esa cocina de vanguardia y proximidad que elabora desde entonces en Venta Moncalvillo.
Y siete años después, el alfareño Félix Jiménez volvió a conquistar el firmamento Michelin. Con sus técnicas más selectas traídas desde Japón, este chef ha elaborado una imponente carta en su restaurante Kiro Sushi de la capital riojana.
Un año después, la sorpresa saltó casi de forma inesperada. De la mano de la pareja formada por Carolina Sánchez e Iñaki Murua, que unían, como siguen haciendo, la cocina ecuatoriana con la del País Vasco y la riojana. El equipo se hizo con la estrella más codiciada y la quinta para La Rioja hace cinco años desde las cocinas de Ikaro.

Gonzalo Baquedano y Mariana Sánchez.
Miguel Caño y todo el equipo que lo rodea hicieron también historia hace tres ediciones de esta prestigiosa guía gastronómica, situando a Nublo en el principal escaparate de la cocina española. Una nueva estrella viajaba hasta Haro para iluminar más todavía a una de las ciudades que dio los primeros pasos en el alumbrado del país y lo hacía desde un palacio del siglo XVI.
Sin olvidar lo ocurrido hace dos años, cuando Ajonegro se llevó esta estrella que luce en su fachada gracias a la cocina de fusión de Mariana Sánchez y Gonzalo Baquedano, por la que Logroño puede presumir de tres restaurantes con una estrella cada uno, lo que da prestigio a la capital riojana.
Casa Marcial, el gran triunfador
El gran triunfador de la velada es Casa Marcial, el nuevo tres Estrellas MICHELIN, pero tras él hay tres deslumbrantes dos Estrellas (Alevante, LÚ Cocina y Alma y Retiro da Costiña), así como 32 restaurantes que conquistan su primera Estrella y han dado un salto de gigante para ofrecernos unas propuestas culinarias singulares, personales y, en muchas ocasiones, hasta con la difícil capacidad de emocionar.
La preocupación por la sostenibilidad también sigue latente y cada vez cala más desde el mundo de la restauración, pues con las 9 nuevas Estrellas Verdes vemos que ya tenemos 57 establecimientos ejerciendo como prescriptores de las buenas prácticas en nuestro país. Sus propuestas miran al entorno cercano, crean conciencia entre los comensales y apuntan de una manera especial hacia el desperdicio cero, siempre desde la creatividad.
A su vez, asistimos a cómo los grandes hoteles siguen apostando por la alta gastronomía, algo que este año se ha dejado ver con notoriedad en Canarias, y a cómo podemos encontrar una maravillosa oferta culinaria en pequeños pueblos de interior, como los de Huesca, lo que ha sorprendido positivamente a nuestros inspectores.


