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La historia glaciar que perdura en La Rioja: Lagunas de Urbión

*Artículo realizado en colaboración con La Rioja Turismo

Con la llegada del buen tiempo, la nieve acumulada en las cumbres de las montañas riojanas se funde formando, a los pies del Urbión, pequeñas y espectaculares lagunas temporales, -aunque hay alguna que otra que ha terminado siendo permanente-. Una glaciación ocurrida hace más de 20.000 años y que dibujó un paisaje que perdura hasta hoy.

En La Rioja, el conjunto de humedales del Urbión -diez lagunas de origen glaciar de aguas frías y limpias- se han convertido en una reliquia glaciar que se mantiene en un estado de conservación perfecto gracias a los fuertes contrastes térmicos y la inaccesibilidad al lugar. Por ello, desde 2006, las lagunas de Urbión entraron a formar parte de la Lista de Humedales de Importancia Internacional (Ramsar) donde se reúnen los humedales más valisoso del planeta.

Foto: La Rioja Turismo

Las rutas de senderismo por esta zona son muchas. Entre Viniegra de Abajo y Viniegra de Arriba, justo en la confluencia de los ríos Urbión y Ormazal, el visitante puede encontrar un letrero que indica el inicio de la subida a la Laguna de Urbión. Aquí empieza la aventura. El trayecto está totalmente señalizado, con marcas blancas y azules que discurren paralelas al río Urbión. Tres kilómetros más adelante, previo paso por la cascada ‘EL Chorrero’, llega la primera parada: la ermita de San Millán.

El camino continúa dejando atrás varios refugios (Tacudía, El Pino, o Rosabaila) y «saltando», por varios puentes, de una margen a otra del río. El sendero señalizado llega a su fin a la altura del cuarto refugio, Hoyo Bellido, y a partir de ahí, una vereda poco a poco desdibujada, la subida por unos pastizales y varias cuestas después, se avista el último refugio: Campolengo.

Foto: La Rioja Turismo

El camino se empina cada vez más y, dejando atrás una pequeña cascada, el visitante llegará hasta los dos ejemplares milenarios de tejos. Árboles que protagonizan un paisaje deforestado con extensos pastizales de los antiguos rebaños trashumantes. Campo a través de estos últimos, manteniendo el río a la izquierda, se culmina el ascenso a las Lagunas del Urbión (1.990 metros). Para los más aventureros, desde la laguna más grande, con aguas permanentes todo el año, se puede acceder hasta la los Picos de Urbión, subiendo al collado situado a la izquierda del pequeño circo glaciar y después, por la loma, llegar hasta la cima más alta (2.229 metros).

Foto: La Rioja Turismo

Gastronomía tradicional en el paraíso glaciar

Una ruta de estas características tiene que estar acompañada por la mejor gastronomía. Casa Comidas Irene se ha convertido en otra parada obligatoria. Este acogedor restaurante, regentado por Irene Sobrón y Maite López Aretio, se encuentra en la localidad de Viniegra de Abajo, y recibe a los clientes con una entrada llena de flores y una terraza.

Irene explica que «funcionan» con un menú en el que por supuesto no falta la alubia roja de Anguiano. Además, Casa Comidas Irene ofrece una ensalada de piquillo con boquerón sobre una base de verduras y «siempre tenemos una verdura de temporada». «Nos gusta trabajar con productos de Kilómetro 0, es decir, lo más próximos posibles». Los platos de caza guisados, el bacalao ‘a la riojana’, carrilleras, trucha escabechada o albóndigas con salsa de naranja, son algunos de los segundos que se pueden disfrutar. «También tenemos por encargo el cordero lechal de la zona». Las torrijas o una sopa de chocolate blanco ponen punto final al menú.

Sobrón lo tiene claro: «Es imprescindible conocer esta zona. La arquitectura de sus casas empedradas, la naturaleza extraordinaria con sus grandes pastos de ganado y, sin duda, la reina de La Rioja, la subida a Las Lagunas de Urbión, son paisajes imprescindibles de conocer».

Gastronomía clásica con un aire renovado

Lugar de parada y descanso, la ‘Venta de Goyo’ es otro de esos puntos gastronómicos que no pueden pasarse por alto. Hoy en día regenta el local una tercera generación encabezada por el cocinero Juan Carlos Esteban, que ha decidido mantener la siempre demandada cocina tradicional dándole un toque moderno.

«El producto de temporada siempre está presente. Ahora estamos con la caza y las setas. Lomos de corzo, ciervo guisado, crepes de crema de queso con trufa negra o blanca, dependiendo de la temporada, o rollitos con nuestra propia cecina de ciervo o con crema de queso y membrillo son algunos ejemplos».

Sin olvidarse de los clásicos como la alubia roja de Anguiano o el cordero, «que elaboramos como lo hacía mi bisabuela: cocinando las piernas y los brazuelos en dos cocciones, primero un asado y luego guisado». Más que suficiente para reponer fuerzas después de una buena caminata.

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