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Carlos Coloma: «El momento más especial fue mi primer mundial junior»

El ya exciclista profesional Carlos Coloma (Albelda de Iregua, 28 de septiembre de 1981) es, probablemente, el mejor deportista riojano de la historia. Más de dos décadas de hazañas sobre la bicicleta, una medalla olímpica, veintidós mundiales consecutivos y un legado indudable sobre el ciclismo de montaña riojano y nacional. Así se demostró en su despedida en Arnedo durante la prueba Superprestigio. Manteo, emociones desatadas y una película vital que toma un punto y seguido.

El riojano se centrará ahora en su equipo, el BH Templo Cafés, convertido ya en una referencia indiscutible a nivel nacional y con Rocío del Alba García como principal estrella. Desde Albelda de Iregua, la entidad ha conseguido desarrollarse y captar talentos jóvenes del ciclismo de montaña español. En ello trabajará aún más intensamente Coloma, consolidando su proyecto.

– ¿Cuáles son los mejores momentos que recuerda en su carrera?

– Por delante de todo, los Juegos Olímpicos, tanto Londres 2012 como Río 2016. Además, a nivel de reconocimiento y satisfacción dentro del mountain bike, me quedo con los podios en Copa del Mundo. E igual el momento más especial fue el subcampeonato del mundo junior de cross-country en 1999. Fue mi primera gran competición fuera de España.

– Se despidió el pasado fin de semana en el Superprestigio de Arnedo. Hubo manteo y goce con las personas más cercanas, ¿cuáles fueron sus sensaciones?

– Fue un fin de semana completo desde que hice la rueda de prensa, aunque por el tema de coronavirus no ha podido ser tan multitudinario como me hubiese gustado; quería haberlo hecho bastante más abierto. El domingo sí pude estar con compañeros, familiares y amigos y paisanos de toda La Rioja. Quería venir gente del País Vasco y de Navarra, pero al final, no han podido por el coronavirus. Me quedo con el recuerdo de la afición riojana y agradezco todos los mensajes de agradecimiento que me han mandado por redes sociales. Siempre he estado toda mi carrera deportiva vinculado a los riojanos. Fue muy emotivo, la despedida soñada.

– Logró ser medallista en 2016 y ahora aspira a que su pupila Rocío del Alba u otros integrantes de su equipo lo repitan. ¿Qué consejos le da sobre los Juegos Olímpicos?

– Mi vida ha estado marcada por los resultados olímpicos. En 2004 tenía plaza y el seleccionador no me convocó, en 2008 pasó algo parecido y pude ir, pero no salieron las cosas como quería. Después, en Londres llegó el diploma y en Río de Janeiro, la medalla.

Rocío del Alba vive con nosotros casi diariamente, muy cerca de mi familia y conmigo. Esos cinco años que lleva con nosotros ha crecido mucho. Le hemos enseñado a relativizar los resultados puntuales; si se consiguen, son la ostia, pero lo importante es llevar una trayectoria.

– ¿Hay opciones de medalla olímpica para alguno de los integrantes de su equipo en Tokio? ¿O sería más realista esperar tres años?

– Las oportunidades en la vida pasan rápido y hay que intentarlo: con David Valero y con Rocío del Alba hay opciones reales en Tokio 2021. Rocío solo tiene 23 años, pero la carrera olímpica va mucho más allá de la física y la técnica, es también mental. Intentaremos dar la campanada y traer una medalla para La Rioja. Tampoco tenemos demasiada prisa, porque ya vendrá París 2024. Hay que apostarlo todo y ya veremos lo que sale; cuando lo has apostado todo, como se suele decir, a tu gente más cercana no les importa tanto el resultado.

– Después de una carrera de casi tres décadas desde sus inicios: ¿cómo valora la huella que ha dejado en el mountain bike y el deporte riojano?

– El movimiento se demuestra andando y yo estoy más que orgulloso de lo que he hecho por el mountain bike, tanto en La Rioja como a nivel nacional. Llevar desde el año 1993 corriendo y haber hecho veintidós mundiales consecutivos; aunque sea un récord que no valga para nada, a nivel de esfuerzo, trabajo y compromiso es muy importante.

Estoy muy orgulloso de la creación del equipo MMR, de mi etapa en el Mondraker y luego del BH Templo Cafés; además de la escuela que abrimos en 2012, con ochenta niños. Queda mucho por hacer también con nuestro Co-Factory (equipo filial sub-23). Tengo las mismas ganas de siempre y quitándome la parte del rendimiento de ciclo olímpico, tendré más tiempo para pensar y trabajar con los corredores y patrocinadores. Será de forma más tranquila y también para estar con la familia.

– Un equipo radicado en un pueblo de poco más de 3.000 habitantes. Lo fácil sería haberse trasladado a Logroño, pero lo han tenido muy claro…

– El equipo es pionero en muchos sentidos: equipo privado, instalaciones propias y estructura propia. El 99 por ciento del patrocinio ha sido privado, hasta que ahora, que hemos tenido algo más de apoyo. Arrancar un proyecto de esa envergadura privado haciendo mil llamadas, mil gestiones, viajes… es llamativo t algo muy difícil de crear. Me gustaría ser ejemplo para muchos, las cosas se consiguen con mucho sacrificio y trabajo. Todos remamos en la misma dirección y tenemos un gran futuro por delante. Lo difícil no es crear el equipo, sino mantenerlo.

– ¿Con qué frase definiría su carrera?

– Me quedo con el sacrificio y la constancia; más que para una buena carrera deportiva, para la vida en general.

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