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Logroño no se rinde ante el Hércules: «El ser humano es capaz de todo»

Este miércoles a las 11 de la mañana ha comenzado la venta de entradas para el decisivo encuentro UD Logroñés – Hércules (sábado 18,30 horas; Las Gaunas). Desde la apertura de taquillas, se ha formado una fila continua de unos cincuenta aficionados. La expectación es alta y muchos no se lo quieren perder. Jóvenes y mayores, hombres y mujeres, socios y no socios; todos dispuestos a acudir el sábado al estadio y tratar de vivir un momento histórico.

Nela es una veterana aficionada al fútbol y acudirá con su sobrina: «He venido por animar al Logroñés para que vuelva otra vez a Segunda y recupere el puesto que merece». También explica que no es socia, pero sí lo fue hace treinta años (tiempos gloriosos del CD Logroñés). «Hay que animar, un 2-0 es factible si no salen con muchos nervios», reconoce esperanzada.

Jose Luis, en cambio, sí es abonado de la entidad: «De toda la vida». Desde su experiencia, se muestra algo más escéptico con la remontada: «Lo veo difícil pero sí es posible». En lo que confía totalmente es en lograr una buena entrada e incluso se anima a dar un pronóstico: «Si la otra vez estuvimos 9.000 y pico, esta vez pienso que al menos habrá 11.000. En su caso, acudirá con sus hijos.

Diego, ataviado con una chaqueta del Calasancio, ha comprado varias entradas. «Una para mi tío y dos amigos y otra para mí y otros dos amigos también», explica. También analiza las opciones del equipo y argumenta que está difícil, pero hay que intentarlo. «Básicamente el ambiente tiene que ser como el del Badajoz o algo más, hay que apoyar al equipo», reconoce este joven abonado.

Sergio e Íñigo, dos chavales, hacen cola sujetando sus bicicletas. Sergio no es socio, pero sí le gusta venir a los partidos importantes: «Vendré con mis amigos. Vi la ida y se escapó, pero creo que se puede remontar». Íñigo sigue la misma línea, confía pero reconoce la dificultad. «Nos pondremos al lado de los banquillos». Ellos acudirán directamente a la grada, sin intención de hacer previa de ningún tipo.

María acudirá como acompañante (su marido es socio). «Vamos a animar al Logroñés. He venido un par de veces a ver al equipo y la verdad es que me gustó, claro», subraya. La pareja vio el partido de ida de vacaciones por televisión: «Fue muy emocionante y tenemos ganas de vencer aquí. ¡Sí se puede, claro que se puede!», recalca sonriente. Optimismo en vena.

Javier también se encuentra alrededor de las taquillas: «Soy consciente de que va a ser muy complicado, pero estamos muy ilusionados porque tenemos equipo para ello». Su intención era viajar hasta Alicante, pero al estar convaleciente por una lesión en su pierna, no pudo. «Esperemos que haya más gente que el otro día, pero la televisión resta», admite. Su plan para el sábado: vermut con amigos, corteo con la afición y al campo.

Por último, Antonio espera su turno en la cola e irá con tres amigos más. «Espero que haya mucha gente, para el hombre no hay nada imposible y se puede hacer», valora claramente. Bonita frase para ilusionarse de cara al encuentro más importante de la historia del club. Dicen que la ilusión mueve montañas y el sábado es una ocasión para demostrarlo, vencer a la fuerza herculana y clamar por un lugar en el fútbol profesional.

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