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Mirada de héroe

Jaime Paredes (29 años) ha explicado este jueves ante los micrófonos amarillos de la Cadena SER en La Rioja que está superando una depresión, y que ésta llegó para instalarse en su vida hace unos meses. «He pasado por una situación mala, no tengo ningún problema en reconocerlo». Es más, «he experimentado lo que es tocar fondo». «He experimentado lo que es tocar fondo –repite-, que es eso de llegar a una situación límite en la que no sabes qué hacer con tu vida». Tanto, «que sí he tenido momentos de decir: mira lo dejo todo, desconecto, me voy a mi casa… porque llega un punto que sales a la calle o te levantas de la cama, te empiezas a agobiar, y no sabes qué te pasa ni por qué te pasa, pero algo te pasa». La depresión ha llegado.

Y le sitúa en un espacio de permanente confusión. O eso cuenta. Al despertarse, al desayunar, al ir a entrenar, en el vestuario, al volver a casa, en casa, por la tarde, al irse a la cama… Y un día tras otro nada parece tener sentido. «Soy una persona alegre, siempre con una sonrisa en la cara, siempre de buen humor. Pero de repente, cuando estás en una situación tan complicada se te borra la sonrisa y se te borra todo, aunque claro, tratas de ocultarlo al máximo para que nadie se dé cuenta de lo que te está pasando».

María Aguirre es psicóloga deportiva. Ha escuchado con máxima atención el relato a la Cadena SER de Jaime Paredes. «Es increíble lo bien que explica todo el proceso por el que está pasando. Desde la situación en la que se encontraba antes, hasta el momento que ha atravesado y cómo se ha puesto a trabajar para ponerle solución». María Aguirre, que trabaja con deportistas, que ha formado parte de equipos en los que cada individuo requiere de un trabajo psicológico determinado, advierte de que esto es «más común de lo que nos pensamos» y que «Jaime, al contarlo, nos ayuda a conocer mejor esta realidad». Dice Aguirre que «no deberíamos considerarle como un valiente por contarlo. Sí por trabajar para superarlo como está haciendo. Tendríamos que entre todos poder hablar con normalidad sobre la depresión. Pero no lo hacemos».

Jaime Paredes se ha atrevido hacerlo. Ha verbalizado lo que es una depresión que le ha ido hundiendo desde que el año pasado sufriera una lesión de tobillo que le tuvo cuatro meses en el dique seco. Conviene saber cómo es cada persona para tratar de indagar en las consecuencias que puede generarle, por ejemplo, una lesión, no solo en lo físico, también en lo anímico. «No todas las personas reaccionamos igual a los mismos problemas», explica Aguirre.

Paredes lleva cinco años defendiendo la camiseta de la Unión Deportiva Logroñés. Desde su llegada sorprendieron su velocidad, su desparpajo ofensivo, su pierna izquierda, el buen aprovechamiento de los espacios, su compromiso defensivo… un lateral ‘top’ de la categoría. Por eso lleva cinco temporadas en un equipo que busca el ascenso a Segunda. Sorprendieron también su buen humor, sus bromas, sus imitaciones… Llamó la atención su compromiso con el fútbol. Quien le conoce bien lo confirma: «Es futbolista desde que se levanta hasta que se acuesta». Llamó la atención su carácter competitivo. Por eso lo jugaba todo. 36 o 37 partidos por temporada. Salvo los partidos por acumulación de tarjetas, Paredes lo jugaba todo. Era un fijo. «Sí, estaba Reguilón, pero quien acababa jugando era Jaime Paredes», recuerdan. Por eso se ganó la renovación.

Jaime Paredes en un partido ante el Leioa.

Paredes tiene la mirada de héroe, no por verbalizar la depresión contra la que está peleando. Tiene mirada de héroe sobre la hierba, jugando a fútbol. Cuando otros se arrugan, él siempre está ahí para dar un paso al frente. Sus goles siempre llegan en circunstancias límite, cuando más lo necesita el equipo. Aquel gol en El Plantío es un buen ejemplo. Hay muchos más. No hace un gol malo y ni mucho menos insignificante. Aquel balón al palo en Las Gaunas en aquel partido de playoff jugado en Logroño ante el Villareal B. Su mirada de héroe le permitió llegar a la frontal, colocar el cuerpo y con una volea en escorzo provocar un terremoto en el municipal aquella tarde de primavera. Al palo, y es que los héroes siempre persiguen su destino.

Tocar fondo

Extrovertido, competitivo, profesional… y una lesión de tobillo. Y luego un problema muscular, y otro, y pierde el sitio, y no juega, y vuelve y recae por culpa de un cólico. Y no se le vuelve a ver por los entrenamientos a final de año ni tampoco a la vuelta. Rumores de salida. Es esquivo, está serio, «será que va a salir», decían las malas lenguas… Cosas del fútbol. «Suena para el Pontevedra», indicaron desde la ciudad de las nécoras. Pero Paredes estaba triste. Hasta que pidió ayuda.

UD Logroñés – Real Unión de Irún | Foto: Eduardo del Campo

«Un día entero estuve reflexionando conmigo mismo. A solas. Dándole vueltas a mi situación. No podía seguir así». Y su valentía, esa que tienen los buenos laterales que siempre van de abajo hacia arriba, le permitió dar un paso al frente. «Hablé con Sergio Rodríguez, le expliqué qué me estaba pasando, cómo me sentía; y el apoyo de los compañeros, de los entrenadores, del club y de mi familia, claro, fue inmediato». Necesitaba saber qué le estaba pasando. «Porque no entendía nada. Llegué aquí sabiendo que llevaba una trayectoria muy buena, que lo jugaba todo… pero en el último año por las lesiones, por problemas personales, no te encuentras bien, no tienes continuidad, y todo esto, si eres exigente como soy yo, pues te lo llevas a casa, y no logras desconectar, y ves que no te sale nada en los entrenamientos y que todo va a peor».

Ya está en manos de los especialistas, y está comenzando a comprender su situación. «Debo aceptar las cosas que me están pasando. Debo saber cuál es mi papel dentro del equipo y desde ahí trabajar para ayudar en todo momento, para estar disponible y para ir recuperando poco a poco mi lugar». Quiere estar bien con su equipo, con su gente, con su afición. Y el paso de verbalizarlo solo indica que el camino que ha comenzado a andar parece el adecuado. Jaime Paredes vuelve a sonreír y a tener esa mirada de héroe tan típica de los más valientes: de abajo hacia arriba, como hacen los grandes laterales.

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