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Pepitas de oro en el río Níger

No es ‘Forjado a fuego’, pero casi. El programa va de unos tipos que buscan oro. El programa atrapa, en serio. No tiene nada de especial, salvo el hecho de que unos tipos de muy diversas edades compiten en Canadá y Alaska por ver quién encuentra más oro al final de la temporada. Superan todo tipo de desastres mecánicos, naturales y personales para de vez en cuando tener éxito en su búsqueda incansable por hacerse de oro. No se puede pasar por alto que en su aventura destrozan unos paisajes impresionantes, que visto desde el sofá, como espectador, ayuda a no sentir ni un pizca de pena por el infortunio habitual de unos protagonistas afectados por la fiebre del oro.

Se conforman con pepitas de oro, porque saben que son la prueba definitiva que les anima a seguir con su búsqueda, les ayuda a seguir soñando con ese filón que les retire definitivamente de sus penurias. Veinte años atrás, el fútbol español, en la década de los noventa, halló alguna de esas pepitas que en 2010 dieron con el filón definitivo para levantar la Copa del Mundo. En 1992 llegó el oro en los Juegos Olímpicos. En 1999, tras mucho trasegar agua, la batea mostró pepitas de oro de un calibre superior que ayudarían a la consecución de una Copa del Mundo para la historia.

En 1999, más concretamente el 24 de abril de 1999, es decir, hace justo 20 años, aquellas pepitas se trajeron el primer Mundial para el fútbol español. Fue en Nigeria, en la siempre competitiva categoría sub-20, donde juegan aquellos jugadores que están a punto de dar el salto a la élite.

Dani Aranzubía levanta la Copa del Mundo sub-20.

España logró hace 20 años en Nigeria el Mundial de fútbol sub-20. Allí estaba, Dani Aranzubía, que recuerda, 20 años después, cómo vivió aquel torneo que revolucionó el país en lo futbolístico durante su celebración pese a que ellos, tan alejados de casa, no fueron conscientes de ello hasta su vuelta a Madrid.

Porque, querido joven lector de NueveCuatroUno, hace 20 años no existían los ‘smartphones’, Internet era una patata, y lo analógico gobernaba nuestras vidas. Es decir, amigo lector, estaba todo por inventar, como eso de ser campeones del Mundo de fútbol, que ahora parece alcanzable y que hace dos décadas no era ni un sueño: Clemente contra el mundo, De La Morena contra García, Alkorta contra sus pies, Manjarín, ojo, Manjarín… Es que así era imposible.

«No sabíamos si alguien nos estaba siguiendo, si realmente este torneo interesaba a alguien. Estábamos muy lejos y apenas había posibilidad de comunicarse con nuestras casas. Solo de vez en cuando y durante muy poco tiempo». Veinte años después, le hemos pedido a nuestra pepita de oro del fútbol riojano que recuerde cómo fue aquel Mundial sub-20, que todavía recordamos y que por supuesto celebraremos de por vida.

Ronaldhino en aquel España, 2 – Brasil, 0, de aquel debut mundialista.

Arrancaron aquel torneo contra Brasil. La Brasil sub-20 de Ronaldhino. «2-0 y vimos que podíamos hacer algo importante». Pasaron la primera ronda con suma comodidad. En octavos, Estados Unidos, «en un partido muy igualado y que nos costó ganar», recuerda Aranzubía. No sabían, entonces, que lo peor y lo mejor estaba a punto de suceder. Porque para ganar este tipo de torneos hay que superar primero problemas inesperados y luego hacer méritos para superarlos y así, fortalecidos, ganar la Copa del Mundo. Lo contaba Xavi Hernández a la web oficial de la Selección Española de Fútbol: «Estuvimos a punto de irnos del torneo en cuartos». Pero no porque estuvieran a punto de eliminarles, que también (pasaron a los penalti 8-7 contra Ghana).

«Le pedimos a Iñaki Sáez –el entrenador del combinado- que teníamos que volvernos a casa, que teníamos que dejar el torneo», ha explicado Xavi Hernández recordando aquel torneo que cumple veinte años. «Creo que Xavi exagera un poco, pero es cierto que tras dos hoteles pésimos y varias comidas y cenas realmente malas, el ambiente no era el mejor», apunta Dani Aranzubía. La crisis que hay que superar. «Logramos sobreponernos porque Iñaki (Sáez) nos convenció de que podíamos ser campeones del Mundo sub-20», apunta a la web federativa Xavi Hernández.

Con Aranzubía bajo palos, la Sub-20 se deshizo de Malí 3-1 en semifinales y aplastaron 4-0 a Japón en la gran final. Para no estar del todo cómodos, los jóvenes futbolistas supieron adaptarse a la perfección tras ese proceso de convencimiento. «Ninguno jugábamos porque aquel entonces en Primera, ninguno era todavía profesional, y para nosotros fue sin duda un torneo muy especial, que supuso un antes y un después, que siempre nos recordáis los periodistas cuando se celebran aniversarios redondos, y que sin duda nos traen muy buenos recuerdos».

Pepitas de oro en el río Níger: Aranzubía, Iker Casillas, Marchena, Yeste, Orbaiz, Coira, Josué, Bermudo, Varela, Bakero, Xavi, Gabri, Aganzo, Rubén, Álvaro y Pablo Couñago.

*Este jueves podrás escuchar la entrevista completa a Dani Aranzubía en SER Deportivos La Rioja de Radio Rioja, a partir de las 15,20 horas.

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